El papel de los datos abiertos en la evolución de la agricultura de precisión

Fecha del post: 05-12-2018

datos abiertos y agricultura

Los avances en la agricultura de precisión están considerados como una de las mayores esperanzas para solucionar el gigantesco desequilibrio de la oferta y la demanda de alimentos al que se enfrenta la humanidad en este siglo y del que diversos organismos internacionales vienen alertando desde hace décadas. Son muchas las innovaciones que estamos conociendo en el ámbito de la agricultura inteligente que han llegado a través de la combinación entre la robótica, la inteligencia artificial y la gestión de los datos, abiertos o no.

Existen aplicaciones de visión computacional como Agrio que pueden ejecutarse en el móvil para detectar de forma temprana enfermedades en las plantas. Existen aplicaciones como Climate Fieldview que pueden decidir la cantidad exacta de agua y fertilizante que necesitan las plantas de cada zona de cultivo en una finca. Y algunas de estas innovaciones son españolas, como las de la empresa Agrobot, con origen en Huelva y que comercializa sus robots para recoger fresas también desde Estados Unidos.

Todos estos casos y la mayoría de los que conocíamos hasta ahora tienen en común que se basan en agregar robots y sensores al proceso existente con el fin último de mejorar la productividad gracias a las posibilidades que abre la ciencia de datos. En este escenario, los datos abiertos tienen un papel cada vez más importante para contribuir a la mejora de los procesos de decisión en combinación con los datos que recogen sensores y robots. Hasta ahora la limitación comúnmente aceptada de esta aproximación a la agricultura de precisión estaba en que la cantidad de tierra cultivable es finita y en los países desarrollados incluso tiende a disminuir por lo que no resultará sencillo incrementar la productividad de la tierra tanto como es necesario para alimentar a la humanidad.

Recientemente hemos conocido el caso de una granja autónoma completamente robotizada que además tiene la particularidad de estar localizada en interiores. Lo más novedoso de esta propuesta de la empresa Iron Ox es que utiliza una interesante forma de abordar la agricultura de precisión, ya que se basa, no en agregar robots a las granjas, sino en diseñar toda la granja y los procesos alrededor de los robots, incluido el propio sistema de cultivo hidropónico.

Con este enfoque, la compañía dice ser más sostenible que otras granjas de precisión ya que ha sido diseñada para aprovechar el sol y sólo utiliza iluminación LED de alta eficiencia en combinación con un sistema de cultivo hidropónico que utiliza un 90% menos de agua que la agricultura tradicional. Pero el dato más sorprendente es que dicen conseguir una productividad por hectárea que multiplica por un factor de 30 la de las granjas tradicionales.

Como era de esperar con este enfoque de granja autónoma se capturan enormes cantidades de datos procesables a los que se aplican algoritmos, por ejemplo para la detección de enfermedades de las plantas, y que permiten tomar decisiones que aseguren que cada planta que sale de la granja sea de la mayor calidad posible. Sin embargo cabe preguntarse si en este nuevo enfoque el papel de los datos abiertos relacionados con la agricultura tendrá una menor importancia.

Algunas investigaciones científicas ya señalan que el futuro de la agricultura inteligente puede desembocar en dos escenarios extremos: (1) uno dominado por sistemas cerrados y propietarios en los que el agricultor forma parte de una cadena de suministro de alimentos altamente integrada u (2) otro basado en sistemas abiertos y colaborativos en los que el agricultor y el resto de los integrantes de la cadena de suministro son flexibles en la elección de socios comerciales, proveedores y clientes.

Como es lógico, los mayores interesados en el escenario cerrado son las grandes corporaciones del sector de la agricultura. Un mayor desarrollo de las plataformas, los estándares y los datos abiertos, y su impulso desde las instituciones son un contrapeso fundamental para favorecer un escenario más abierto.

Es por ello que hay numerosas instituciones públicas, como por ejemplo GODAN, la Comisión Europea o el Departamento de Agricultura de EEUU (USDA) que están tratando de influir activamente a través de su defensa de los datos abiertos y de la financiación de innovadores proyectos basados en datos que sirvan para equilibrar el impulso de las grandes corporaciones y las startups y sus inversores.

No son menos importantes los esfuerzos institucionales respecto a la gobernanza, la privacidad o la propiedad de los datos. Sin embargo una mayor disponibilidad de datos abiertos ya no sólo resulta necesaria para cumplir con los objetivos de las políticas de seguridad alimentaria o de la sostenibilidad de la producción, sino también para asegurar un futuro en el que la agricultura inteligente esté basada en la apertura y la colaboración.


Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Head of corporate Technology Strategy en MADISON MK y CEO de Euroalert.

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