La monitorización es uno de los aspectos fundamentales para fomentar el crecimiento y desarrollo de las iniciativas de datos abiertos. Aunque es prácticamente imposible medir de forma exacta el nivel de apertura, hay algunas iniciativas que muestran una visión general del interés en open data en los diferentes países del mundo.
Actualmente, existen varios rankings bastante populares que, a pesar de valorar diferentes indicadores de datos abiertos, trabajan con el mismo fin. En febrero de 2012, la Plataforma ePSI lanzó un marcador RISP, una iniciativa de carácter colaborativo que clasificaba el estado de la reutilización de la información pública de los 28 países miembros de la Unión Europea. En 2013, la World Wide Web Foundation lanzó su Barómetro Open Data que estudiaba la disponibilidad de los datos abiertos, su implementación e impacto en 86 naciones de todo el planeta. Ese mismo año, la entidad independiente Open Knowledge Foundation presentaba el Open Data Index, un índice que analizaba el estado global del open data proporcionando información relativa a 97 países.
Este tipo de análisis es verdaderamente útil no sólo para los usuarios externos (organizaciones, grupos civiles…) sino también para los políticos y publicadores de datos. En este sentido, dichos rankings son de especial ayuda para aquellos campos donde el open data todavía es una materia incipiente. No obstante, es necesario enfatizar que no se deben considerar tales estudios como el reflejo de la situación real. Todos ellos son análisis parciales, los cuales han seleccionado un conjunto de criterios y métricas concreto, ofreciendo una imagen del ecosistema de datos abiertos incompleta.
Un ejemplo de lo anteriormente expuesto son las diferencias entre el Open Data Index de la OKFN y el marcador de la ePSI Platform, iniciativas que utilizan métricas diferentes al no existir un estándar común. Como muestra, la puntuación de Grecia en el Open Data Index sitúa a la nación helena en el puesto 54 mientras que el mismo país alcanza la cuarta posición según el baremo de la ePSI Platform. Así, si se tiene en cuenta a aquellos estados cuya legislación establece que solo son válidos los contratos gubernamentales que se han hecho públicos, Grecia se encontraría a la cabeza. En cambio, si se mide a los países que publican en abierto los datos postales, el Reino Unido estaría por debajo de Dinamarca y Holanda. En definitiva, no existe una metodología perfecta a seguir.
Sin embargo, los índices o evaluaciones juegan un papel importante en la cultura open data ya que ayudan a poner el foco en ciertos conjuntos de datos e indicadores; aunque también pueden resultar desmoralizadores. “Después de todos los recursos económicos invertidos en open data y estamos a la cola de la lista” ha sido la historia de un país europeo que casi cancela su programa de datos abiertos tras comprobar la puntuación obtenida.
Asimismo, una mala clasificación también supone la respuesta de algunos gobiernos en desacuerdo con los resultados. En 2013, después de la publicación del Open Data Index, la filial alemana del OKF recibió la llamada del Ministerio de Interior para hablar sobre la clasificación obtenida en dicho índice. Según los empleados públicos, la puntuación no representaba la realidad del panorama de datos abiertos germano y proporcionaron datos adicionales, procedentes de investigaciones independientes, que se sumaron a la evaluación inicial.
Habitualmente, los usuarios suelen fijarse más en los aspectos negativos (“este país A falla en este indicador”) en vez de centrar su atención en lo positivo (“la nación B ha obtenido una buena puntuación”). En este contexto, casi siempre se hace un mal uso de los rankings open data, reaccionando de forma errónea. Si un estado se encuentra en una posición alta de la lista, se siente totalmente satisfecho con el estudio, mientras que si se sitúa en las últimas posiciones, suele cuestionar la metodología utilizada. En ocasiones, es mejor centrarse en los logros alcanzados en el tiempo que en la puntuación obtenida en un preciso momento.
Autores: Makx Dekkers, Phil Archer and Martin Alvarez-Espinar
Fecha: 3 de marzo de 2015
La entidad independiente Open Knowledge Foundation ya ha publicado su Open Data Index 2014, balance que muestra el estado en materia de datos abiertos de más de noventa países en todo el mundo; midiendo sus esfuerzos de apertura de la información en unas temáticas concretas.
Así, el Open Data Index evalúa a las naciones según el nivel de disponibilidad y accesibilidad de la información perteneciente a diez categorías principales, las cuales incluyen, entre otras, gastos gubernamentales, resultados de elecciones, horarios de transporte y nivel de contaminación medioambiental.
En esta edición, el índice revela que, aunque el sector ha progresado de forma notable, lamentablemente la mayoría de gobiernos todavía no brindan en abierto dicha información de gran relevancia para la ciudadanía y el tejido empresarial del país. Este hecho supone un lastre para el sector open data, que según las estimaciones de la compañía McKinsey & Co, puede ofrecer un beneficio potencial de 3 billones de dólares anuales.
Así, según las declaraciones del presidente y fundador del Open Knowledge Foundation, Rufus Pollock: “Abrir los datos gubernamentales fomenta la democracia, la responsabilidad y la innovación. Permite a los ciudadanos conocer y ejercer sus derechos, ofreciendo beneficios al conjunto de la sociedad en materia de transporte, educación o salud. En los últimos años, se ha experimentado un aumento en las ayudas al sector open data por parte de los diferentes gobiernos, pero el Índice de este año nos muestra que dicho progreso queda, en realidad, en mera retórica”.
Reino Unido, una vez más, lidera este ranking con una puntuación total del 96%, seguido muy de cerca por Dinamarca. Cabe resaltar el salto registrado por Francia que, mientras en el índice de 2013 ocupaba la décimo segunda posición, en esta ocasión ocupa el tercer lugar. España ha obtenido una calificación del 52%, superando en seis puntos la nota del ejercicio anterior.
Un dato favorable es el incremento en el número de conjuntos de datos abiertos en comparación con el índice de 2013; cuando se registraron 87 datasets, catorce menos que este año. No obstante, el porcentaje de conjuntos abiertos en los países encuestados sigue siendo demasiado bajo, alcanzado solo el 11% del total.
Gracias a esta iniciativa, es posible dibujar un mapa global del sector open data, identificando los países pioneros y aquellos que necesitan una mayor inversión al respecto y, sobre todo, localizando las áreas y temáticas donde existen mayores obstáculos para la apertura de la información.
- Fomentar una cultura de intercambio de información en el sector público.
- Concienciar de las ventajas potenciales del Gobierno Abierto y de la reutilización de datos públicos.
- Garantizar que las informaciones que se ofrezcan sean de verdadero valor y utilidad para sus usuarios.
- Vincular estas iniciativas a las estrategias globales para su eficaz gestión y ejecución.