Hace tan solo unos meses, en noviembre de 2019 Ursula von der Leyen, aún como candidata a la nueva Comisión Europea 2019-2024, presentó el desarrollo de un Pacto Verde Europeo como la primera de las seis líneas maestras que configurarían las ambiciones de su mandato.
La situación global ha cambiado radicalmente en los poco más de seis meses transcurridos desde entonces debido al impacto de la pandemia de COVID-19 y por ello han saltado por los aires muchos planes estratégicos de empresas de prácticamente todos los sectores y muchas hojas de ruta y políticas públicas de los gobiernos. A pesar de la gran incertidumbre en la que nos encontramos, lo que está claro es que deberá abordarse una profunda revisión para adaptar estas políticas y planes a la nueva realidad que aún está configurándose.
Sin embargo, parece indudable que la necesidad y conveniencia del Pacto Verde Europeo se ha visto reforzada en el contexto actual. El Pacto Verde fue concebido como un motor para la transformación de la economía europea en las próximas décadas, pero las circunstancias lo han convertido en un pilar fundamental para la reconstrucción de la economía europea en el corto plazo después del shock inducido por los confinamientos de la población.
En este sentido, la Unión Europea tiene una importante ventaja respecto a otros actores globales y es que en gran medida sus prioridades ya están alineadas con los principales desafíos a los que nos enfrentaremos según vaya remitiendo la crisis sanitaria. En todo caso, una estrategia de crecimiento de la UE que aspira a convertir Europa en un continente sin emisiones contaminantes en 2050, puede que ahora no nos parezca suficientemente ambiciosa y juzguemos pertinente incluso acelerar esta transición.
El plan para el despliegue del Pacto Verde Europeo se publicó con un calendario tentativo muy ambicioso que prevé el desarrollo entre 2020 y 2021 de las acciones correspondientes a los principales ámbitos clave: ambición climática, energía limpia, segura y asequible, estrategia industrial para la economía circular y limpia, movilidad sostenible e inteligente, política agraria común beneficiosa para el medio ambiente y polución cero y medio ambiente libre de tóxicos.
Si analizamos los ámbitos principales de actuación del Pacto Verde, vemos claramente que las innovaciones basadas en datos e inteligencia artificial, junto con otras tecnologías específicas, serán claves para resolver una buena parte de los retos que pretende abordar. Y por supuesto todos los documentos ya publicados así lo reconocen, integrando datos, datos abiertos, inteligencia artificial y otras tecnologías en las diferentes acciones previstas. Las que ya están disponibles indican claramente el camino que seguirán las líneas de trabajo que se irán aprobando en los próximos años.
Estrategia de la UE sobre la biodiversidad de aquí a 2030
La estrategia europea sobre biodiversidad para reintegrar la naturaleza en nuestras vidas, publicada el 20 de mayo de 2020, reconoce que “la inversión en investigación, innovación e intercambio de conocimientos será clave para obtener los mejores datos y desarrollar las mejores soluciones basadas en la naturaleza”. Como ejemplo, cita la evaluación de la salud de los bosques europeos, donde la Comisión Europea se compromete a “trabajar con otros proveedores de datos para seguir desarrollando el Sistema de Información Forestal para Europa”. Estos compromisos representan una buena oportunidad para el sector forestal español en su camino para la transición hacia un enfoque de industria forestal de precisión.
Además, la estrategia cita expresamente “la necesidad de eliminar las capturas incidentales de especies en peligro de extinción o reducirlas a un nivel que permita una recuperación total”. Para ello, se propone intensificar la recogida de datos sobre las capturas incidentales de todas las especies sensibles. En este sentido está orientado el proyecto premiado en el desafío Aporta 2019, Sistema Optimatics, que está diseñado para contribuir a que los pescadores puedan tomar decisiones en tiempo real y así racionalizar la pesca en los caladeros.
En definitiva, la estrategia europea sobre biodiversidad pretende que la investigación y la innovación ayuden a la Comisión a apoyar y financiar las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza proporcionando criterios objetivos para dar prioridad a soluciones «verdes» frente a soluciones «grises».
Estrategia «de la granja a la mesa»
La estrategia “de la granja a la mesa” para un sistema alimentario justo, saludable y respetuoso con el medio ambiente, publicada también el 20 de mayo de 2020, pretende garantizar que los europeos dispongan de alimentos asequibles y sostenibles, combatir el cambio climático, proteger el medio ambiente y la biodiversidad y aumentar la agricultura ecológica. Esta ambiciosa línea de acción también integra el uso de datos e inteligencia artificial en numerosas partes.
Por ejemplo, reconoce que el espacio común europeo de datos sobre agricultura, definido en la estrategia europea de datos, “mejorará la sostenibilidad competitiva de la agricultura de la Unión mediante el tratamiento y análisis de datos sobre producción, uso del suelo, medio ambiente y de otros tipos”, para a continuación aclarar que estos datos permitirán “la aplicación precisa y adaptada de los enfoques de producción a nivel de explotación agrícola y el seguimiento de los resultados del sector, además de apoyar la iniciativa sobre la captura de carbono en suelos agrícolas”. Esto es, una orientación clara hacia la agricultura de precisión.
La herramienta clave para conseguir estos objetivos y que la transición sea justa y beneficiosa para todos es la Política Agraria Común, que debe estar completamente alineada con el Pacto Verde. La nueva PAC, propuesta por la Comisión en junio de 2018, tiene por objeto ayudar a los agricultores a mejorar su rendimiento medido en criterios medioambientales y climáticos. Para ello propone, por ejemplo, un mejor uso de los datos y análisis y un mayor énfasis en la inversión en tecnologías y prácticas ecológicas y digitales.
Los programas de la Unión Europea Copernicus y la Red Europea de Observación e Información del Mar (EMODnet), fuentes de datos abiertos de gran importancia, se citan en cuanto a su contribución para reducir los riesgos de las inversiones y como facilitadores de prácticas sostenibles en el sector de la pesca y la acuicultura.
La mejora de los sistemas de recopilación de datos como el Reglamento de 2009 relativo a las estadísticas de plaguicidas o la Red de Información Contable Agrícola también son objeto de atención y se dejan previstas mejoras que contribuyan tanto a subsanar las carencias existentes actualmente en los datos disponibles como a promover la elaboración de políticas basadas en evidencias.
Nuevo Plan de acción para la economía circular
El Nuevo Plan de acción para la economía circular por una Europa más limpia y más competitiva, publicado el 11 de marzo de 2020 reconoce también un papel decisivo a la investigación, la innovación y la digitalización y por tanto de los datos durante la transición. En esta línea se pretende, por ejemplo, fomentar la divulgación de datos ambientales por parte de las empresas lo cual les obligará a mejorar sus sistemas de captura de datos y monitorización de objetivos.
Del mismo modo se mencionan modelos de innovación basados en la personalización masiva o en una relación más estrecha con los clientes, que puedan acelerar la circularidad y la desmaterialización de nuestra economía. Estos modelos solo serán posibles utilizando de forma intensiva datos e inteligencia artificial combinados con otras tecnologías tales como blockchain o internet de las cosas.
Además, la Comisión Europea definirá un espacio europeo de datos para aplicaciones circulares inteligentes, con datos sobre las cadenas de valor e información sobre productos que proporcionará la arquitectura y el sistema de gobernanza necesarios para promover aplicaciones y servicios como los pasaportes de producto, el mapeo de recursos y la información a los consumidores.
Como parte del plan se seguirán desarrollando los indicadores, y por tanto los sistemas de recogida de datos, sobre el uso de los recursos, en particular en lo referente a las huellas de consumo y de materiales, que se asociarán al proceso de seguimiento y evaluación de los avances obtenidos.
Datos abiertos
Finalmente cabe resaltar cómo se están empleando los datos abiertos a nivel europeo para fomentar el desarrollo de nuevas soluciones. La competición de datos abiertos que organiza de forma anual la Unión Europea, el EUDatathon, ha dedicado en 2020 el primero de sus cuatro desafíos al Pacto Verde Europeo. La Oficina de Publicaciones de la Unión Europea, organizadora de la competición, ha recibido 30 propuestas (25% del total) dirigidas a este desafío, lo cual es un éxito notable teniendo en cuenta la novedad de un concepto forjado apenas en los últimos meses.
Este interés de la comunidad de datos abiertos también se ha visto reflejado en la participación española que, con 4 propuestas ha sido el segundo país más comprometido con el desafío Verde. Entre las 3 propuestas preseleccionadas para la fase final, se encuentra una española, Dataseeds, que tiene como objetivo ayudar a las PYME del sector de la agricultura a contribuir a la reestructuración ecológica de la industria de la UE.
Sin duda, la nueva estrategia de crecimiento de la Unión Europea, representa una nueva fuente de oportunidades para todos los sectores económicos, pero en todas ellas los datos van a representar un factor clave para su desarrollo, aumentando el potencial de otras tecnologías como la inteligencia artificial y el conocimiento específico de cada dominio. Y en España disponemos de un enorme potencial tanto en forma de recursos naturales como en forma de capacidades que pueden aprovechar esta fuente de oportunidades y generar ventajas competitivas en muchos sectores durante esta transición que acaba de comenzar.
Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Senior Consultant in Data, Strategy, Innovation & Digitalization.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
Los datos relacionados con el medio ambiente representan una fuente extraordinaria de valor en la lucha contra el cambio climático, la deforestación y la degradación del medio ambiente, amenazas existenciales a la que se enfrentan Europa y el resto del mundo. Así se reconoce en el llamado Pacto Verde Europeo, la hoja de ruta aprobada por la Comisión Europea el pasado mes de diciembre, y que se retoma ahora con más fuerza al incidir en las claves de la estrategia económica que se consideran prioritarias poner en marcha en la UE para salir de la crisis ligada a la pandemia de la Covid-19. En esta misma línea, el presidente de la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, Pascal Canfin, promueve el manifiesto 'Recuperación verde. Reiniciar y reimpulsar nuestras economías por un futuro sostenible'. Este manifiesto está suscrito hasta la fecha por 270 miembros, entre los que se encuentran políticos, empresas, ONG o sindicatos y que defiende una salida sostenible a la crisis del coronavirus.
El Pacto Verde refiere cómo los datos accesibles e interoperables, combinados con la infraestructura digital (superordenadores, nubes, redes ultrarrápidas) y las soluciones de inteligencia artificial, facilitan las decisiones basadas en datos contrastados y amplían la capacidad de comprender y abordar los retos medioambientales teniendo en cuenta ámbitos de actuación clave como: las redes energéticas, la agricultura de precisión, la movilidad y el transporte, los edificios inteligentes, los espacios de datos ecológicos o el poder de los datos.

Este interés en los datos relacionados con el medio ambiente y en la innovación en torno a ellos, queda también claramente reflejada en la Estrategia Europea de Datos. El texto establece la necesidad de creación de diez ecosistemas dirigidos a favorecer la creación nuevos productos y servicios basados en datos más accesibles, uno de los cuales se desarrollará bajo la etiqueta: Datos relativos al Pacto Verde Europeo, y que tiene como finalidad utilizar el considerable potencial que presentan este insumo para apoyar las acciones prioritarias del mencionado Pacto.
La importancia del uso de estos datos para atajar el cambio climático, promover la economía circular, alcanzar la contaminación cero, proteger la biodiversidad y luchar contra la deforestación, entre otros aspectos, son las principales razones por la que los datos de este ámbito se recogen en la Directiva (UE) 2019/1024, de 20 de junio de 2019 como sustrato de alto valor para la dinamizador de servicios innovadores, como pieza clave en la combinación con otros conjuntos de datos.
Añadido a todo ello está el valor que más concretamente tienen los datos abiertos de este sector. En el estudio que hace pública la Comisión sobre este mismo año sobre el Impacto económico de los datos abierto se considera el medio ambiente como uno de los grandes beneficiarios en el uso de datos. Según el mencionado informe, el uso de datos supone para el medio ambiente un ahorro equivalente a 5,8 toneladas de petróleo del consumo de energía en los hogares, un aumento en 353 horas adicionales de teravatios en energía solar gracias al uso eficiente de paneles solares en tejados y un apoyo en el cumplimiento en Europa de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) gracias al incremento en un 32% del uso de energías renovables en el consumo global de energía en 2030.
Las razones mencionadas, así como las últimas investigaciones sobre la ecología de las enfermedades que sugieren cómo el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la deforestación con factores coadyuvantes en la gestación de pandemias, nos llevan a considerar los datos del sector medioambiental como un sustrato clave sobre el que relanzar la economía europea apoyándonos en sectores que pueden brindar soluciones a la crisis climática.
Hace unos meses los datos del Open Data Climático, realizado por la Agencia Estatal de Meteorología, protagonizaron un gran número de noticias, con titulares como “El cambio climático afecta ya a un 70% de los españoles”, “Los veranos son cinco semanas más largos que en los años ochenta” o “El clima semiárido avanza hacia Galicia”.
Nuestro planeta se enfrenta a grandes retos en los próximos años: deforestación, altos niveles de contaminación, deshielo de los polos, desertización… Todo ello pone en peligro la vida de las distintas especies que vivimos en él, llevando a algunas incluso a la extinción. Además, puede generar grandes daños al desarrollo económico: si no se mitigan los efectos del cambio climático, el mercado mundial podría sufrir una recesión de hasta el 20% del PIB global, tal y como dice Carmen Parra, Directora de la Cátedra de Economía Solidaria de la Universidad Abat Oliba CEU, en base al Informe Stern sobre impacto del cambio climático sobre la economía.
Los seres humanos tenemos la responsabilidad de intentar revertir esta situación, y la tecnología y los datos abiertos pueden ayudarnos a ello. Proporcionar información detallada y actualizada a la población ayuda a concienciar a los ciudadanos sobre la realidad que nos rodea, así como a buscar soluciones al cambio climático y al resto de retos medioambientales que nos afectan.
Aprovechando el Día Mundial del Medio Ambiente, en datos.gob.es hemos querido recopilar algunos ejemplos de aplicaciones que reutilizan datos abiertos generados por organismos públicos y cuyo objetivo es impulsar la sostenibilidad y la mejora del medio ambiente.
Luchar contra la contaminación
Nueve de cada diez personas en todo el mundo están expuestas a niveles de contaminación que superan las cuotas de seguridad señaladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada vez más ciudades, regiones y países ponen en marcha mecanismos para tratar de limitar la cantidad de partículas y gases contaminantes que se emiten. En este sentido, también han surgido aplicaciones para informar en tiempo real del estado del aire o de nuestros ríos.
- airACT. Esta aplicación, desarrollada por la Universidad Politécnica de Cataluña junto a Ecologistas en Acción y el CSIC, entre otros, busca informar a la población de la calidad del aire en tiempo real. A través de un sistema de alertas, basados en las recomendaciones de la OMS, los usuarios pueden conocer los niveles de los principales contaminantes del aire, así como el nivel de riesgo al que nos exponen.
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Riu Net. Además del aire que respiramos, también es importante concienciar sobre la calidad del agua. Riu Net es una herramienta educativa interactiva que permite evaluar el estado ecológico de los ríos y, al mismo tiempo, proporciona datos científicos que podrán ser consultados tanto por expertos y gestores ambientales como por el público en general.
Mejorar la gestión de residuos
8 millones de toneladas de plásticos llegan cada año a nuestros océanos. Para acabar con esta situación es necesario fomentar la reutilización y el reciclaje de materiales. Las aplicaciones que muestran los puntos de recolección de residuos ayudan a crear conciencia y educar al público sobre el reciclaje, la clasificación y eliminación de residuos. Algunos ejemplos de estas aplicaciones son:
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Contenedores de basura en Cáceres. Esta aplicación permite visualizar la ubicación de todos los contenedores de la ciudad de Cáceres. El usuario puede filtrar por tipos de contenedor (orgánico, plásticos, papel, etc.) para mejorar la búsqueda y localizar el contenedor más cercano.
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CleanSpotApp - Tu punto limpio más cercano!. Algunos residuos necesitan de contenedores especializados (puntos limpios). Gracias a aplicaciones como esta podemos saber cuál es el punto limpio más cercano para depositar pilas, aparatos eléctricos, bombillas, aceite usado, ropa y zapatos, juguetes, libros y material escolar, cápsulas de café, etc.
Promover medios de transporte sostenibles
Los automóviles son responsables del 83% de las emisiones de CO2 del transporte. Algunas aplicaciones basadas en datos abiertos buscan evitar o reducir el uso individual de coches particulares e impulsar el uso de otros medios de transporte más sostenible (transporte público, bicicletas, patinetes eléctricos).
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dBizi++. Los usuarios de dBizi pueden conocer con una frecuencia de 5-6 minutos, la disponibilidad de bicicletas en las 16 estaciones de la ciudad de San Sebastián. Además, La aplicación informa al usuario de la viabilidad de su trayecto, empleando datos históricos y en tiempo real.
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Puedo circular. Esta aplicación proporciona información personalizada sobre los protocolos de contaminación en la ciudad de Madrid. El usuario solo tiene que introducir la matrícula de su vehículo en la web/aplicación y obtendrá información sobre cuál es el distintivo ambiental que corresponde al vehículo, cuál es el escenario activado de acuerdo con el protocolo de contaminación de la capital y cómo le afecta dicho escenario: si puede circular o no por la ciudad, dónde puede aparcar o qué velocidad debe mantener para reducir el impacto ambiental.
Luchar contra la contaminación acústica
La contaminación acústica suele ser una de las grandes olvidadas cuando hablamos de medio ambiente, pero sus efectos pueden ser muy nocivos para la salud: puede generar desde estrés y trastornos del sueño hasta pérdida de atención o afecciones cardiovasculares. En España se calcula que al menos 9 millones de personas soportan niveles medios de 65 decibelios, el límite aceptado por la OMS.
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ComfortUP!: Se trata de una aplicación móvil de colaboración ciudadana, a través de la cual las personas que están usando los espacios públicos pueden valorar la confortabilidad de estos lugares desde el punto de vista acústico y térmico, basándose en su propia experiencia. La aplicación también permite realizar observaciones y medidas de las condiciones ambientales en una selección de parques de la ciudad.
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Noise Capture: Esta aplicación sirve de soporte a un proyecto de ciencia ciudadana cuyo objetivo es registrar los niveles de ruido soportados por los usuarios. Además de descubrir la contaminación sonora que sufren los ciudadanos, permite compartir esa información y contribuir a la creación de mapas colaborativos de ruido de forma voluntaria y anónima.
La protección y mejora del medio ambiente es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y a su desarrollo tanto social como económico. Por ello debe ser una de las prioridades no solo de los gobiernos, sino también de los ciudadanos. Gracias a los datos abiertos, y a los servicios creados en base a ellos, los ciudadanos pueden ser más conscientes de su entorno y actuar consecuentemente para reducir su huella ambiental.
Carbonpedia es una base de datos abierta donde se recopila información sobre la huella de carbono de entidades, productos y eventos, que operan en el territorio español. Es decir, difunde la totalidad de gases de efecto invernadero (GEI) emitidos por efecto directo o indirecto de los productos o servicios que consumimos diariamente, con el objetivo de mejorar la transparencia de las organizaciones públicas y privadas en cuanto a su política climática.
Hasta ahora, las empresas que habían calculado su huella de carbono y querían hacerla pública la incluían en sus memorias de Responsabilidad Social Corporativa o de Sostenibilidad, pero no existía un repositorio único que integrase toda la información abierta. Ese es el lugar que quiere ocupar Carbonpedia.
Actualmente, los usuarios pueden acceder a 530 registros, de manera sencilla, gratuita y libre de copyright o patentes, a través de la aplicación. De esta forma pueden conocer si una empresa es respetuosa con el medio ambiente, si gestiona las emisiones de CO2 generadas en la producción o si se ha calculado el impacto de su huella de carbono.
Todo usuario registrado en Carbonpedia puede añadir información a la base de datos. De esta forma, empresas e instituciones colaboran en el enriquecimiento periódico de la base de datos, aprovechando su presencia en la misma como una ventaja competitiva de responsabilidad y transparencia. Para garantizar la calidad y veracidad de los registros, Ecodes, como promotor y gestor del proyecto, revisa toda la información disponible.
A la hora de desarrollar Carbonpedia, ECODES cuenta con la colaboración de Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente , y con el apoyo de un Panel de Expertos en Responsabilidad Social Corporativa y Cambio Climático para la definición y el seguimiento de Carbonpedia.
Liight App fue el ganador del Desafío Aporta 2017 con su aplicación para gamificar la sostenibilidad, incentivando a aquellas personas que hacen un uso eficiente y sostenible de los recursos. Para ello se bonifican actividades como el uso del transporte público o el reciclaje, a través de una moneda virtual canjeable por descuentos y premios directos.
Hablamos con Santiago Jiménez y Carlos Rosety, los creadores de esta iniciativa, para que nos cuenten cómo están llevando a cabo este proyecto.
¿En qué punto del desarrollo de Liight App se encuentran actualmente?
Actualmente Liight cuenta a nivel producto con una versión de la app tanto en Android como iOS con las funcionalidades básicas disponibles y la suficiente estabilidad y robustez para comenzar con la fase de captación de usuarios y crecimiento (por el momento cerca de las mil descargas de manera orgánica). En cuanto al equipo, contando con la parte técnica más avanzada y cubierta, estamos incorporando nuevos perfiles para reforzar los campos de comunicación, marketing, etc., para poder generar una comunidad con la misión y los valores de la marca. Nuestro objetivo es pulir distintos aspectos a nivel de plan de negocio, tecnología-usuario y cliente para lanzar -invirtiendo, ya sí, en marketing- con la "vuelta al cole" en septiembre-octubre.
¿En qué fuentes de información, públicas o privadas, se basa su proyecto?
Empleamos distintas fuentes mediante las que cotejar y validar la veracidad de las acciones sostenibles llevadas a cabo (el uso del autobús, la bici, el tren, etc.). En este punto nuestro producto es único, ya que existen competidores y otras alternativas que de igual forma buscan incentivar a las personas a ser más sostenibles pero sin ninguna verificación, pudiendo provocar el efecto adverso o recompensando "fakes" como el uso del vehículo propio o situaciones por el estilo. Para confirmar la reducción de emisiones de CO2, el algoritmo de Liight cruza distintos parámetros obtenidos a través de los sensores del móvil del usuario con datos de carácter público, como distintos medios de transporte (Metro o Bus, por ejemplo) en función de sus rutas, horarios, etc.
También empleamos fuentes de datos privadas mediante el uso de APIs bajo permiso de terceros y la colaboración con empresas como Ecoembes, entre otras; e incluso fuentes de datos de elaboración propia recogidas por la propia comunidad de Liight como el mapeado de áreas que no contaban con una base existente de datos digitalizada.
¿Cree que iniciativas como el Desafío Aporta 2017 pueden ayudar a empresas y emprendedores a poner en marcha sus proyectos de reutilización de datos abiertos? ¿Qué otras iniciativas de este tipo cree que deberían ponerse en práctica?
Considero que sí, desafíos de este tipo ayudan a dar visibilidad y apoyo a startups y soluciones que proponen dar un valor y uso a estos datos cuyo mero almacenamiento, si no llega a esta segunda derivada, carecería de sentido. El análisis y uso de los datos es una oportunidad enorme que nos ofrece el momento en el que estamos, donde se puede sensorizar, recoger y publicar o tratar información de forma instantánea, muy económica y a gran escala. El dato se convierte en un recurso valioso y del que se puede obtener valor. Si éste lo devolvemos a la sociedad de manera tratada, limpia y de utilidad, podemos conseguir un gran impacto en nuestras ciudades.
Como usuario de datos abiertos, ¿qué retos se ha encontrado a la hora de reutilizar la información pública? ¿Cómo los ha solucionado?
En ocasiones echamos en falta una estandarización, quizás, en cuanto al formato de los datos, puesto que distintas instituciones homólogas (como ayuntamientos o servicios de transporte) pueden contar con propuestas similares en cuanto al concepto pero muy distintas en su estructura, con lo que toca adaptar la herramienta en cada caso y aplicar factores de corrección para emplearlos.
En otros casos encontramos que hay mucha información que no está digitalizada y por tanto no "existe" para su uso, aunque la tendencia es a que sí se vaya recogiendo y haciendo efectiva. En cualquier caso, el problema más importante que encontramos es cuando sí existe ese dato pero por los motivos que sea no está actualizado o es incorrecto. En aspectos en los que la precisión a nivel de geolocalización o temporal no es indispensable no hay problema. Incluso conforme avanza la generación de más capas de datos se pueden descubrir, actualizar y corregir. Pero en otros casos como, por ejemplo, el conocer al minuto cuánto le queda a mi autobús, el usuario puede dar por hecho que la información publicada es fidedigna y sentirse frustrado si resulta que no se cumplen sus expectativas, no a causa de la tecnología o la herramienta sino por culpa de la información de base que puede ser errónea.
¿Qué actuaciones considera que España debe priorizar en materia de disposición de datos?
La estandarización es relevante por supuesto a nivel ciudades, país e incluso a escala europea para poder hablar un mismo "lenguaje" y que cualquier sistema se pueda escalar y ser de utilidad. Conocemos que se están llevando a cabo medidas en este sentido que se han ido implantando durante los últimos años, lo cual es de agradecer y felicitar. La parte de ofrecer datos de calidad, actualizados y de precisión también es importante. Al final son recursos y tienen que cumplir unas características concretas. Como ocurre con todo, si construimos un puente con un buen diseño, un cálculo estructural correcto y una ejecución correcta, pero el material de base no cumple las especificaciones que prometía, probablemente se venga abajo. O en el caso de un restaurante, si el género y los ingredientes empleados no son de calidad, por muy buen servicio de sala o cocina que tengamos, y aunque contemos con un gran chef, el producto final que le llegue al usuario no será seguramente de su agrado.
Para terminar, ¿cuáles son sus planes de futuro? ¿Están inmersos o tienen en mente algún otro proyecto de reutilización de datos abiertos?
A día de hoy, en cuanto a movilidad, Liight está operativo en la Comunidad de Madrid. Nuestra idea es desplegar la tecnología que hemos desarrollado en otras provincias y ciudades donde también puede tener muy buena acogida e impacto en el bienestar y la reducción de la contaminación. En el ámbito del reciclaje también estamos trabajando con instituciones y empresas centradas en smart-city y sosteniblidad, en proyectos que verán la luz durante los próximos meses. Nos encontramos en un momento muy ilusionante a la par que exigente para el desarrollo y crecimiento de nuestra startup así como el de todo el ecosistema, y más en concreto dentro del sector de las smart-city.
Las Áreas de Nuevas Tecnologías y Emergencias del Cabildo de La Palma, desarrollan a través de la empresa HDmeteo, una aplicación web que muestra en tiempo real mapas e interpolaciones de diversos parámetros meteorológicos de interés, así como Índice de Peligro de Incendios Forestales (IMPI), e indices de Evapotranspiración potencial. Esta aplicación trabaja con datos en tiempo real proveniente de estaciones meteorológicas publicas y privadas, que son procesados cada media hora y almacenados en el portal de datos abiertos de la Isla de la Palma (www.opendatalapalma.es) y generan mapas de gran interés.
Esta aplicación web se muestra como ejemplo de reutilización de datos abiertos, aunque ya no está operativa. ¡Esperamos que te sirva de inspiración para tus propios proyectos!
Pure Madrid es una aplicación para dispositivos móviles que muestra información sobre la calidad del aire de la ciudad: el estado de contaminación y los protocolos municipales al respecto.
A través de la app, el usuario puede obtener los datos en tiempo real y recibir notificaciones en su Smartphone sobre los avisos y escenarios de contaminación activados en la localidad. Además, se ofrece un mapa con los nivel de contaminación registrados y los datos históricos de la pureza del aire en Madrid.
Esta aplicación móvil permite al ciudadano estar alerta sobre los niveles de contaminación en la ciudad y conocer los últimos protocolos activados por el gobierno local en este ámbito.
El medio ambiente es una preocupación y una materia de interés general para nuestra sociedad. No debe sorprendernos, por tanto, las numerosas iniciativas dentro del universo de los datos abiertos para la publicación de información relacionada con el medio ambiente, tanto a nivel internacional como local. Estas iniciativas abarcan diferentes aspectos del medio ambiente dentro de las competencias que tienen asignados los organismos y agencias gubernamentales: gestión de recursos naturales, biodiversidad, calidad del aire, información climática y atmosférica, y un largo etcétera.
Dado que las temáticas medio ambientales son muy diversas, la tipología y naturaleza de los datos también puede serlo. No es fácil encontrar criterios homogéneos universales a priori para describir la gran variedad de información relacionada con la descripción del medio ambiente (por ejemplo, desde una población de una subespecie de bacalao cerca de Islandia a niveles de irradiancia solar en una zona de Extremadura). Por tanto, por claridad expositiva, se establece la separación entre “datos de medio ambiente” (cualquier información que describa algún aspecto del medio ambiente en sentido general. ) y “datos ambientales” (siendo el segundo un subconjunto del primero).
Expresado de una manera intuitiva, los datos ambientales son medidas de magnitudes físicas y químicas, generalmente capturadas a partir de instrumentación específica, como sensores o equipos de medición. De una manera general, estos datos describen observaciones (o mediciones) cuyo valor debe relacionarse al menos con la siguiente información:
- Descripción de la naturaleza de la magnitud física.
- Dimensión espacial y/o geográfica.
- Dimensión temporal.
- Unidad de medida.
- Descripción de la instrumentación.
Desde el punto de vocabularios existentes para la descripción de “datos ambientales”, se debe señalar la Semantic Sensor Network Ontology (actualmente en estado de borrador de trabajo todavía). Este vocabulario es un esfuerzo conjunto entre el Consorcio W3C y el Consorcio OGC (Open Geospatial Consortium). También se puede señalar la posibilidad de aplicación del vocabulario RDF Data Cube, aunque quizás su uso no se pueda generalizar en todos los casos.
A nivel europeo, la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) proporciona un catálogo de datos muy amplio en colaboración directa con los Estados Miembro y con otras iniciativas como es el caso del programa Copernicus- Este programa gestionado entre otros por la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Organización Europea para la Explotación de Satélites Meteorológicas (EUMETSAT). Este programa, por un lado, captura datos ambientales a través de satélites y sistemas de sensores que miden magnitudes físicas terrestres, marítimas, climáticas y atmosféricas, y, por otro, proporciona esta información a través de servicios abiertos y gratuitos para los ciudadanos y las empresas europeas.
En la última edición del congreso internacional de datos abiertos: IODC 16 (International Open Data Conference) celebrada en Madrid en octubre del año pasado, el medio ambiente fue uno de los temas centrales, teniendo un slot específicamente dedicado a comentar avances y oportunidades del uso de los datos abiertos para el entendimiento del clima a nivel global, la gestión de recursos de biodiversidad y otras cuestiones adyacentes. Esto es una señal inequívoca que el medio ambiente ha adquirido una relevancia estratégica en las agendas internacionales para la apertura de datos.
Del 22 al 23 de junio, Valladolid acoge el 1ª Foro internacional de bosques urbanos en ciudades mediterráneas, un encuentro organizado por el proyecto LIFE+ Quick Urban Forest para compartir y debatir con investigadores, gestores urbanos y técnicos sobre las técnicas y avances en el campo de plantación en áreas urbanas degradadas en climas mediterráneos; al mismo tiempo que se descubren proyectos e iniciativas sociales sobre los bosques urbanos.
El programa incluye cuatro sesiones: una sobre el enfoque social, otra sobre política local y dos sesiones técnicas, de las cuales una de ellas está dedicada a la monitorización y análisis inteligente de datos. El objetivo es acercar a los asistentes el estado de la tecnología en sesores, la importancia del big data e Internet de las Cosas y su aplicación para la interpretación de resultados.
El foro no solo está diseñado para técnicos responsables de gestión forestal o investigadores en la materia, también están invitados expertos y empresas privadas especializadas en la inteligencia de datos, así como asociaciones regionales y miembros de otros proyectos similares.
EcoCity es una app que monitoriza cómo se gestionan los residuos en las ciudades y establece una serie de objetivos para mejorar los hábitos de reciclaje urbano y reducir la generación de residuos.
Actualmente, este servicio solo está disponible en Barcelona y funcionan mediante diferentes sensores conectados con la plataforma iCity, los cuales recogen la información de diferentes vecindarios de la capital catalana.
¿Cómo funciona? La primera vez que se utiliza ecoCity, el usuario debe escoger el contenedor de reciclaje que desea monitorizar en su barrio. Una vez seleccionado, la app recopila sus datos, y automáticamente comienza a recoger la información a través de la plataforma de iCity.
¿Qué funciones dispone la app? ecoCity ofrece estadísticas de recogida y gestión de residuos; muestra notificaciones con los hábitos del usuario; informa de posibles problemas con el contenedor y permite cambiar los datos de ajuste si el ciudadano se muda a un vecindario distinto.
Además, si se detecta alguna incidencia con los contenedores registrados, también cabe la posibilidad de enviar un aviso directamente al ayuntamiento de la localidad.