Entrevista

En este episodio vamos a profundizar en la importancia de tres de las categorías de conjuntos de datos de alto valor relacionadas entre sí. Se trata de los datos de observación de la Tierra y el medio ambiente, los datos geoespaciales y los datos de movilidad. Para hablarnos de ellas, hemos entrevistado a dos expertos en la materia:

  • Paloma Abad Power, subdirectora adjunta del Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG).
  • Rafael Martínez Cebolla, geógrafo del Gobierno de Aragón.

Con ellos hemos explorado cómo estos conjuntos de datos de alto valor están transformando nuestro entorno, contribuyendo al desarrollo sostenible y a la innovación tecnológica.

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Resumen de la entrevista

1. ¿Qué son los datos de alto valor y por qué son importantes?

Paloma Abad Power: Según la normativa, estos conjuntos de datos de alto valor son los que garantizan un mayor potencial socioeconómico y para ello deben ser fáciles de encontrar, es decir, deben ser accesibles, interoperables y utilizables. ¿Y qué es lo que significa esto? Pues que los conjuntos de datos deben tener sus descripciones, es decir, los metadatos en línea, que informen de las estadísticas y de sus propiedades, y que se puedan descargar o utilizar de forma fácil.

En muchos casos, estos datos suelen ser datos de referencia, es decir, datos que sirven para generar otro tipo de datos, como los datos temáticos, o pueden generar valor añadido.

Rafael Martínez Cebolla: Se podrían definir como aquellos conjuntos de datos que representan fenómenos que sirven para la toma de una decisión, para cualquier política pública o para cualquier acción que pueda emprender una persona física o jurídica.

En ese sentido, hay ya unas directivas, que ya no son tan recientes, como la Directiva del Marco del Agua o la Directiva INSPIRE, que motivaban esa necesidad de disponer datos compartidos bajo unos estándares que posibiliten el desarrollo sostenible de nuestra sociedad.

2. Estos datos de alto valor vienen marcados por una Directiva europea y un Reglamento de ejecución en el que se dictaban seis categorías de conjuntos de datos de alto valor. En esta ocasión nos vamos a centrar en tres de ellas: los datos de observación de la Tierra y el medio ambiente, los datos geoespaciales y los datos de movilidad. ¿Qué tienen en común estas tres categorías de datos y qué conjuntos de datos concretos abarcan?

Paloma Abad Power: En mi opinión estos datos tienen en común la componente geográfica, es decir, son datos ubicados sobre la Tierra y, por tanto, sirven para solucionar problemas de diferente naturaleza y vinculados a la sociedad.

Así, por ejemplo, tenemos, con una cobertura nacional, el Plan Nacional de Ortofotografía Aérea (PNOA), que son las imágenes aéreas, el Sistema de Información de Ocupación del Suelo (SIOSE), las parcelas catastrales, las líneas límite, los nombres geográficos, las carreteras, las direcciones postales, los lugares protegidos - que pueden ser tanto de tipo ambiental, como también los castillos, es decir, patrimonio histórico-, etc. Y estas categorías abarcan casi todos los temas definidos por los anexos de la directiva INSPIRE.

Rafael Martínez Cebolla: Hay que saber distinguir qué es información geográfica pura, con una referencia geográfica directa, frente a otro tipo de fenómenos que tienen referencias geográficas de tipo indirecto. En este mundo actual, el 90% de la información puede ser ubicada, ya sea de manera directa o indirecta. Hoy más que nunca, el tag geográfico es obligatorio para cualquier corporación que quiera implantar una determinada actividad, ya sea social, cultural, ambiental o económica: la implantación de energías renovables, dónde voy a ir a comer hoy, etc. Estos conjuntos de datos de alto valor potencian esas referencias geográficas, sobre todo de tipo indirecto, que nos sirven para tomar una decisión.

3. ¿Cuáles son los organismos que publican estos conjuntos de datos de alto valor? En otras palabras, ¿dónde podría un usuario localizar conjuntos de datos de estas categorías?

Paloma Abad Power: Es necesario destacar el papel del Sistema Cartográfico Nacional, que es un modelo de actuación donde participan las organizaciones de la AGE (Administración General del Estado) y las comunidades autónomas. Está coordinando la coproducción de muchos productos únicos, financiados por estas organizaciones.

Estos productos se publican a través de servicios web interoperables. Los publica, en este caso, el Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), quien también se encarga de muchos de los metadatos de estos productos.

Se podrían localizar a través de los catálogos de la IDEE (Infraestructura de Datos Espaciales de España) o el Catálogo Oficial de Datos y Servicios INSPIRE, que también, a su vez, está en datos.gob.es y en el European Data Portal.

¿Y quién puede publicar? Todos los organismos que tengan un mandato legal sobre un producto y ese producto esté clasificado dentro del Reglamento. Ejemplos: todos los organismos cartográficos de las Comunidades Autónomas, la Dirección General de Catastro, Patrimonio Histórico, el Instituto Nacional de Estadística, el Instituto Geológico y Minero (IGME), el Instituto Hidrográfico de la Marina, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, etc. Son multitud de organismos y muchos de ellos, como he comentado, participan en el Sistema Cartográfico Nacional. Dan los datos y se genera un único servicio para el ciudadano.

Rafael Martínez Cebolla: El Sistema Cartográfico Nacional define muy bien el grado de competencias que asumen las administraciones. Es decir, la administración pública a todas las escalas es la que provee de datos oficiales, ayudada por la empresa privada, algunas veces, a través de la contratación pública.

La Administración General del Estado llega hasta unas escalas 1:25.000 en el caso del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y luego el reparto competencial del resto de escalas es para las administraciones autonómicas o locales. Además, hay una serie de actores, como las confederaciones hidrográficas, los departamentos estatales o el Catastro, que tienen bajo sus competencias la obligación legal de generar estos conjuntos de datos.

Para mí es un ejemplo de cómo se ha de repartir, aunque es cierto que luego hay que engranar muy bien, a través de organismos colegiados, para que la producción cartografía esté bien incardinada.

Paloma Abad Power: También se hacen proyectos colaborativos, como, por ejemplo, un mapa ciudadano, técnicamente conocido como mapa X, Y, Z, que consiste en capturar la cartografía de todas las organizaciones a nivel nacional y local. Es decir, desde escalas pequeñas 1:1.000.000 o 1:50.000.000, hasta escalas muy grandes, como 1:1000, para proporcionar al ciudadano un único mapa multiescala y que se pueda servir a través de servicios web interoperables y normalizados.

4. ¿Tenéis algún otro ejemplo de aplicación directa de este tipo de datos?

Rafael Martínez Cebolla:  Un ejemplo claro lo vimos con la pandemia, con los datos de movilidad que publicó el Instituto Nacional de Estadística. Fueron unos datos muy útiles para la administración, para la toma de decisiones, y con los que tenemos que aprender mucho más para la gestión de futuras pandemias y crisis, también de tipo económico. Nos tienen que servir para aprender y desarrollar nuestros sistemas de alerta temprana.

Yo creo que ahí está la línea de trabajo: datos que sean útiles para la ciudadanía en general. Por eso digo que la movilidad ha sido un ejemplo claro, porque era el propio ciudadano quien estaba informando a la administración sobre cómo se estaba moviendo.

Paloma Abad Power: Yo voy a aportar algún dato. Por ejemplo, según las estadísticas de los servicios del Sistema Cartográfico Nacional, el dato más demandado son las imágenes aéreas y los modelos digitales del terreno. En 2022 eran 8 millones de peticiones y en 2023 pasaron a 19 millones de peticiones, solamente en el caso de las ortoimágenes.

Rafael Martínez Cebolla: Me gustaría añadir que ese aumento también es porque se están haciendo bien las cosas. Por un lado, se mejoran los sistemas de descubrimiento. Mi sensación general es que proyectos de ejemplos exitosos hay muchos, tanto de la propia administración como de empresas que necesitan esa información base para generar sus productos.

Había una aplicación que se generó muy rápidamente con la desescalada - ibas a una página web y te decía hasta donde llegaba a tu término municipal-, porque la gente quería salir y andar. Este ejemplo surge de datos espaciales que se han salido de la administración pública. Yo creo que ahí radica la importancia de ejemplos exitosos, que salen de personas que ven una necesidad imperiosa.

5. ¿Y cómo se incentiva esa reutilización?

Rafael Martínez Cebolla: Yo tengo un sinfín de ejemplos. La incentivación pasa también por la promoción y el marketing, cosa que algunas veces nos ha fallado desde la administración pública. Tú te ciñes a unas competencias y parece que con que lo pongas en un sitio web ya vale. Y no es solo eso.

Nosotros estamos incentivando la reutilización de dos maneras. Por un lado, interna, en la propia administración, enseñándoles que la información geográfica sirve para la planificación y evaluación de las políticas públicas. Y os pongo el ejemplo de Atlas de Salud Pública del Gobierno Aragón, que fue premiado en el año antes de la pandemia por una sociedad ibérica de epidemiología. Para ellos fue útil para saber cómo era la salud del aragonés y qué medidas de prevención tenían que tomar.

En cuanto a los incentivos externos, en el caso del Instituto Geográfico de Aragón, se vio que el perfil que entraba al geoportal era muy técnico. Los formatos que se utilizaban eran también muy técnicos, con lo cual no se llegaba a la ciudadanía en general. Para solucionarlo se promocionaron portales como la IDE didáctica, un portal para enseñar geografía, que llega a cualquier ciudadano que quiera aprender sobre el territorio aragonés.

Paloma Abad Power: Me gustaría resaltar el beneficio económico que esto supone, como se mostró, por ejemplo, en el estudio económico que realizó el Centro Nacional de Información Gráfica con la Universidad de Leuven para medir el beneficio económico de la Infraestructura de Datos Espaciales de España. Se midió el beneficio que suponía que las empresas privadas utilizasen los servicios gratuitos y libres, en vez de utilizar, por ejemplo, Google Maps u otras fuentes que no son abiertas.

Rafael Martínez Cebolla: Para lo bueno y para lo malo, porque la calidad del dato oficial algunas veces nos gustaría que fuera mejor. Tanto Paloma, en la Administración General del Estado, como yo, en la administración autonómica, algunas veces sabemos que hay datos oficiales donde hay que invertir más dinero para que la calidad del dato sea mejor y pueda ser reutilizable.

Pero sí que es cierto que esos estudios son clave para saber en qué dimensión se mueven los conjuntos de datos de alto valor. Es decir, el tener estudios que informen del beneficio real que supone tener una infraestructura de datos espaciales a nivel estado o a nivel autonómico para mí es clave para dos cosas: para que el ciudadano entienda su importancia y, sobre todo, para que el político que llega cada N años entienda la evolución que han tenido estas plataformas y la revolución relativa a la información geoespacial que hemos vivido en los últimos 20 años.

6. También el Instituto Geográfico de Aragón ha realizado un informe sobre las ventajas de la reutilización de este tipo de datos, ¿verdad?

Rafael Martínez Cebolla: Sí, se publicó a comienzos de este año. Llevamos haciendo este informe desde hace tres o cuatro años de forma interna, porque sabíamos que íbamos a dar el salto hacia una infraestructura de conocimiento espacial y queríamos ver el impacto de implantar un grafo de conocimiento dentro de la infraestructura de datos. El Instituto Geográfico de Aragón ha hecho un esfuerzo en estos últimos años para analizar el beneficio económico que reporta el disponer de esta infraestructura para el ciudadano en sí, no para la propia administración. Es decir, cuánto dinero se ahorra el ciudadano aragonés en sus impuestos por tener esta infraestructura. Hoy sabemos que disponer de una plataforma de información geográfica ahorra aproximadamente 2 millones de euros al año a la ciudadanía aragonesa.

A mí me gustaría ver el informe del próximo enero o febrero, porque creo que el salto va a ser importante. El grafo de conocimiento se implantó en abril del año pasado y ese gap se va a notar en el año que estamos viviendo. Hemos notado un aumento considerable de peticiones, tanto a nivel de visualización como de descarga.

Básicamente de un año al otro, hemos casi duplicado tanto el número de accesos como de descargas. Esto afecta a la componente tecnológica: la tienes que volver a rediseñar. Te está descubriendo más gente, está accediendo más gente a tus datos y, por tanto, tienes que, dedicarle más inversión a la componente tecnológica, porque está siendo el cuello de botella.

7. ¿Cuáles creeis que son los retos que se afrontarán en los próximos años?

Paloma Abad Power: En mi opinión, el primer reto es conocer al usuario para darle un mejor servicio. El usuario técnico, los universitarios, los usuarios de la calle, etc. Estamos pensando en hacer una encuesta cuando el usuario vaya a utilizar nuestra información geográfica. Pero claro, ese tipo de encuestas a veces frena el uso de la información geográfica. Ese es el gran reto: conocer al usuario para hacer servicios más amigables, aplicaciones, etc. Saber llegar a lo que quiere y dárselo mejor.

También hay otro reto a nivel técnico. Cuando empezaron las infraestructuras espaciales el nivel técnico era muy elevado, tenías que saber lo que era un servicio de visualización, los metadatos, conocer los parámetros, etc. Esto hay que eliminarlo, que el usuario simplemente diga yo quiero, por ejemplo, consultar y visualizar la longitud del río Ebro, de forma más amigable. O por ejemplo la palabra LiDAR, que era el modelo digital italiano con una alta precisión. Todos estos vocablos hay que hacérselos mucho más amigables al usuario.

Rafael Martínez Cebolla: Sobre todo, que sean descubiertos. Mi percepción es que hay que seguir potenciando el descubrimiento de los datos espaciales sin necesidad de explicarle al usuario no avezado, o incluso a unos técnicos, que tenemos que tener un dato, un metadato, un servicio…. No, no. Básicamente es que desde los buscadores generalistas se pueda encontrar los conjuntos de datos de alto valor sin necesidad de saber que existe una cosa que se llama infraestructura de datos espaciales.

Se trata de publicar los datos bajo unos estándares amigables, bajo unas versiones accesibles y, sobre todo, publicarlos en direcciones URIs permanentes, que no vayan a cambiar. Es decir, que el dato vaya mejorando en calidad, pero no vaya a cambiar nunca.

Y sobre todo, desde el punto de vista técnico, tanto las infraestructuras de datos espaciales y los geoportales como las infraestructuras de conocimiento tenemos que conseguir que los nodos de información de alto valor se relacionan entre sí desde el punto semántico y geográfico. Entiendo que los grafos de conocimiento van a ayudar en este sentido. Es decir, la movilidad tiene que tener relación con la observación del territorio, con los datos de salud pública o con los datos estadísticos, que también tienen componente geográfico. Esa relación semántica geográfica para mí es clave.

Clips de la entrevista

 1. ¿Qué son los datos de alto valor y por qué son importantes?

2. ¿Dónde puede un usuario localizar datos geográficos?

 

3. ¿Cómo se está incentivando la reutilización de datos con componente geográfica?

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Entrevista

Los datos tienen un gran poder transformador de la sociedad. Su capacidad para generar conocimiento, impulsar la innovación y empoderar a la ciudadanía es innegable. En concreto, los datos abiertos de las administraciones públicas son un recurso con el que abordar, desde una perspectiva innovadora, los grandes desafíos ambientales, sociales y económicos.

En este sentido, las administraciones públicas, entre ellas las comunidades autónomas, están organizando concursos que impulsan la cultura del dato. Para hablarnos de estas iniciativas hemos entrevistado a:

  • Sonia Gómez Martín, jefa de Servicio de Transparencia y Reutilización de la Información de la Junta de Castilla y León.
  • Imanol Argüeso Epelde, responsable de proyectos de la Dirección de Atención a la Ciudadanía y Servicios Digitales del Gobierno Vasco.

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Resumen / Transcripción de la entrevista

1. Para empezar, nos pueden presentar brevemente sus iniciativas de datos. ¿Qué tipo de datos y contenidos podemos encontrar en la plataforma Open Data Euskadi? ¿y en la plataforma de Datos Abiertos de la Junta de Castilla y León?

Imanol Argüeso Epelde: En Open Data Euskadi, la iniciativa de datos abiertos del Gobierno Vasco, hay un catálogo de en torno a los 12.000 conjuntos de datos que son del Gobierno Vasco, de las tres diputaciones forales de la Comunidad Autónoma de Euskadi - que son Vizcaya, Guipúzcoa y Álava - y de las tres capitales de estos territorios. Mediante un sistema de federación, se muestran en el catálogo todos sus conjuntos de datos.

Además, hay un apartado de comunidad, donde vamos mostrando noticias que consideramos relevantes del mundo de los datos abiertos. También tenemos un apartado para los concursos y ejemplos de productos que se han hecho con nuestros datos.

Sonia Gómez Martín: Todo ello es parecido a lo que podemos encontrar en la plataforma de datos abiertos de la Junta de Castilla y León. En nuestro caso, el catálogo de datos abiertos solo aglutina los datos de la propia administración de la Comunidad Autónoma, no de las distintas diputaciones ni de las capitales de provincias.

Además del catálogo de datos, tenemos un portal de visualizaciones, en el que damos cabida a datos que tengan mucho volumen de información y donde se puedan hacer visualizaciones y consultas por API. Estos datos son de diferentes temáticas: hay hasta 21 categorías como salud, sector público, cultura, ocio, medio rural y pesca, etcétera.

2. ¿Qué actividades lleváis a cabo para impulsar la reutilización de esos datos?

Sonia Gómez Martín: La actividad principal durante estos últimos años ha sido la organización y la convocatoria anual del Concurso de Datos Abiertos, a través del cual fomentamos que haya reutilizadores que por lo menos utilizan algún conjunto de datos de nuestro catálogo para crear productos, servicios, recursos didácticos.

También hay alguna otra serie de actividades internas. Por ejemplo, se hacen cursos con nuestra escuela de formación destinados a personal interno de la Junta, para que sepan la importancia de la reutilización de la información que se genera dentro del sector público y pongan a disposición de ciudadanos y empresas datos abiertos.

Además, en el portal hay una sección de noticias y también recibimos solicitudes de difusión de aplicaciones o de apertura de datos.

Imanol Argüeso Epelde: Nosotros también impartimos cursos dentro del Gobierno Vasco y a otras administraciones. Por ejemplo, este año hemos impartido uno a la Diputación Foral de Álava. También tenemos una iniciativa llamada Aula Open Data de la Universidad del País Vasco, situada en la Escuela de Ingeniería de Bilbao. Es un aula de empresa orientada a que los alumnos utilicen datos abiertos, hagan aplicaciones, visualizaciones y servicios derivados de los datos, y conozcan esta herramienta de cara a su futura actividad profesional.

También participamos en cualquier evento, jornada, charla, etc. Cuando nos surge algún evento relacionado con los datos abiertos, solemos participar.

3. Nos habéis introducido ya los concursos de datos que organizáis. ¿Nos podéis detallar un poco más en qué consisten cada uno de ellos?

Imanol Argüeso Epelde: En el caso de Euskadi son dos convocatorias: una de aplicaciones y otra de ideas. Precisamente ahora tenemos el plazo de inscripción abierto para la 5.ª edición de las dos convocatorias, que finaliza el 10 de octubre.

En el caso del concurso de aplicaciones, se premia cualquier producto derivado de los datos abiertos de alguno de los catálogos del Gobierno Vasco, diputaciones forales y las tres capitales de Euskadi. Es obligatorio utilizar algún dataset de estos catálogos. Lo único que se pide es una URL con el servicio o el producto que se desarrolle y un pequeño documento describiendo el proyecto.

En el caso de la convocatoria de ideas, se necesita un documento explicando alguna idea para generar algún producto con datos abiertos.

Repartimos en torno a 34.000€ en premios en diferentes categorías.

Y también es importante comentar que, aunque como tal lo organiza el Gobierno Vasco, colaboran las tres diputaciones forales y los tres ayuntamientos de las capitales vascas: participan en el jurado, nos ayuda en la promoción, etc.

Sonia Gómez Martín: En nuestro caso es una única convocatoria, pero hay cuatro categorías. Se establece también una categoría de ideas, parecida a la del Gobierno Vasco. Otra de productos y servicios que también es parecida a la que ha comentado Imanol: se busca una aplicación o URL donde se desarrolle un sitio web que utilice algún conjunto de datos de nuestro catálogo. Y luego hay dos categorías adicionales. Una de recursos didácticos, con la que se busca fomentar la creación de recursos didácticos abiertos, nuevos e innovadores usando conjuntos de datos de nuestro portal que sirvan de apoyo a la enseñanza en el aula. Y otra categoría de periodismo de datos, donde se busca premiar piezas periodísticas publicadas o actualizadas de forma relevante en cualquier soporte escrito o audiovisual, donde la información tenga en cuenta conjuntos de datos abiertos de nuestro catálogo.

Repartimos 12.000€ en premios en total. Y bueno, ahora mismo tenemos abierta la 8ª edición hasta el día 23 septiembre del 2024.

4. ¿Qué requisitos son necesarios para para participar?

Sonia Gómez Martín: Las candidaturas no pueden haber sido premiadas con anterioridad en otros concursos. En todas las categorías es necesario utilizar al menos una fuente de datos del catálogo del portal de datos abiertos de la Junta de Castilla y León. Y una misma persona puede presentar varias candidaturas a diferentes categorías.

En el caso de periodismo de datos, se busca que haya sido publicadas a partir del último día en que se podían presentar las candidaturas el año anterior, que en este caso es el 3 de octubre de 2023.

En el caso de la categoría de productos y servicios hay unos premios destinados a estudiantes, ahí sí que quien presenta la candidatura tiene que ser estudiante matriculado en cursos lectivos 2023-2024 o 2024-2025.

Imanol Argüeso Epelde: El caso de Euskadi es similar. Se pide que se utilice algún conjunto de datos de los catálogos de datos abiertos públicos que hemos comentado: de las tres diputaciones, las tres capitales o el Gobierno Vasco. En el caso de las aplicaciones, además, es necesario desarrollar algún alguna aplicación, visualización o sitio web a partir de esos datos abiertos.

En ambos concursos puede participar cualquier persona particular,  profesional o incluso cualquier empresa.

Aprovecho para animar a la gente. El plazo termina el 10 de octubre y cualquiera que esté interesado todavía tiene tiempo para presentar una idea o generar algún producto.

5. ¿Y cuál ha sido el impacto de estos concursos? ¿Nos podéis poner algún ejemplo de soluciones, ideas o productos que se han presentado al concurso?

Sonia Gómez Martín: Hay cosas muy interesantes, sobre todo en lo que aportan los estudiantes. En las ediciones en las que yo he formado parte del jurado, he visto, por ejemplo, una aplicación, una web, que recogía la oferta de toda la formación profesional en Castilla y León. También un análisis de los datos energéticos que a mí me pareció muy interesante. Además, algún instituto ha presentado y ha resultado premiado con iniciativas realizadas a partir de catálogos de información agrícola. Hacían un pequeño análisis de las peculiaridades de nuestro territorio.

Imanol Argüeso Epelde: La verdad es que la mayoría de los productos que se generan no siguen activas. Pero sí que hay algunos ejemplos muy interesantes que hoy en día siguen funcionando. Por citar algún ejemplo, en la última edición se presentó un sitio web llamado Openslot, que ofrece información sobre las máquinas de juego y de recreo en Euskadi: los fabricantes, los modelos de máquinas y realiza predicciones. Es una aplicación como muy específica de un sector.

Otro ejemplo: el año pasado resultó ganadora un grupo de Telegram que se basaba en datos abiertos para ofrecer, información sobre qué franjas horarias eran más idóneas para el consumo energético, que también continúa activa. Hay algunas que perduran en el tiempo y otras que se desarrollan solo para los concursos.

6. ¿Qué consejos daríais a otros organismos públicos que quieran poner en marcha iniciativas de este tipo?

Imanol Argüeso Epelde: Yo sobre todo remarcaría la importancia de la divulgación, de promocionar los concursos en centros de formación, en universidades relacionadas con las tecnologías de la información.

También nos ha funcionado incluir un sistema de votación para que la gente pueda votar las candidaturas. Y este año hemos incluido diferentes categorías por temática, en el caso de ideas. En el caso de aplicaciones, se valora si el acceso a los datos es a través de una API o del punto SPARQL. Lo que queremos es diversificar y que más gente tenga opciones de optar al premio.

Sonia Gómez Martín: Yo quiero insistir en lo que ha dicho Imanol sobre la promoción. Es muy importante que las universidades conozcan los concursos y animarlas a participar. También hacer difusión en redes sociales, en vuestro portal de datos.gob.es, etc. Todo poquito a poco va contribuyendo a que se conozcan y cada vez haya más participantes.

7. Estos concursos son una ventana para escuchar las necesidades de los reutilizadores, ¿Han realizado alguna acción concreta fruto de ese feedback?

Sonia Gómez Martín: Nosotros tenemos, en el propio portal de datos abiertos, un apartado donde recibimos solicitudes de reutilizadores, sobre qué tipos de datos abiertos les gustaría tener. Las recibimos y las trasladamos, pero es verdad que internamente a veces tenemos problemas para que esos datos que demandan se materialicen. El centro directivo del que dependen esos datos no siempre tiene la facilidad de pasarlos a formatos de datos abiertos o incluso estructurados.

En las redes sociales también tenemos una cuenta en X, @transparencia, donde también recibimos solicitudes, las valoramos y estudiamos.

Imanol Argüeso Epelde: Sí, es verdad. Normalmente las áreas de datos abiertos somos muchas veces meros transmisores y es difícil a veces materializar las peticiones. Yo creo que una de las grandes ventajas de los concursos es que, internamente, resulta una fuente de información muy interesante para escuchar a los realizadores, para ver qué problemas tienen, qué herramientas utilizan, qué características tienen… y eso permite orientar los esfuerzos.

A raíz de esta fuente de información, hemos abierto determinados conjuntos de datos. El ejemplo que he comentado, Openslot, utiliza datos que no estaban abiertos y que los abrimos a raíz de ese participante. También hemos desarrollado diversas API REST a partir de los datos más demandados: datos meteorológicos, calidad del aire, calidad del agua, etc.

Clips de la entrevista

1. ¿En qué consiste el concurso de datos abiertos de Euskadi?

 2. ¿En qué consiste el concurso de datos abiertos de Castilla y León?

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Aplicación

El valor del podcast en la educación digital

2020 ha sido el año en que los podcasts han despegado como nuevo formato digital para el consumo de diferentes ámbitos de información. Esta idea busca aprovechar el auge de esta herramienta para utilizarla en el ámbito educativo y que los alumnos puedan aprender de una forma más amena y diferente.

La propuesta coge los temarios oficiales de educación secundaria o universitaria, así como de oposiciones, que se pueden obtener de fuentes de datos abiertas y webs oficiales. A través de tecnologías de procesamiento del lenguaje natural, esos temarios se asocian con audios ya existentes de profesores sobre Historia, Inglés, Filosofía, etc. en plataformas como iVoox o Spotify, dando como resultado un listado de podcast por curso y materia.

Entre las fuentes de datos utilizadas para esta propuesta se incluyen la Oferta Pública de Empleo de Castilla La Mancha o las competencias educativas en diferentes etapas.

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