En 2010, tras el devastador terremoto de Haití, cientos de organizaciones humanitarias llegaron al país dispuestas a ayudar. Se encontraron con un obstáculo inesperado: no había mapas actualizados. Sin información geográfica fiable, coordinar recursos, localizar comunidades aisladas o planificar rutas seguras era casi imposible.
Ese vacío marcó un antes y un después: fue el momento en que la comunidad global de OpenStreetMap (OSM) demostró su enorme potencial humanitario. Más de 600 voluntarios de todo el mundo se organizaron y comenzaron a mapear Haití en tiempo récord. Este hecho impulsó el proyecto Humanitarian OpenStreetMap Team.
¿Qué es Humanitarian OpenStreetMap Team?
Humanitarian OpenStreetMap Team, conocida por el acrónimo HOT, es una organización internacional sin ánimo de lucro dedicada a mejorar la vida de las personas mediante datos geográficos precisos y accesibles. Su labor está inspirada en los principios de OSM, el proyecto colaborativo que busca crear un mapa digital abierto, gratuito y editable por cualquiera.
La diferencia con OSM es que HOT se orienta específicamente a contextos donde la falta de datos afecta de manera directa a la vida de las personas: se trata de aportar datos y herramientas que permitan tomar decisiones más informadas en situaciones críticas. Es decir, aplica los principios del software y datos abiertos al mapeo colaborativo con impacto social y humanitario.
En este sentido, el equipo de HOT no sólo produce mapas: también facilita las herramientas, las capacidades técnicas e impulsa nuevas formas de trabajo para distintos actores que necesitan datos espaciales precisos. Su labor va desde la respuesta inmediata cuando ocurre un desastre hasta programas estructurales que fortalecen la resiliencia local ante desafíos como el cambio climático o la expansión urbana.
Cuatro zonas geográficas prioritarias
Aunque HOT no se limita a un único país o región, sí ha establecido áreas prioritarias donde sus esfuerzos de mapeo tienen un mayor impacto debido a la existencia de brechas significativas en los datos o a necesidades humanitarias urgentes. Actualmente trabaja en más de 90 países y organiza sus actividades a través de cuatro Hubs de Mapeo Abierto (centros regionales) que coordinan iniciativas según las necesidades locales:
- Asia-Pacífico: los desafíos incluyen desde desastres naturales frecuentes (como tifones y terremotos) hasta el acceso a zonas rurales remotas con poca cobertura cartográfica.
- África Oriental y Meridional: esta región enfrenta múltiples crisis entrelazadas (sequías, movimientos migratorios, deficiencias en infraestructura básica) por lo que contar con mapas actualizados es clave para la planificación sanitaria, la gestión de recursos y la respuesta a emergencias.
- África Occidental y Norte de África: en esta zona, HOT impulsa actividades que combinan el fortalecimiento de capacidades locales con proyectos tecnológicos, promoviendo la participación activa de comunidades en la creación de mapas útiles para su entorno.
- América Latina y el Caribe: con frecuencia afectada por huracanes, terremotos y riesgos volcánicos, esta región ha visto una adopción creciente de mapeo colaborativo tanto en respuesta a emergencias como en iniciativas de desarrollo urbano y resiliencia climática.
La elección de estas zonas prioritarias no es arbitraria: responde a contextos en los que la falta de datos abiertos puede limitar respuestas rápidas y efectivas, así como la capacidad de gobiernos y comunidades para planificar su futuro con información fiable.
Herramientas de código abierto desarrolladas por HOT
Una parte esencial del impacto de HOT reside en las herramientas y plataformas de código abierto que facilitan el mapeo colaborativo y el uso de datos espaciales en escenarios reales. Para ello se desarrolló una Cadena de Valor de Mapeo E2E, la cual es la metodología central que permite a las comunidades pasar de la captura de imágenes y el mapeo al impacto. Esta cadena de valor respalda todos sus programas, garantizando que el mapeo sea un proceso transformador, basado en datos abiertos, educación y poder comunitario.
Estas herramientas no sólo apoyan el trabajo de HOT, sino que están disponibles para que cualquier persona o comunidad las utilice, adapte o amplíe. En concreto se han desarrollado herramientas para crear, acceder, gestionar, analizar y compartir datos de mapas abiertos. Puedes explorarlas en el Centro de Aprendizaje, un espacio de formación que ofrece desarrollo de capacidades, fortalecimiento de habilidades y un proceso de acreditación para personas y organizaciones interesadas. A continuación se describen estas herramientas:
Permite planificar vuelos de drones para obtener imágenes aéreas actualizadas de alta resolución, algo fundamental cuando las imágenes comerciales son demasiado costosas. De esta forma, cualquier persona con acceso a un dron -incluidos modelos de bajo coste y de uso común-, puede contribuir a un repositorio global de imágenes libres y abiertas, lo que democratiza el acceso a datos geoespaciales críticos para la respuesta ante desastres, la resiliencia comunitaria y la planificación local.
La plataforma coordina a múltiples operadores y genera planes de vuelo automatizados para cubrir áreas de interés, lo que facilita la captura de imágenes 2D y 3D con precisión y eficiencia. Además, incluye planes de formación y promueve la seguridad y el cumplimiento de regulaciones locales, apoyando la gestión de proyectos, la visualización de datos y el intercambio colaborativo entre pilotos y organizaciones.

Figura 1. Captura Drone Tasking Manager (DroneTM). Fuente: Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT).
Es una plataforma de código abierto que ofrece acceso a una biblioteca comunitaria de imágenes aéreas con licencia abierta, obtenidas desde satélites, drones u otras aeronaves. Cuenta con una interfaz sencilla donde se puede hacer zoom sobre un mapa para buscar imágenes disponibles. OAM permite tanto descargar como contribuir con nuevas imágenes, ampliando así un repositorio global de datos visuales que cualquiera puede usar y trazar en OpenStreetMap.
Todas las imágenes alojadas en OpenAerialMap están licenciadas bajo CC-BY 4.0, lo que significa que son de acceso público y pueden ser reutilizadas con atribución, facilitando su integración en aplicaciones de análisis geoespacial, proyectos de respuesta ante emergencias o iniciativas de planificación local. OAM se apoya en la Open Imagery Network (OIN) para estructurar y servir estas imágenes.
Facilita el mapeo colaborativo en OpenStreetMap. Su propósito principal es coordinar a miles de voluntarios de todo el mundo para añadir datos geográficos de forma organizada y eficiente. Para ello, divide un proyecto de mapeo grande en pequeñas “tareas” que pueden completarse rápidamente por personas que trabajan de forma remota.
El funcionamiento es sencillo: los proyectos se subdividen en cuadrículas, cada una asignable a un voluntario para que trace elementos como calles, edificios o puntos de interés en OSM. Cada tarea es validada por mappers experimentados para asegurar la calidad de los datos. La plataforma muestra claramente qué zonas aún necesitan mapeo o revisión, evitando duplicaciones y mejorando la eficiencia del trabajo colaborativo.

Figura 2. Captura Tasking Manager. Fuente: Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT).
Utiliza inteligencia artificial para asistir el proceso de mapeo en OpenStreetMap con fines humanitarios. A través de modelos de computer vision, fAIr analiza imágenes satelitales o aéreas y sugiere la detección de elementos geográficos como edificios, caminos, cursos de agua o vegetación a partir de imágenes libres como las de OpenAerialMap. La idea es que los voluntarios puedan usar estas predicciones como asistencia para mapear más rápido y con mayor precisión, sin realizar importaciones masivas automatizadas, integrando siempre el juicio humano en la validación de cada elemento.
Una de las características más destacadas de fAIr es que la creación y entrenamiento de los modelos de IA está en manos de las propias comunidades mapeadoras: los usuarios pueden generar sus propios conjuntos de entrenamiento ajustados a su región o contexto, lo que ayuda a reducir sesgos de los modelos estándar y hace que las predicciones sean más relevantes para las necesidades locales.
Es una aplicación móvil y web que facilita la coordinación de campañas de mapeo directamente en el terreno. Field-TM se usa junto con OpenDataKit (ODK), una plataforma de recolección de datos en Android que permite introducir información sobre el terreno usando los propios dispositivos móviles. Gracias a ella, los voluntarios pueden introducir información geoespacial verificada por observación local, como la finalidad de cada edificio (si es una tienda, un hospital, etc.).
La aplicación proporciona una interfaz para asignar tareas, seguir el avance y asegurar la consistencia de los datos. Su propósito principal es mejorar la eficiencia, organización y calidad del trabajo de campo al enriquecerlo con información local, así como reducir duplicidades, evitar zonas no cubiertas y permitir un seguimiento claro del progreso de cada colaborador en una campaña de mapeo.
Transforma conversaciones de aplicaciones de mensajería instantánea (como WhatsApp) en mapas interactivos. En muchas comunidades, especialmente en zonas propensas a desastres o con poca alfabetización tecnológica, las personas ya utilizan apps de chat para comunicarse y compartir su ubicación. ChatMap aprovecha esos mensajes exportados, extrae datos de ubicación junto con textos, fotos y videos, y los representa automáticamente sobre un mapa, sin necesidad de instalaciones complejas o conocimientos técnicos avanzados.
Esta solución funciona incluso en condiciones de conectividad limitada o sin conexión, basándose en la señal GPS del teléfono para registrar ubicaciones y almacenarlas hasta que se pueda subir la información.

Figura 3. Captura de ChatMap. Fuente: Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT).
Facilitar el acceso y descarga de datos geoespaciales actualizados de OpenStreetMap en formatos útiles para análisis y proyectos. A través de esta plataforma web se puede seleccionar un área de interés en el mapa, elegir qué datos se quieren (como carreteras, edificios o servicios) y descargar esos datos en múltiples formatos, como GeoJSON, Shapefile, GeoPackage, KML o CSV. Esto permite usar la información en un software SIG (Sistemas de Información Geográfica) o integrarla directamente en aplicaciones personalizadas. También se pueden exportar todos los datos de una zona o descargar datos asociados a un proyecto concreto del Tasking Manager.
La herramienta está diseñada para ser accesible tanto a analistas técnicos como a personas que no son expertas en SIG: en cuestión de minutos se pueden generar extractos personalizados de OSM sin necesidad de instalar software especializado. También ofrece una API y métricas de calidad de datos.
Es una plataforma de creación de mapas interactivos de código abierto que permite a cualquier persona visualizar, personalizar y compartir datos geoespaciales fácilmente. Sobre una base de mapas de OpenStreetMap, uMap deja añadir capas personalizadas, marcadores, líneas y polígonos, administrar colores e íconos, importar datos en formatos comunes (como GeoJSON, GPX o KML) y elegir licencias para los datos, sin necesidad de instalar software especializado. Los mapas creados pueden incrustarse en sitios web o compartirse mediante enlaces.
La herramienta ofrece plantillas y opciones de integración con otras herramientas de HOT, como ChatMap y OpenAerialMap, para enriquecer los datos en el mapa.

Figura 4. Herramientas de código abierto de HOT para mapear con impacto social. Fuente: Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT).
Todas estas herramientas están a disposición de las comunidades locales de todo el mundo. Desde HOT también se ofrece formación para fomentar su uso y mejorar el impacto de los datos abiertos en las respuestas humanitarias.
¿Cómo puedes sumarte al impacto de HOT?
HOT se construye junto a una comunidad global que impulsa el uso de datos abiertos para fortalecer la toma de decisiones y salvar vidas. Si representas a una organización, universidad, colectivo, agencia pública o iniciativa comunitaria y tienes una idea de proyecto o interés en una alianza, el equipo de HOT está abierto a explorar colaboraciones. Puedes escribirles a partnerships@hotosm.org.
Cuando las comunidades tienen acceso a datos precisos, herramientas abiertas y el conocimiento para generar información geoespacial de forma continua, se convierten en agentes informados, listos para tomar decisiones en cualquier situación. Están mejor preparadas para identificar riesgos climáticos, responder ante emergencias, resolver problemas locales y movilizar apoyo. El mapeo abierto, por tanto, no solo representa territorios: empodera a las personas para transformar su realidad con datos que pueden salvan vidas.
La crisis humanitaria que se originó tras el terremoto de Haití en 2010 fue el punto de partida de una iniciativa voluntaria para crear mapas que identificaran el nivel de daño y vulnerabilidad por zonas, y así, poder coordinar los equipos de emergencia. Desde entonces, el proyecto de mapeo colaborativo conocido como Hot OSM (OpenStreetMap) realiza una labor clave en situaciones de crisis y desastres naturales.
Ahora, la organización ha evolucionado hasta convertirse en una red global de voluntarios que aportan sus habilidades de creación de mapas en línea para ayudar en situaciones de crisis por todo el mundo. La iniciativa es un ejemplo de colaboración en torno a los datos para resolver problemas de la sociedad, tema que desarrollamos en este informe de datos.gob.es.
Hot OSM trabaja para acelerar la colaboración con organizaciones humanitarias y gubernamentales en torno a los datos, así como con comunidades locales y voluntarios de todo el mundo, para proporcionar mapas precisos y detallados de áreas afectadas por desastres naturales o crisis humanitarias. Estos mapas se utilizan para ayudar a coordinar la respuesta de emergencia, identificar necesidades y planificar la recuperación.
En su trabajo, Hot OSM prioriza la colaboración y el empoderamiento de las comunidades locales. La organización trabaja para garantizar que las personas que viven en las áreas afectadas tengan voz y poder en el proceso de mapeo. Esto significa que Hot OSM trabaja en estrecha colaboración con las comunidades locales para asegurarse de que se mapeen áreas importantes para ellos. De esta manera, se tienen en cuenta las necesidades de las comunidades a la hora de planificar respuesta de emergencia y la recuperación.
Labor didáctica de Hot OSM
Además de su trabajo en situaciones de crisis, Hot OSM dedica esfuerzos a la promoción del acceso a datos geoespaciales abiertos y libres, y trabaja en colaboración con otras organizaciones para construir herramientas y tecnologías que permitan a las comunidades de todo el mundo aprovechar el poder del mapeo colaborativo.
A través de su plataforma en línea, Hot OSM proporciona acceso gratuito a una amplia gama de herramientas y recursos para ayudar a los voluntarios a aprender y participar en la creación de mapas colaborativos. La organización también ofrece capacitación para aquellos interesados en contribuir a su trabajo.
Un ejemplo de proyecto de HOT es el trabajo que la organización realizó en el contexto del ébola en África Occidental. En 2014, un brote de ébola afectó a varios países de África Occidental, incluidos Sierra Leona, Liberia y Guinea. La falta de mapas precisos y detallados en estas áreas dificultó la coordinación de la respuesta de emergencia.
En respuesta a esta necesidad, HOT inició un proyecto de mapeo colaborativo que involucró a más de 3.000 voluntarios en todo el mundo. Los voluntarios utilizaron herramientas en línea para mapear áreas afectadas por el ébola, incluidas carreteras, pueblos y centros de tratamiento.
Este mapeo permitió a los trabajadores humanitarios coordinar mejor la respuesta de emergencia, identificar áreas de alto riesgo y priorizar la asignación de recursos. Además, el proyecto también ayudó a las comunidades locales a comprender mejor la situación y a participar en la respuesta de emergencia.
Este caso en África Occidental es solo un ejemplo del trabajo que HOT realiza en todo el mundo para ayudar en situaciones de crisis humanitarias. La organización ha trabajado en una variedad de contextos, incluidos terremotos, inundaciones y conflictos armados, y ha ayudado a proporcionar mapas precisos y detallados para la respuesta de emergencia en cada uno de estos contextos.
Por otro lado, la plataforma también está involucrada en zonas en las que no hay cobertura de mapas, como en muchos países africanos. En estas zonas los proyectos de ayuda humanitaria muchas veces tienen un gran reto en las primeras fases, ya que es muy difícil cuantificar qué población vive en una zona y donde está emplazada. Poder tener la ubicación esas personas y que muestre vías de acceso las “pone en el mapa” y permite que puedan llegar a acceder a los recursos.
En el artículo The evolution of humanitarian mapping within the OpenStreetMap community de Nature, podemos ver gráficamente algunos de los logros de la plataforma.

Como colaborar
Empezar a colaborar con Hot OSM es fácil, basta con ir a la página https://tasks.hotosm.org/explore y ver los proyectos abiertos que necesitan colaboración.
Esta pantalla nos permite una gran cantidad de opciones a la hora de buscar los proyectos, seleccionado por nivel de dificultad, organización, ubicación o intereses entre otros.
Para participar, basta con pulsar el botón Registrese.

Dar un nombre y un e-mail y en la siguiente pantalla:

Nos preguntará si tenemos creada una cuenta en Open Street Maps o queremos crear una.
Si queremos ver más en detalle el proceso, esta página nos lo pone muy fácil.
Una vez creado el usuario, en la página aprender encontramos ayuda de cómo participar en el proyecto.
Es importante destacar que las contribuciones de los voluntarios se revisan y validan y existe un segundo nivel de voluntarios, los validadores, que dan por bueno el trabajo de los principiantes. Durante el desarrollo de la herramienta, el equipo de HOT ha cuidado mucho que sea una aplicación sencilla de utilizar para no limitar su uso a personas con conocimientos informáticos.
Además, organizaciones como Cruz Roja o Naciones unidas organizan regularmente mapatones con el objetivo de reunir grupos de personas para proyectos específicos o enseñar a nuevos voluntarios el uso de la herramienta. Estas reuniones sirven, sobre todo, para quitar el miedo de los nuevos usuarios a “romper algo” y para que puedan ver cómo su labor de voluntariado sirve para cosas concretas y ayuda a otras personas.
Otra de las grandes fortalezas del proyecto es que está basado en software libre y permite la reutilización del mismo. En el repositorio Github del proyecto MissingMaps podemos encontrar el código y si queremos crear una comunidad basada en el software, la organización Missing Maps nos facilita el proceso y dará visibilidad a nuestro grupo.
En definitiva, Hot OSM es un proyecto de ciencia ciudadana y altruismo de datos que contribuye a aportar beneficios a la sociedad mediante la elaboración de mapas colaborativos muy útiles en situaciones de emergencia. Este tipo de iniciativas están alineadas con el concepto europeo de gobernanza de datos que busca impulsar el altruismo para facilitar voluntariamente el uso de los datos para el bien común.
Contenido elaborado por Santiago Mota, senior data scientist.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
Los datos son fundamentales para resolver los retos sociales y económicos a los que nos enfrentamos en la actualidad. Gracias a ellos podemos conocer las causas detrás de una determinada situación y los factores que influyen en ella, hacer estimaciones de su evolución y tomar decisiones informadas encaminadas al cambio.
El problema está en que para resolver este tipo de retos suele ser necesario combinar datos procedentes de diversas fuentes:
- Datos ofrecidos por el sector público
- Datos de múltiples compañías del sector privado
- Datos generados por la ciudadanía
Pero, ¿cómo se puede lograr esa colaboración? Esta es la pregunta que se plantea el informe “Cómo facilitar la colaboración en torno a los datos para resolver problemas de la sociedad”, elaborado por Jose Luis Marín en el marco de la Iniciativa Aporta.
El informe comienza con una breve introducción donde se esboza la situación actual de la apertura de datos en los sectores público y privado, así como en la ciudanía. A continuación, se abordan cuáles son las principales barreras que dificultan la cesión de datos por parte de empresas y ciudadanos, los beneficios tanto individuales como colectivos que pueden motivar estas prácticas en aras del interés público, y las políticas que se pueden poner en marcha desde las administraciones públicas para compensar e incentivar la colaboración.
Una vez que tenemos claro el contexto, es el momento de analizar algunos de los mecanismos existentes de colaboración para la recopilación, intercambio o procesamiento de datos con el fin de abordar un desafío social. Aunque no existen análisis sistematizados de las formas ideales de gobernanza, para este informe se han determinados 4 fórmulas:

Con el fin de ilustrar y conocer mejor cada fórmula, el informe incluye múltiples ejemplos de casos de éxito internacionales, como Accelerating Medicines Partnership (AMP), enfocada en transformar el modelo actual de desarrollo de nuevos diagnósticos y tratamientos, u Open Apparel Registry (OAR) cuyo objetivo es contribuir a la mejora de los derechos humanos y las condiciones medioambientales en torno a las fábricas.
El informe finaliza con una serie de recursos para ayudar a las organizaciones a colaborar de forma exitosa y a reducir las barreras, donde se incluyen redes de colaboración, marcos de colaboración, cursos y formaciones.
A continuación, puedes descargar el informe, así como acceder a los materiales complementarios (resumen ejecutivo, video-entrevista y presentación resumen).
Después de una etapa en la que los esfuerzos se centraron en liberar datos, principalmente del sector público, en unas condiciones en las que pudieran ser reutilizados para crear valor en sus diferentes formas (económico, social, cultural, etc.), estamos encontrando una creciente actividad en torno a la colaboración entre organizaciones para resolver grandes problemas utilizando datos. No existe aún un consenso en torno a estas iniciativas diversas, pero observamos que se van popularizando una serie de conceptos entre los que existen muchas similitudes y que tratan de caracterizar una realidad que se ha identificado como de gran importancia para el desarrollo de las estrategias de datos de gobiernos e instituciones.
Por ejemplo, la Comisión Europea ha introducido recientemente junto con los conceptos de espacios de datos e intermediarios de datos, el de “organización de gestión de datos con fines altruistas reconocida en la Unión” en su propuesta de Ley de Gobernanza de Datos. Esta figura, aún por desarrollar, estaría en relación con los mecanismos que se prevén para regular la cesión altruista de datos y tendría la posibilidad de inscribirse en un registro como mecanismo voluntario para reforzar la confianza de los usuarios.
El propio plan España Digital 2025, aunque no les da un nombre específico, prevé entre sus objetivos en materia de Economía de datos e Inteligencia Artificial la creación de mecanismos de colaboración fuerte entre el sector público y el privado, el impulso público a la compartición de datos y al desarrollo de proyectos faro para usar los datos tanto públicos como privados para el bien común. Todo ello entre las diferentes medidas para convertir a España en un referente en la transformación hacia una Economía del Dato.
Organizaciones gestoras de datos
Aunque el término pueda ser nuevo, y aún esté por consolidarse, las “organizaciones gestoras de datos” existen en los sectores público y privado y en el tercer sector desde hace mucho tiempo. Asumiendo que no es la mejor traducción posible y a falta de una denominación mejor en español, en el presente artículo vamos a referirnos como “organizaciones gestoras de datos” (del inglés “data institutions”) a aquellas “organizaciones cuyo propósito principal es la administración de datos en nombre de otros, a menudo con fines públicos, educativos o sin ánimo de lucro”. Esta definición es la que ha propuesto el Open Data Institute (ODI), que es el organismo que actualmente está liderando los esfuerzos más importantes para caracterizar este tipo de organizaciones y establecer un marco común para que podamos comunicarnos al respecto.
En la definición, el término "organización" podría interpretarse de diferentes formas: fundación, asociación, institución, organismo público o similar, ya que son múltiples las fórmulas que pueden adoptar según países y marcos jurídicos. Por otra parte, en la definición el término “administración de datos” se refiere a las actividades que conducen a recopilar, mantener y compartir datos y, por supuesto, a determinar quién tiene acceso a los datos, cómo se accede a los datos, con qué propósito y en beneficio de quién. Por tanto, las organizaciones gestoras de datos se situarían en la primera de las tres principales actividades que crean valor a partir de los datos en crudo y que de acuerdo con el propio son ODI:
- Administrar datos: recopilarlos, mantenerlos y compartirlos, esto es, las actividades propias de crear los conjuntos de datos, almacenarlos, curarlos o enriquecerlos y gestionar el gobierno y el acceso a los mismos.
- Crear información a partir de esos datos, en forma de productos y servicios, análisis y descubrimientos, o historias y visualizaciones. En este caso entraríamos en las primeras capas de la analítica de datos, esto es la analítica exploratoria, descriptiva y diagnóstica de los conjuntos de datos.
- Decidir qué hacer, tomando las decisiones con información que sirva para apoyar la experiencia y la propia comprensión del contexto. Dicho de otro modo, lo que se caracteriza en otros marcos como las fases más complejas y de mayor valor de la analítica de datos, esto es la analítica predictiva y prescriptiva.
Colaboraciones de datos
Desde GovLab, también se define la más conocida figura de las “colaboraciones de datos” (“data collaboratives”) como un conjunto de nuevas formas de colaboración, más allá del clásico modelo de asociación público-privada, en la que participantes de diferentes sectores, empresas, instituciones de investigación o agencias gubernamentales, intercambian sus datos para solucionar problemas de interés público. GovLab también pretende acelerar la creación y el uso de "colaboraciones de datos" con el fin de aprovechar el potencial de los datos para mejorar la vida de las personas. Un ejemplo de este tipo de colaboraciones podría ser Global Fishing Watch en el que Google, Oceana y Sky Truth unen datos, esfuerzos y recursos con el objetivo de detener la pesca ilegal rastreando el movimiento de más de 35.000 embarcaciones.
Algunos modelos de colaboración y gobernanza
Independientemente de los diferentes matices en las definiciones y sin ánimo de ser exhaustivos, podemos identificar algunos patrones en la forma en la que las diferentes fórmulas de colaboración interactúan entre ellas, con las personas y sus derechos sobre los datos. Estos modelos no se refieren al modelo de negocio, sino más bien a las diferentes formas en las que se establece la gobernanza sobre los datos:
- Las personas aportan sus datos a la organización y, caso por caso, las personas pueden optar por permitir que terceras partes accedan a esos datos. Un ejemplo de este modelo es HealthBank que permite a las personas subir sus historiales clínicos para compartirlos con médicos o "seres queridos", o los bancos de información de Japón que pretenden que los propios usuarios puedan rentabilizar económicamente sus datos.
- Las personas aportan sus datos a la organización y, caso por caso, las personas pueden elegir si esos datos se comparten con terceros como parte de conjuntos de datos agregados. Otra variante es la que se da cuando las decisiones sobre qué terceras partes pueden acceder se toman de forma colectiva. Un buen ejemplo de este último caso sería The Good Data, una especie de cooperativa que pretende vender datos de navegación por internet generados por sus usuarios donde ellos mismos pueden participar en la decisión de las normas.
- La organización provee una plataforma para recopilar o crear nuevos conjuntos datos con el trabajo voluntario de las personas. En esta categoría encontramos algunas plataformas ya muy consolidadas como OpenStreetMap que mantiene de forma colaborativa mapas gratuitos del mundo o la propia Wikipedia.
- La organización combina o enlaza datos de múltiples fuentes y proporciona información y otros servicios a aquellos que han contribuido con datos. En el sector marítimo, HiLo agrega datos generados por alrededor de 3.500 barcos en todo el mundo para generar análisis de riesgo y seguridad relacionados con accidentes marítimos.
- La organización actúa como guardián de los datos en poder de otras organizaciones. Por ejemplo, Social Science One de la universidad de Harvard trata de liberar datos generados por Facebook para el bien público permitiendo que estén disponibles para nuevas investigaciones en el ámbito de las ciencias sociales.
Aunque los límites entre los diferentes enfoques en muchos casos no están claros y algunos de los modelos pueden superponerse entre ellos, lo que parece claro es que se están explorando nuevas fórmulas para permitir que los datos se compartan de formas más flexibles e innovadoras, respetando la autonomía individual y generando beneficios sociales más amplios. Lo cual es una excelente noticia en un momento en que no podemos olvidar que las compañías más grandes del mundo por capitalización de mercado son empresas de tecnología que ofrecen servicios basados en la recopilación, el uso y el intercambio de datos. Gracias a las organizaciones gestoras de datos es posible avanzar hacia un futuro en el que los datos contribuyan de forma más decisiva a resolver grandes retos de la humanidad y no solo para crear valor privado.
Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Senior Consultant in Data, Strategy, Innovation & Digitalization.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
En demasiadas ocasiones las iniciativas de publicación de datos abiertos nacen en los gobiernos como proyectos puramente técnicos cuya finalidad es simplemente la de crear un catálogo de datos, cuando en realidad deberían ser vistas como proyectos colaborativos de transformación que se llevan a cabo dentro de entornos complejos y muy variables, en los que la finalidad última no está del todo clara y las entidades coordinadoras – la administración pública en este caso – no tiene todos los recursos para generar el cambio necesario por sí mismas.
En realidad, para poder explotar todo su potencial los datos abiertos deben poder contar con un ecosistema saludable y equilibrado que lo sostenga y le de vida. Los datos no serán más que la plataforma común sobre la que soporta este ecosistema y que proporciona la materia prima necesaria para que se nutra y evolucione.
Por tanto, una de las claves para el éxito (o fracaso) de cualquier iniciativa de datos abiertos será su capacidad para crear y evolucionar una comunidad activa de usuarios en torno a los datos publicados, estableciendo mecanismos de comunicación y colaboración permanentes que permitan habilitar procesos de retroalimentación y co-creación durante todo el proceso.

Es importante también que estos procesos se establezcan para los múltiples actores que deben formar parte de ese ecosistema:
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Sector público: incluyendo todos los niveles de la administración y cuyo papel consistirá en proporcionar una soporte político, garantizar la sostenibilidad a largo plazo, proporcionar la dirección estratégica al más alto nivel, guiar la implementación, crear normas, establecer la agenda o dar soporte.
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Organizaciones no gubernamentales: centradas principalmente en usar los datos como herramienta para sus distintas actividades, concienciar acerca del valor real que se oculta detrás de los datos, monitorizar las políticas relevantes y exigir una mayor disponibilidad de datos y garantías de participación.
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Hackers cívicos: que utilizarán sus conocimientos más técnicos para transformar los datos y darle sentido para las distintas audiencias.
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Medios de comunicación y difusión: cuyo rol consiste en utilizar los datos para informar, hacer periodismo de investigación y contar historias a través de los datos que lleguen más directamente a los ciudadanos.
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Universidad e instituciones de Investigación: usando los datos no sólo para desarrollar conceptos teóricos y frameworks, sino también investigación aplicada para dar lugar a nuevos productos y servicios a través de los datos y la innovación.
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Sector privado: generando valor y negocio en base a los datos, proporcionar las infraestructuras de datos necesarias, colaborando para facilitar los procesos de apertura y aportando sus propios datos para enriquecer el ecosistema.
Y dado que la clave está en el ecosistema, ¿cómo conseguiremos entonces fomentar una ecosistema exitoso? Podemos fijarnos por ejemplo en las diez lecciones que comparten con nosotros los pioneros de Internet, el mayor y más exitoso ecosistema social existente hasta la fecha gracias a la colaboración:
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Deja que todo el mundo juegue: atrae nuevos recursos y genera nuevas ideas.
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Juega limpio: un error común será reducir la participación potencial poniendo serias barreras de entrada para evitar aportaciones de baja calidad, vandalismo, etc.
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Cuenta lo que está haciendo mientras lo haces: mejora la comprensión y participación, evita solapamientos y genera confianza.
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Utiliza múltiples canales de comunicación: no centrarse únicamente en la Web.
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Comparte: no te reserves lo que sabes y aprendes.
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Busca los límites: necesitarás esa visión cuando aparezcan los problemas más complicados.
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Saca ventaja de todos: necesitarás de la participación de todo el mundo con distintos intereses e incentivos.
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Diseña para la participación: divide el trabajo en tareas manejables que sean fáciles de realizar e inviten a involucrarse.
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Maximiza el efecto de red: un modelo de comunidad basado en una red de nodos que interactúan entre ellos dará lugar a un crecimiento exponencial.
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Construye plataformas: ayuda a la gente y las organizaciones a coordinarse para que juntos sean más productivos.
“Si te centras en evitar que la gente pueda hacer cosas malas [con los datos], también estarás evitando que puedan hacer cualquier cosa buena” – Jimmy Wales, co-fundador de la Wikipedia.
Málaga City Sense es una plataforma open data que recopila información del entorno urbano gracias a la colaboración de los ciudadanos y a través de los diferentes dispositivos ubicados en la ciudad. Su objetivo es mejorar la eficiencia de la localidad andaluza y mejorar la vida de sus habitantes.
Este proyecto permite a los usuarios actuar como sensores, generando datos a través de una aplicación móvil, actualmente solo disponible para Android, que recoge datos relativos a la temperatura, humedad o ruido, entre otros; siempre de forma anónima y segura, compartiéndolos con el portal de datos abiertos del Ayuntamiento de Málaga.
De esta manera, todos los datasets recopilados por Málaga City Sense pasan a la plataforma open data municipal y se ponen a disposición de cualquier entidad que desee reutilizar la información para el desarrollo de nuevas soluciones y servicios.