El poder transformador de los datos en nuestras ciudades

Fecha de la noticia: 08-01-2018

Personas, gobiernos, economía, infraestructuras, medio ambiente… todos estos elementos confluyen en nuestras ciudades y hacen que para poder ser más eficientes éstas tengan que sacar el máximo potencial del flujo de datos constante que fluye a través de sus calles. Análisis de eficiencia de los servicios, seguimiento de la inversión, mejora del transporte público, participación y colaboración con los ciudadanos, reducción de los residuos o prevención de desastres naturales son sólo algunos de los múltiples ejemplos de innovación en las ciudades dirigidas por datos que nos muestran cómo los gobiernos locales están consiguiendo mejorar los servicios y la calidad de vida de sus ciudadanos gracias a la apertura y mejor explotación de sus datos.

Desde encontrar una plaza de aparcamiento a descubrir nuevos lugares de ocio o simplemente movernos por la ciudad. Las aplicaciones que nos facilitan el día a día ya forman parte del paisaje habitual de las ciudades. Al mismo tiempo, los datos están también transformando las ciudades poco a poco delante de nuestros propios ojos y nos ofrecen una visión alternativa de las mismas a través de la definición de nuevos barrios virtuales en función de la huella que vamos dejando con nuestras acciones y nuestros datos.

  

Ciudades hiperconectadas, dirigidas por los datos, gestionadas por inteligencia artificial y habitadas por un mayor número de robots que de humanos ya no serán una exclusiva de las películas y series de ciencia ficción, sino proyectos reales en mitad del desierto y con planes ya definidos que han sido puestos en marcha en busca de la diversificación y con el objetivo de transformar y renovar economías demasiado dependientes del viejo petróleo irónicamente gracias al supuesto nuevo petróleo de los datos. Volviendo por un momento al presente, encontramos también ya ejemplos de cómo esa transformación a través de los datos es real y está sucediendo en casos tan tangibles como la prevención de crímenes y disminución de la violencia en las favelas de Rio de Janeiro.

Pero no todas las expectativas son tan optimistas, ya que la visión transformadora que tienen algunas empresas tecnológicas para nuestros barrios genera también serias dudas fundadas, no sólo sobre cómo se gestionarán nuestros datos más personales y quiénes serán realmente los que tendrán acceso y control sobre ellos, sino también sobre el supuesto poder transformador de los propios datos.

Por el momento lo único que parece estar totalmente claro es que el papel de los datos en la transformación de las ciudades y ciudadanos del futuro inmediato será clave y deberemos encontrar nuestro propio camino a medias entre las visiones más optimistas y las más pesimistas para definir entre todos qué entendemos como el nuevo paradigma de las Smart Cities, pero siempre con el foco puesto en el elemento humano y no únicamente en los aspectos puramente tecnológicos y con la participación y la co-creación como elementos clave.