Medir el impacto de los datos abiertos no siempre es fácil. Como vimos hace unas semanas, existen diversos modelos teóricos que no son sencillos de implementar, por lo que hay que buscar distintas aproximaciones. En la Iniciativa Aporta utilizamos un enfoque mixto, como explicamos aquí: un análisis cuantitativo a través de indicadores sobre la publicación de datos y sus características, y otro cualitativo mediante la recolección de casos de uso de los datos.
Este enfoque también es utilizado por diversas iniciativas locales, regionales y estatales de nuestro país. En el artículo de hoy, vamos a centrarnos en ejemplos concretos de mecanismos implementados por iniciativas españolas de datos abiertos para monitorizar y medir el impacto del uso de sus datos.
Análisis cuantitativo
Uno de los primeros pasos a la hora de monitorizar el impacto es saber de manera cuantitativa si los usuarios están accediendo a los datos publicados. Para ello podemos utilizar distintas herramientas.
Cuadros de mando
Gracias a la incorporación de herramientas de analítica web en las plataformas open data, como Google Analytics o Motomo (que hasta 2018 se llamaba PIWIK), se pueden fijar una serie de indicadores en torno a las variables del consumo de datos, como, por ejemplo, cuántos usuarios visitan la web, cuál es su origen, qué conjuntos de datos son los más demandados o en qué formato se descargan. Todo ello información de gran valor a la hora de tomar decisiones que impliquen mejoras para seguir impulsando la reutilización de la información pública.
Con estos datos se pueden crear cuadros de mando para que los usuarios puedan conocer también esta información. Es el caso de la Diputación de Castellón, el Ayuntamiento de Madrid, la Generalitat de Catalunya, Renfe, el Gobierno Vasco o el propio datos.gob.es.
Realización de encuestas y estudios periódicos
Además, es recomendable realizar con frecuencia consultas públicas y estudios que nos permitan conocer de manera directa el impacto de nuestros datos. De manera periódica, el ONTSI realiza un estudio de caracterización del sector de manera periódica, y un análisis de las Administraciones Públicas como reutilizadoras de sus propios datos y de terceros. Otro ejemplo es el informe sobre el Sector Infomediario de ASEDIE, que ya va por su 8ª edición. Este informe mide los productos y servicios basados en datos abiertos que se han generado. Ambos informes utilizan una metodología estable que permite hacer comparativas entre distintos años.
Análisis cualitativo
Consiste en la identificación de casos de uso a través de distintos mecanismos, como por ejemplo:
Rastreo de aplicaciones y empresas
Gracias al mapeo de casos de uso de los datos abiertos, podemos conocer cuál es el impacto de un determinado conjunto de datos. En muchas plataformas de datos abiertos, tanto locales como regionales o estatales, podemos encontrar una sección de aplicaciones u empresas con ejemplos y casos de éxito de reutilización que a su vez sirven de referencia e inspiración para la creación de nuevos servicios de valor. En el caso de datos.gob.es, contamos con un formulario para que las empresas u aplicaciones que lo deseen den de alta su información, pero también realizamos una búsqueda proactiva, a través del contacto con los principales actores del ecosistema y alertas en medios.
Otros ejemplos de portales que cuentan con secciones de aplicaciones son Andalucía, Castilla y León, Navarra, Barcelona, Santander, Málaga, Zaragoza, Valencia, Vitoria o Bilbao, aunque hay muchos más.
Puesta en marcha de comunidades de datos
Para estar al tanto de las novedades que ocurren en el ámbito de la reutilización e intercambiar conocimientos y experiencias que permitan alinear la estrategia de publicación de datos con las necesidades de reutilizadores, algunas iniciativas han optado por la puesta en marcha de comunidades. Es el caso de Euskadi que ha creado un espacio para centralizar todo lo que sucede en torno a la reutilización sus datos. Esta comunidad ha sido especialmente útil para recopilar y medir los trabajos que se han desarrollado sobre la COVID-19 utilizando datos abiertos. Bajo su paraguas también se realizan actividades y concursos que incentivan la reutilización.
Por su parte la Diputación de Castellón ha creado un Consejo Provincial de Reutilizadores, un órgano de composición mixta público-privada, formado por técnicos de la propia institución provincial, y por personas de reconocida trayectoria profesional en los diferentes sectores económicos. Estos profesionales se reúnen una vez al trimestre para mantener una conversación que permita monitorizar los casos de uso y que favorece la retroalimentación constante y el enriquecimiento de la estrategia de datos abiertos de la Diputación.
En la misma línea trabaja la Biblioteca Nacional de España, que ha lanzado una plataforma de trabajo colaborativo, para que aquellos ciudadanos que lo deseen participen en proyectos concretos para enriquecer los datos de la Biblioteca, haciendo que sean más accesibles y fáciles de reutilizar.
En resumen, el conjunto de estas actividades permite monitorizar la actividad de una iniciativa de datos abiertos y su impacto en la sociedad. Nos ayudan a saber qué retos estamos solucionando en campos tan importantes para la humanidad como el medio ambiente, la salud o la educación. De esta forma podremos conocer su evolución a lo largo del tiempo y detectar fácilmente tendencias y posibles áreas de mejora, lo que nos llevará a distribuir los esfuerzos y recursos disponibles de una forma más efectiva.
Contenido elaborado por el equipo de datos.gob.es.
La labor de la OCDE en materia de datos abiertos comenzó en 2013, pero se ha ampliado constantemente para reflejar su creciente importancia en los países miembros y asociados. La OCDE considera los datos abiertos como un activo clave para el desarrollo económico, la innovación digital y la buena gobernanza, aunque siempre prestando especial atención a la privacidad, la transparencia y la ética.
La OCDE incluye la necesidad de crear una cultura basada en los datos como uno de los principios necesarios para promover la transformación digital del sector público. En sus propias palabras “los datos de gobierno abierto son un bien público, que debe entregarse con un propósito, de manera proactiva y con un enfoque en la reutilización, en línea con las necesidades del usuario y su posible contribución a la creación conjunta de valor”. En este sentido, ha desarrollado una serie de indicadores para evaluar la transformación digital de los países, basados en 6 dimensiones clave:

El índice OURdata: una forma de medir la disponibilidad, accesibilidad y reutilización de datos gubernamentales
En este marco teórico se basa el índice OURdata, que evalúa los avances y desafíos de las políticas de datos de gobierno abiertos utilizando 3 pilares:
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Disponibilidad de datos: mide el grado en que los gobiernos han adoptado y aplicado requisitos oficiales para promover la apertura de los datos gubernamentales a nivel central.
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Accesibilidad de los datos: mide la disponibilidad de requisitos formales destinados a promover el acceso sin restricciones a los datos.
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Apoyo gubernamental a la reutilización de datos: mide el grado en que los gobiernos desempeñan una función proactiva en la promoción de la reutilización de los datos gubernamentales dentro y fuera del gobierno.
Estos pilares se resumen en el siguiente cuadro:

Los resultados del índice OURdata 2019
La última edición del índice OURdata publicado por la OCDE es de 2019. Este informe compara los resultados obtenidos con los de 2017, con el objetivo de conocer en qué estado de madurez se encuentran los países analizados de cara a promover mejoras que aumenten los flujos de datos.
En los resultados de 2019 se aprecian mejoras generales en todos los países. La mayoría de los países ha adoptado el enfoque de “abierto por defecto”, incluyendo requisitos formales no solo en las estrategias de datos abiertos, sino también en leyes y reglamentos. Además, cada vez más gobiernos, están habilitando sus portales de datos abiertos como instrumentos de comunicación y retroalimentación. Se busca que estos portales no sean meros "catálogos de datos" sino plataformas para fomentar prácticas innovadoras, de colaboración e intercambio de conocimientos.
Sin embargo, a pesar de estas mejoras todavía se aprecian áreas de mejora a nivel general. Se necesitan enfoques más sostenibles a largo plazo, con marcos de gobernanza más definidos. También es necesario impulsar la formación de los funcionarios públicos e impulsar el compromiso político a alto nivel para ayudar al reconocimiento del valor de los datos. Es por tanto necesario centrarse no solo en la oferta, sino poner en práctica mecanismos que estimulen la demanda y reutilización.
En este sentido, el informe proporciona una serie de recomendaciones a los Gobiernos de la OCDE:
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Asegurar el apoyo político a los datos abiertos y establecer entornos propicios para sostener esfuerzos de implementación a largo plazo.
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Construir un enfoque común con el foco puesto en el desarrollo sostenible y temáticas de género, entre otras áreas.
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Crear portales de Datos Abiertos Gubernamentales adoptando un enfoque de “Abierto por defecto” y de “Gobierno como plataforma”.
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Constatar que la publicación de datos sea proactiva, oportuna y comprensible tanto para humanos como para máquinas (utilizando metadatos, estándares comunes, etc.), así como abordar los problemas de calidad y sesgos en la recopilación y generación de datos.
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Mantener prácticas que aseguren la publicación de taxonomías de datos de alto valor y su integración en diferentes sectores, impulsando una mayor innovación social, gubernamental y empresaria.
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Asegurar políticas de datos abiertos y establecer marcos de gobernanza que faciliten su monitorización y que estén alineados con las regulaciones de protección de datos. En este sentido, la OCDE ha desarrolla un marco de gobernanza de datos del sector público donde se incluyen buenas prácticas a seguir en base a componentes estratégicos, tácticos y de puesta a disposición de los datos, detallado en su informe The Path to Becoming a Data-Driven Public Sector.
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Establecer modelos federados que faciliten el descubrimiento de datos, al tiempo que mantienen los niveles correctos de autonomía a nivel local, y aseguran la calidad a nivel central.
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Realizar los arreglos necesarios para permitir la entrega de valor público a través de los datos abiertos con el fin de mantener y multiplicar sus beneficios e impacto.
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Mantener los esfuerzos que apuntan a promover la reutilización de datos abiertos de gobierno fuera del sector público, así como su integración en tiempo real en la cadena de valor de actores relevantes (por ejemplo, por medio de APIs).
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Aumentar los esfuerzos de medición enfocados a entender los efectos de la reutilización de datos dentro del sector público.
La posición de España
En el índice de 2019, España ocupa la octava posición, por encima de la media de los países analizados, aunque con un ligero descenso con respecto a 2017. El indicador donde mejor puntuación obtiene nuestro país es en accesibilidad a datos. Entre otras cuestiones, el informe resalta como buena práctica la creación de la serie de informes “Tecnologías emergentes y datos abiertos”, donde se ayuda al lector a comprender cómo funcionan distintas tecnologías disruptivas, cuál es el papel de los datos (abiertos) en ellas y cuál será su impacto en nuestra sociedad. Actualmente están disponibles los volúmenes dedicado a la Inteligencia Artificial y el Procesamiento del Lenguaje Natural.

La OCDE ya está trabajando en la próxima edición del índice, la cual se espera que vea la luz en 2021. Entonces podremos analizar si los países han seguido las recomendaciones de este organismo y han impulsado mejoras en sus políticas de datos abiertos.
A finales de 2018, Renfe puso en marcha su portal de datos abiertos, un espacio donde compartir información e indicadores clave con la ciudadanía. El lanzamiento de este portal formaba parte de su estrategia de transformación digital para, en sus propias palabras, “poner al cliente en el centro de todos sus servicios”.
Con el mantenimiento continuo de este portal, la operadora busca mejorar los servicios y la atención a los usuarios, así como impulsar la transparencia y la rendición de cuentas. Pero, como ocurre siempre con los datos abiertos, el objetivo no es solo que los ciudadanos puedan acceder a los datos, sino también fomentar su difusión y su uso. La federación de los datos abiertos de Renfe con datos.gob.es y en consecuencia también su federación con el European Data Portal, potencian su visibilidad tanto a nivel nacional como internacional.
63 conjuntos de datos sobre transporte ferroviario
Renfe cuenta actualmente con 63 conjuntos de datos, que proporcionan información sobre estaciones, horarios y avisos en 6 formatos, como muestra la siguiente imagen.

Desde su origen, el portal se ha centrado en proporcionar datos operativos, como los horarios generales y de cercanías, las estaciones geolocalizadas o los avisos sobre modificaciones del servicio. Todo ello primando los formatos leíbles por máquinas para facilitar su reutilización.
De todos los conjuntos de datos actualmente disponibles, los más visitados, según su propio cuadro de mando, son:
La idea de Renfe es continuar ampliando los conjuntos de datos de manera periódica y teniendo en cuenta las aportaciones de los ciudadanos. Por ejemplo, el 1 de abril de este año incorporaron nuevos datos sobre los viajeros de Cercanías por franjas horarias, así como fichas de trenes.
¿Por qué son importantes los datos abiertos de transporte?
Acciones de apertura de datos como la de Renfe ayudan a democratizar la información, de forma que pueda ser consumida gratuitamente y reutilizarse para la creación de productos y servicios de valor.
Los datos de transporte son una de las categorías de datos más reutilizadas, motivo por el cual la Comisión Europea (CE) los ha identificado como datos de alto valor. En la sección de aplicaciones de datos.gob.es, puedes encontrar múltiples ejemplos de productos y servicios que se basan en este tipo de información.
Las aplicaciones más populares, creadas en base a este tipo de datos son aquellas que informan del tiempo de llegada y de las rutas de los diversos trenes o que integran distintos métodos de transporte para determinar cuál es la forma más fácil y rápida de llegar a un destino, como este ejemplo. Pero los datos de transporte también nos proporcionan información para conocer mejor nuestro entorno y poder tomar decisiones. Por ejemplo, podemos saber cómo se mueve la España vaciada, una información importante para la elaboración de políticas que nos ayuden a luchar contra este problema. O conocer los servicios de una determinada área metropolitana, algo fundamental a la hora de decidir dónde comprar una casa.
Estos ejemplos ponen de manifiesto la importancia de los datos de transportes y por qué es necesario promover su apertura y reutilización. Con la puesta en marcha de su portal y su continua actualización, Renfe suscribe su compromiso con este tipo de datos, y se alinea con la estrategia marcada por la Unión Europea en su nueva directiva, donde resalta la necesidad de abrir los datos de transporte debido a sus grandes beneficios para la sociedad, el medio ambiente y la economía.
Convertir una ciudad en “inteligente” no es sencillo. De acuerdo con el informe Smart cities: understanding the challenges and opportunities, las restricciones presupuestarias y la falta de infraestructura son las dos principales barreras para las poblaciones que quieren poner en marcha iniciativas de Smart cities. En este contexto, la interoperabilidad y las plataformas colaborativas que permiten la compartición de recursos son clave para alcanzar el éxito.
Con esta idea surgió hace 3 años el proyecto Ciudades Abiertas, una plataforma de Gobierno abierto, colaborativo e interoperable, beneficiaria de la II Convocatoria de Ciudades Inteligentes.

Colaboración entre ayuntamientos en base a 4 líneas de acción
El proyecto Ciudades Abiertas está liderado por Red.es y cuatro ayuntamientos: A Coruña, Madrid, Santiago de Compostela y Zaragoza. Estos ayuntamientos estás desarrollando, en conjunto, diversas iniciativas que pueden ser reutilizadas por otros organismos.
Recientemente, Ciudades Abiertas ha actualizado su página web, incorporando un nuevo diseño, una sección de destacados con las últimas novedades del proyecto y funcionalidades adicionales como indicadores de ejecución.
Las actuaciones se han desarrollado en torno a 4 pilares:
- Datos abiertos: Los datos abiertos son el requisito más crítico de las Smart cities, como bien indicaba el estudio anteriormente mencionado. En este sentido, el proyecto Ciudades Abiertas proporciona los medios técnicos y conceptuales necesarios para la “gestión de datos únicos compartidos, abiertos por defecto, georreferenciados y semánticamente anotados por parte de la ciudad”. Actualmente se trabaja en la publicación de una API REST de datos genérica - o el desarrollo de un punto de acceso SPARQL para realizar consultas complejas sobre varios conjuntos de datos a la vez, entre otras actuaciones.
- Vocabularios: La plataforma ofrece un catálogo de vocabularios y estructuras de datos comunes y abiertos en Github para su utilización por parte de los ayuntamientos participantes o de cualquier otra entidad. Ya se puede acceder a los vocabularios sobre Agenda Municipal, Padrón de Habitantes o Bicicleta pública, el último en incorporarse en abril de este mismo año. Actualmente se encuentran trabajando en otros vocabularios como Tráfico o Presupuesto y Ejecución Presupuestaria. En este marco, también se han creado un par de vídeos para informar sobre qué son y cómo se generan los vocabularios y concienciar sobre las ventajas de su uso, de una forma sencilla y didáctica.
- Participación: El proyecto busca impulsar la participación ciudadana en varias de las actividades legislativas, de ejecución y control llevadas a cabo por los ayuntamientos, en áreas como los presupuestos participativos o la gestión del día a día. Para ello se ha desarrollado una metodología y se proporcionan dos catálogos, uno de procesos participativos y otro de fichas de instrumentos para la participación. También se ha incluido un listado con ejemplos concretos de procesos participativos que se pueden tomar de referencia a la hora de poner en marcha una iniciativa de este tipo.
- Transparencia: La rendición de cuentas también es un área fundamental de las Ciudades Inteligentes, por lo que es necesario contar con mecanismos que garanticen que todas las actividades realizadas por el ayuntamiento se proporcionan con total transparencia. Una forma de proporcionar esta información es a través de visualizaciones sencillas, fáciles de entender por los ciudadanos sin conocimientos técnicos. En el proyecto se exploran diferentes vías para facilitar estas visualizaciones Y se han elaborado dos interesantes informes: Informe con el Análisis de Sistemas Externos de Visualización y el Informe con el Análisis de las Extensiones de Visualización para CKAN.
Próximos pasos
EL proyecto Ciudades abiertas se encuentra todavía en pleno desarrollo. Entre las actividades a desarrollar en los próximos meses se encuentra la definición de nuevos vocabularios hasta completar los recomendados por la norma UNE 178301:2015, o la creación de un cuadro de mando general que permita hacer comparaciones de todos los indicadores de transparencia entre ciudades, gracias a la homogeneización de los datos y su disponibilidad en formatos reutilizables. También se está trabajando, a través de talleres colaborativos con la ciudadanía, en el diseño de visualizaciones que permitan ofrecer la información sobre transparencia de una manera interactiva y con un lenguaje sencillo.
Todas estas actuaciones que facilitarán la creación de nuevos proyectos de Smart cities no solo en estas ciudades sino en diversos territorios de todo el país.
Las dificultades para medir adecuadamente el impacto de las iniciativas de datos abiertos son ampliamente conocidas, ya que es un debate global que lleva con nosotros prácticamente desde el inicio de las primeras iniciativas de apertura de datos, hace ya más de diez años. El problema radica en que es relativamente fácil encontrar ejemplos aislados de cómo se ha conseguido obtener diversos beneficios y mejoras a través de los datos abiertos, pero en general –y salvo que estemos hablando de ámbitos muy específicos como puede ser el impacto económico– no es frecuente encontrar mediciones completas y estructuradas del impacto que se ha obtenido a través de las iniciativas de datos abiertos para así poder demostrar su pleno valor.
Revisando las distintas iniciativas y métodos existentes a la hora de medir el impacto de los datos abiertos se puede observar también como no hay tampoco un consenso claro entre los investigadores sobre cuál puede ser la mejor manera de capturar los resultados y el impacto de estas iniciativas.
En vista de dicho escenario, compartimos aquí la aproximación a la medición del impacto que hemos venido siguiendo desde la iniciativa de datos abiertos y reutilización de la información pública del Gobierno de España y que se inspira en las recomendaciones proporcionadas por varias guías que consideramos de referencia en este aspecto: la norma UNE 178301:2015, el marco de métodos comunes para la evaluación de los datos abiertos, la guía para el análisis empírico de las iniciativas de datos abiertos gubernamentales y la taxonomía del impacto de los datos abiertos.
Dentro de nuestra aproximación personal al problema debemos aclarar en primer lugar qué entendemos el impacto como –cualquier efecto positivo o beneficio obtenido de forma directa o indirecta para los individuos, las comunidades o la sociedad en su conjunto, que se produce a lo largo de cierto plazo de tiempo y que resulta del desarrollo de distintas actividades en un ámbito determinado caracterizadas por el uso de los datos abiertos como medio para conseguir un fin.
Así pues, el método que utilizamos a la hora de medir dicho impacto se basa en dos componentes principales: un análisis cuantitativo a través de indicadores sobre la publicación de datos y sus características, y otro cualitativo mediante la recolección de casos de uso de los datos.
Análisis cuantitativo
El objetivo del análisis cuantitativo es ofrecer una serie de indicadores de manera rápida y sencilla que nos proporcionen una visión general de la actividad de publicación de datos. De esta forma se puede realizar un seguimiento sobre su evolución a lo largo del tiempo y detectar fácilmente tendencias y posibles áreas de mejora. Esto nos ayudará a distribuir los esfuerzos y recursos disponibles de una forma más efectiva.
La iniciativa datos.gob.es cuenta con su propio panel de control público que proporciona indicadores cuantitativos sobre los siguientes aspectos:

Análisis cualitativo
A través del enfoque cualitativo se identifican casos de uso provenientes de distintas fuentes que pueden incluir entrevistas personalizadas, contenidos disponibles online, información proporcionada por distintos medios de comunicación o publicaciones académicas.
Estos casos de uso nos ayudan a entender en qué medida se puede considerar que los datos abiertos han dado lugar a cambios positivos en tres ámbitos principales que se describen a continuación:
Ámbito gubernamental
Incluyendo el posible impacto en la transparencia y la rendición de cuentas de los gobiernos, así como en la mejora de su eficiencia y eficacia. Algunas de las cuestiones que se pueden plantear en esta área son:
- ¿Cómo ayuda la apertura de datos a mejorar la eficiencia del gobierno?
- ¿Cómo se utilizan los datos para examinar el uso de los recursos por parte del gobierno y mejorar los servicios públicos existentes?
- ¿Cómo se utilizan los datos abiertos para crear nuevos servicios públicos?
- ¿En qué medida contribuye la apertura de datos a aumentar la transparencia y la rendición de cuentas mediante el escrutinio público?
Ejemplos de mediciones que son también útiles a la hora de medir el impacto de las actuaciones de apertura de datos en este ámbito son:
- Aumento de la colaboración entre los diferentes departamentos y agencias gubernamentales.
- Creación de plataformas y aplicaciones que permitan a los ciudadanos informar sobre su experiencia en los servicios gubernamentales.
- Mayor participación de los ciudadanos en la formulación de políticas públicas.
- Mejora en la planificación de los recursos públicos.
- Reducción de la percepción de la corrupción por parte de los ciudadanos.
Ámbito social
Incluyendo los aspectos medioambientales y las mejoras obtenidas en la inclusión de los grupos minoritarios en la sociedad. Algunas de las cuestiones que se pueden plantear en esta área son:
- ¿Cuáles son los beneficios sociales obtenidos a través del uso de los datos abiertos?
- ¿Cómo se utilizan los datos abiertos para mejorar la igualdad y dirigir los recursos públicos hacia los ciudadanos que más lo necesiten en cada momento?
- ¿Cuáles son los beneficios que aportan los datos abiertos en el área del medio ambiente, el cambio climático, la contaminación o la sostenibilidad?
Ejemplos de indicadores que son también útiles a la hora de medir el impacto de las actuaciones de apertura de datos en este ámbito son:
- Evidencia de una mayor igualdad en términos de edad, género, raza, clase social, discapacidad, ubicación geográfica o nivel de pobreza.
- Pruebas de mejora en las políticas sociales.
- Número y eficacia de los programas de sostenibilidad implementados como resultado de los datos abiertos.
- Mayor atención a los factores ambientales en la planificación de los proyectos.
- Concienciación y sensibilización de los ciudadanos sobre sus propios impactos ambientales.
Ámbito económico
A través de la influencia de los datos abiertos en el apoyo a los negocios existentes o en la creación de nuevos modelos de negocio. Algunas de las cuestiones que nos planteamos en esta área son:
- ¿Cuál es el impacto de los datos abiertos en el crecimiento económico y la innovación?
- ¿Cómo se utilizan los datos abiertos para reducir costes en las empresas y ayudarlas a ser más eficientes?
- ¿Qué nuevos modelos de negocio se están desarrollando en torno a la apertura de los datos?
Ejemplos de indicadores que son también útiles a la hora de medir el impacto de las actuaciones de apertura de datos en este ámbito son:
- Empresas y/o empleos creados a partir de la nueva economía de la apertura de datos.
- Nuevos productos o servicios que utilicen los datos abiertos.
- Contribución de los datos abiertos al crecimiento de la economía en términos de mejor planificación macroeconómica.
Futuras áreas de mejora
Si bien el método aplicado puede no ser perfecto –ya que puede presentar limitaciones en cuanto a la capacidad de captar adecuadamente los cambios deseados– en ausencia de otras metodologías de referencia nos permite al menos explorar el impacto emergente de las iniciativas de datos abiertos en marcha y ofrecer ciertas pruebas sustanciales respecto a su impacto.
Así pues, sería también deseable explorar nuevos métodos en el futuro que permitan evidenciar el impacto obtenido de forma más sistemática a través de la medición de metas y objetivos específicos respecto al punto de partida inicial, y que se pudiesen además replicar entre las distintas iniciativas, teniendo además en cuenta toda la cadena de valor de los datos en las mediciones llevadas a cabo. Algunas opciones interesantes a la hora de poder llevar estos objetivos a la práctica podrían ser los métodos de mapeo de resultados (outcomes mapping) o de retorno social de la inversión (SROI) –ambos ya propuestos con anterioridad en el ámbito de los datos abiertos pero con muy limitada o nula aceptación hasta el momento, debido muy probablemente al mayor coste añadido que supondría su aplicación.
Contenido elaborado por Carlos Iglesias, Open data Researcher y consultor, World Wide Web Foundation.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
La Asociación Multisectorial de la Información (ASEDIE), que reúne a las empresas infomediarias de nuestro país, tiene entre sus objetivos promover el uso, reutilización y distribución de la información, pública y privada, creando productos de valor añadido. En este sentido, ha puesto en marcha una iniciativa para promover que todas las Comunidades Autónomas (CC.AA) abran de manera completa tres conjuntos de datos, siguiendo unos criterios unificados que faciliten su reutilización.
En concreto, se trata de abrir 3 bases de datos, incluyendo el NIF de cada una de las entidades. Estas bases de datos son:
- Cooperativas
- Asociaciones
- Fundaciones
A estos conjuntos de datos los han venido a llamar el “Top 3 ASEDIE 2019”. Esta acción fue presentada en la edición del Informe sobre el sector Infomediario del año pasado y la evolución de su resultado ha sido recogido en la última edición del informe de este año. Cabe destacar que en la edición de 2020 han participado 764 empresas, lo que supone un aumento del 10% con respecto a la edición anterior. Este incremento en la participación refleja el crecimiento del sector en España, tanto en el número de empresas y empleados que trabajan en esta actividad, como en su facturación, con una cifra de negocio agregada de más de 2.000 millones de euros.
Impulsando la apertura de tres nuevos conjuntos de datos
Desde 2018, ASEDIE instaba a los responsables de las bases de datos de cooperativas, asociaciones y fundaciones de las 17 Comunidades Autónomas a hacer un esfuerzo para:
- Identificar y abrir las 3 bases de datos solicitadas
- Unificar los formatos de descarga
- Unificar los impresos a rellenar al inscribirse en los registros
Estas acciones suponen ir un paso más allá en el compromiso con la calidad de la información, facilitando su estandarización. De acuerdo con los estudios de ASEDIE, un 60% de las empresas infomediarias destacan que la principal barrera para la reutilización de la información es que esté únicamente disponible en algunas Comunidades Autónomas o Ayuntamientos. Con acciones como la desarrollada por ASEDIE, se conseguiría homogeneizar la información disponible ayudando a derribar esta barrera.
2019: una situación poco alentadora, pero con un gran margen de mejora y proyección
Durante 2019, ASEDIE tan solo encontró este tipo de datos abiertos en zonas muy localizadas de España, como son las dos mesetas, las zonas costeras y los dos archipiélagos de Baleares y Canarias. El panorama general reflejaba que, en muchas Comunidades, la mayoría de estas tres bases de datos permanecían cerradas o abiertas sin CIF.
| Tipo de documento | Título | Contenido |
|---|---|---|
| Abiertas en 9 de 17 CC.AA. | Abiertas en 4 de 17 CC.AA. | Abiertas en 7 de 17 CC.AA. |
| Aragón, Castilla y León, Castilla la Mancha, Cataluña, Galicia, Madrid, Murcia, País Vasco y La Rioja. | Andalucía, Castilla y León, Murcia y la Rioja | Aragón, Castilla la Mancha, Castilla y León, Cataluña, Madrid, Murcia y País vasco |
2020: grandes mejoras conseguidas en el sector en los últimos meses.
En este caso, en el Informe Asedie 2020 se presenta que la situación ha mejorado bastante respecto al año anterior, ya que se observan nuevas zonas en las que las Comunidades Autónomas han abierto estas tres bases de datos.

A la fecha de la presentación del Informe, ya eran ocho las Comunidades que tenían abiertas las bases de datos de Asociaciones, Cooperativas y Fundaciones. En Navarra se han abierto dos bases de datos que el año anterior permanecían cerradas, aunque sin NIF. El País Vasco presenta dos abiertas de manera completa y una a falta de NIF. Por su parte, en Cataluña se encuentran ya estos tres conjuntos completamente abiertos con NIF; y en Aragón se ha abierto el conjunto de Cooperativas, a falta de NIF.
La comunidad autónoma que mayor rendimiento ha tenido durante este último año ha sido la de Islas Baleares ya que ha pasado de tener las tres cerradas a abrirlas de manera completa en tan solo un año. La comunidad de Castilla y León es otra de las que disponen de las tres bases de datos completamente abiertas.
La situación, además, continuará mejorando durante los próximos meses, ya que se estima, de acuerdo con el informe, el 88% de las CCAA contempla planes de acción para abrir o mejorar la publicidad de los registros del este tipo.
Próximos pasos: continuar impulsando la apertura de datos homogenizados
Una vez que desde ASEDIE se ha conseguido el impulso necesario, y tras la buena acogida por parte de las CCAA, el pasado 18 de marzo se presentó el “Top 3 Asedie 2020”, para que esta labor de apertura y homogeneización no se paralice y las CCAA que ya tienen abierto el primer Top 3, continúen con su labor. Estos conjuntos de datos son:
- Establecimientos comerciales
- Polígonos industriales
- Registros SAT
En definitiva, gracias a estas iniciativas se conseguirá impulsar la colaboración público-privada, al facilitar que las empresas puedan reutilizar la información pública de una manera más sencilla, lo que tendrá un gran impacto en la generación de nuevos negocios y riqueza.
Los datos estadísticos están considerados datos de alto valor, debido a sus amplios beneficios para la sociedad, el medio ambiente y la economía. Los datos estadísticos nos proporcionan información sobre indicadores demográficos y económicos (por ejemplo, datos sobre el PIB, el nivel educativo o la edad de la población), una información imprescindible a la hora de tomar decisiones y formular políticas y estrategias.
Tal es su importancia para el conjunto de la sociedad que la Comisión de Estadística de la ONU creó en 2018 un Grupo de Trabajo sobre Datos Abiertos, centrado en proporcionar apoyo para la aplicación de los principios de datos abiertos a la información estadística, de forma que se facilite su acceso universal y gratuito. Este grupo de trabajo está formado por representantes de distintos países, organismos internacionales y asociaciones, como el Banco Mundial, el Open Data Watch, el Instituto Internacional de Estadística o representantes de la propia ONU a través de agencias como la FAO.

A primeros de marzo, este grupo elaboró un informe con el fin de orientar a las oficinas nacionales de estadística sobre las prácticas en materia de datos abiertos en la producción de estadísticas oficiales. Este documento se divide en dos aparatados:
- Un documento de antecedentes sobre la aplicación de los datos abiertos en las oficinas nacionales de estadística
- Un documento de antecedentes sobre las estadísticas de nivel local en forma de datos abiertos
Veamos que dice cada uno de ellos.
La aplicación de los datos abiertos en las oficinas nacionales de estadística
El informe ofrece directrices en los siguientes ámbitos:
- Datos abiertos por defecto: El documento se centra en los aspectos jurídicos de los datos abiertos por defecto, haciendo hincapié en la necesidad de contar con estándares de licencias abiertas. Según el “Open Data Inventory”, en el periodo 2018-2019 solo 14 de 180 países analizados publicaron todos sus datos con una licencia abierta. Existen muchos tipos de licencias reconocidas a nivel internacional. Las más habituales son las Creative Commons y Open Data Commons, aunque muchos países tienden a personalizarlas. El informe recomienda aprobar una licencia abierta internacional en su forma original o preparar una licencia personalizada, pero que se ajuste a las directrices formuladas por Open Definition. Además de licencias abiertas, es necesario que los países también cuenten con un marco jurídico con leyes sobre el acceso a la información y la rendición de cuentas.
- Diseños centrados en el usuario: El informe resalta la necesidad de involucrar a los usuarios en el desarrollo de plataformas y la difusión de datos para garantizar que se responde a sus necesidades. Algunos de los mecanismos que se pueden utilizar son la realización de encuestas, entrevistas o grupos focales. También es necesario medir el uso de los datos a través de análisis de sitios web para poder tomar medidas que incrementen su utilización. Dado que todos los países necesitan crear estrategias de participación de usuarios, sería recomendable fomentar el intercambio de plantillas y directrices o la impartición de talleres conjuntos.
- Plataformas nacionales de presentación de informes: Las plataformas de datos deben basarse en cuatro principios: claridad, idoneidad, sostenibilidad e interoperabilidad. Para que estos principios se cumplan es necesario impulsar la coordinación y cooperación dentro del sistema estadístico nacional, y que la oficina nacional de estadística asuma el liderazgo.
- Correlación del Modelo Genérico de Procesos Institucionales Estadísticos con las directrices de interoperabilidad: Para facilitar que las distintas oficinas intercambien enfoques innovadores relativos a la recopilación y difusión de estadísticas es bueno contar con un marco de buenas prácticas y una terminología normalizados. El Modelo Genérico de Procesos Institucionales Estadísticos describe el conjunto de acciones necesarias para producir estadísticas oficiales, garantizando la mejora constante. Estas etapas son: a) especificar las necesidades; b) diseñar; c) construir; d) recopilar; e) tratar; f) analizar; g) difundir; y h) evaluar. A fin de incorporar la interoperabilidad en el Modelo, se deberían incorporar las prácticas de interoperabilidad más pertinentes en las diferentes fases de diseño.
- Desarrollo de una cultura de datos abiertos: La adopción de principios de datos abiertos en el día a día de las instituciones estadísticas puede suponer un cambio de mentalidad. A veces hay que “convencer” sobre la necesidad de abrir este tipo de información. Por ello es fundamental llevar a cabo acciones de comunicación interna y externa, analizar las capacidades existentes y realizar tareas de formación acorde, y establecer responsabilidades.
Las estadísticas de nivel local en forma de datos abiertos
Además de contar con oficinas nacionales de estadística, es recomendable poner en marcha iniciativas locales, que puedan proporcionar información sobre espacio geográficos concretos como barrios, zonas rurales o distritos censales y electorales. Esta información puede mostrar disparidad entre regiones y ayudar a la formulación de políticas locales. También resulta útil para que la sociedad civil, los sectores privado y las ONGs puedan tomar mejores decisiones.
Para que se puedan establecer comparaciones, el informe recomienda que estos datos se produzcan y difundan siguiendo las mismas directrices en todo el país. Además, insta a que las oficinas nacionales investiguen qué contenido estadístico interesa más a los usuarios y proporcionen una serie de recomendaciones, que abarquen desde los mecanismos de divulgación hasta las herramientas de visualización más útiles. La puesta en práctica podría llevarse a cabo con un enfoque gradual, donde se fomente la interacción entre los distintos actores implicados.
En el informe también se hace referencia al documento de antecedentes presentado en el 50º período de sesiones de la Comisión de Estadística, que incluye orientaciones para entender las prácticas en materia de datos abiertos en las estadísticas oficiales. Un documento que merece la pena revisar a la hora de poner en marcha una iniciativa de este tipo.
En definitiva, estamos ante un tipo de datos de gran importancia, que deben ser compartidos con la sociedad a través de un ecosistema de publicadores y respetando siempre el equilibrio entre apertura y privacidad.
La disponibilidad de datos de calidad es un elemento indispensable en la senda de crecimiento de las nuevas economías basadas en activos digitales. Sin embargo, los datos por si solos no son suficiente. Es necesario disponer de mecanismos de intercambio que aseguren una cadena de custodia controlada.
Disponer de catálogos de datos de calidad, supervisados, actualizados y disponibles en los formatos adecuados (tanto para máquinas como para humanos) es fundamental para el desarrollo de las economías data-driven. Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que nos encontramos con abundancia de datos de un determinado sector en el que resulta realmente complicado desarrollar casos de uso que aporten valor a los consumidores o clientes finales. Probablemente, el sector más afectado por esta problemática sea el sector de la salud. Los sistemas públicos-privados de salud y las grandes empresas tecnológicas que comercializan gadgets y dispositivos wearables de monitorización, como smartwatches o pulseras inteligentes, disponen de grandes conjuntos de datos de salud de sus clientes y sin embargo, no terminamos de percibir valor real extraído de todos estos conjuntos de datos.
Nos encontramos, por tanto, ante un problema que no tiene tanto que ver con la disponibilidad de datos, sino con la ausencia de mecanismos regulados de intercambio y explotación de datos bajo unas reglas y políticas que aseguren la custodia y privacidad de los datos personales. El sector de la salud no es el único que sufre este problema. La industria, potencialmente generadora de enormes cantidades de datos (producción, calidad, trazabilidad, etc.) no dispone de mecanismos estándar de intercambios de datos a lo largo de toda la cadena de suministro.
Por supuesto que existen diferentes iniciativas que reflexionan sobre este problema aunque su nivel de madurez, reconocimiento e implantación sean todavía bajos. En este sentido, la Fundación COTEC para la innovación ha publicado recientemente una Guía para la apertura y compartición de datos en el entorno empresarial, con recomendaciones y buenas prácticas para impulsar la reutilización de datos en el sector privado. En esta guía se pueden encontrar varios casos de éxito de compañías que han decido abrir y compartir sus datos.
La International Data Spaces Association
Como acabamos de comentar, existen diferentes, probablemente multitud, de iniciativas que fomentan y potencian la apertura y reutilización de datos. Una de estas iniciativas internacionales de apertura de datos abiertos es el proyecto International Data Spaces Association. Esta asociación afirma que, las compañías pueden intercambiar sus datos con el objetivo de incrementar su valor sin miedo a perder el control ni la seguridad sobre sus datos.
La International Data Spaces (IDS) es una red peer-to-peer, un espacio de datos virtual, que admite el intercambio seguro y la simple vinculación de datos en ecosistemas empresariales sobre la base de estándares y mediante modelos de gobernanza comunes. En el marco de esta asociación, la seguridad y la soberanía de los datos son las características esenciales en los ecosistemas de datos. Imaginemos, por ejemplo, la cadena de suministro en el sector de los productos de alimentación frescos. Desde el productor en origen hasta el consumidor final, el producto (y por lo tanto, su traza digital de datos y metadatos) pasa por todos los eslabones de la cadena de suministro. Los propietarios de los datos (todos los participantes en la cadena) mantienen el control sobre sus datos cumpliendo al mismo tiempo con sus propios estándares de seguridad. En el ecosistema de socios de la IDS, los datos se intercambian de forma segura bajo demanda si son solicitados por socios certificados y confiables. Esta infografía resume de forma adecuada la estructura y el propósito de la IDS.
La IDS proporciona un marco formal de trabajo para sus socios, así como herramientas y mecanismos para el desarrollo de integraciones de datos dentro de este marco. De esta forma, la IDS pone a disposición de sus asociados una estructura que proporciona:
- Blue-prints y arquitecturas de referencia para implementar entre sus asociados.
- Bancos de pruebas o test-beds donde experimentar.
- Una estructura de Hubs territoriales con los que poder contactar y comenzar a trabajar con la IDS. En españa, el Hub se encuentra localizado en Innovalia un centro tecnológico de Bilbao.
- Programa de partners certificados para pasar a formar parte de la asociación.
Finalmente, en la IDS podemos encontrar los casos de uso o historias de éxito con las que ya cuenta la asociación. Un caso de uso que nos ha llamado la atención es aquel que se ha desarrollado junto a la empresa Bosch, para el sector de la automoción, concretamente en el área de la cadena de suministro. Los fenómenos externos pueden llegar a tener efectos muy negativos sobre el buen funcionamiento de la cadena de suministro en un mercado tan fragmentado como el de la automoción. Un vehículo es una integración muy larga y compleja de elementos, fabricantes e intermediarios. Un correcto análisis de los riesgos que impactan sobre la cadena de suministro puede ahorrar miles de millones de euros en pérdidas si se es capaz de reaccionar a tiempo. La clave para disponer de toda la información de valor, es el intercambio fluido y confiable de los datos que afectan a la cadena de integración y logística. Bajo la base del marco de referencia de la IDS, las empresas participantes en este caso de uso, integraron sus sistemas de información con la arquitectura de referencia propuesta por la IDS para asegurar un correcto flujo de los datos importantes a lo largo de la cadena. Para más información sobre este caso de uso podéis consultar la fuente aquí.
En conclusión, hemos visto como la IDS es un buen ejemplo de colaboración internacional (100 miembros de 19 países con cooperación formal con otras plataformas internacionales) público-privada en torno a la apertura y reutilización de datos. La IDS es una asociación sin ánimo de lucro en la que todos sus miembros tienen los mismos derechos de uso sobre los resultados que se producen. Las guías y principios de buenas prácticas, así como las herramientas tecnológicas propuestas por estas asociaciones, facilitan y aceleran los procesos de adopción de este tipo de proyectos en las organizaciones. Ninguna organización, ya sea pública o privada, tiene excusa para no comenzar sus procesos de apertura de datos, puesto que tienen a su alcance, las claves tecnológicas y legales para empezar a hacerlo con toda seguridad y tranquilidad de estar haciendo las cosas bien.
Contenido elaborado por Alejandro Alija,experto en Transformación Digital e Innovación.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
La Fundación COTEC para la innovación ha publicado recientemente una Guía para la apertura y compartición de datos en el entorno empresarial, con recomendaciones y buenas prácticas para impulsar la reutilización de datos en el sector privado. El objetivo es doble: por un lado, acercar a las empresas las oportunidades que supone la apertura o compartición de los datos que tiene en su poder, y por otro, acompañar a las organizaciones en este proceso.
La guía se articula en torno a 5 pasos a seguir a la hora de poner en marcha una iniciativa de compartición/apertura de datos:
- Experimentación y concienciación, donde se identifica el potencial de los datos de la empresa.
- Definición de una estrategia sólida que incluya, entre otros aspectos, los objetivos y las decisiones que deben tomarse a nivel organizativo.
- Preparación técnica, donde se abordan los aspectos relacionados con la gestión de los datos y la infraestructura tecnológica que se va a utilizar.
- Puesta en práctica del ciclo de vida de los datos, que a su vez se subdivide en las siguientes fases: recoger, preparar, compartir o publicar y mantener.
- Monitorización de la iniciativa, donde se analiza el nivel de éxito y se proponen acciones para la mejora continua.

La guía también analiza otros aspectos relevantes a tener en cuenta, como los modelos de relación y financiación, el marco legal y los roles o habilidades necesarios para poner en marcha una iniciativa de este tipo. El documento finaliza con un glosario explicativo de términos y siglas.
Para ilustrar los numerosos beneficios que la apertura de datos puede traer a las empresas privadas, la guía incluye numerosos ejemplos de compañías que han puesto en marcha iniciativas para compartir sus datos con terceros o han encontrado un nuevo nicho de negocio basado en estos datos. Dichos ejemplos muestran el potencial que ofrecen estos procesos, tanto para las empresas proveedoras de datos como para las reutilizadoras.
El Grupo de Trabajo de Cotec en Datos Abiertos se puso en marcha en septiembre de 2018 y ha sido coordinado por Cristina Oyón y Amaia Martínez del Departamento de Iniciativas Estratégicas de SPRI, la Agencia Vasca de Desarrollo Empresarial del Gobierno Vasco. En este grupo han participado la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja (ADER), Alianza 4 Universidades, Banco Santander, Bankia, BBVA, Clarke Modet, la Consejería de Empleo, Empresa y Comercio de la Junta de Andalucía, Ecoembalajes España (Ecoembes), EDP España, Fundación Vodafone, F. Iniciativas, Indra, el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE), Orange, Primafrío, Suez Advanced Solutions España, Tecnalia y Telefónica.
Los asistentes virtuales, los algoritmos de predicción de compra o los sistemas de detección de fraude. Todos interactuamos en el día a día con tecnologías de Inteligencia Artificial.
Aunque todavía queda mucho desarrollo por delante, no se puede negar el impacto que la Inteligencia Artificial tiene ya en nuestras vidas. Cuando hablamos de Inteligencia Artificial (o IA) no nos referimos a robots con aspecto humanoide que piensen como nosotros, sino a una sucesión de algoritmos que nos ayudan a extraer valor de grandes volúmenes de datos de forma ágil y eficiente, facilitando la toma de decisiones de manera automática. Estos algoritmos necesitan ser entrenados con datos de calidad para que su comportamiento se adecúe a las reglas de nuestro contexto social.
Actualmente, la Inteligencia Artificial tiene un gran impacto en la cadena de valor de los negocios, y condiciona muchas de las decisiones que toman no solo las empresas sino también los individuos. Por ello es fundamental que los datos que utilicen no estén sesgados y que respete los derechos humanos y los valores democráticos.
La Unión Europea y los gobiernos de los distintos países están impulsando políticas en este sentido. Para ayudarles en este proceso, la OCDE ha desarrollado una serie de principios mínimos que deberían cumplir los sistemas de IA. Se trata de una serie de estándares prácticos y flexibles que puedan resistir el paso del tiempo en un campo en constante evolución. Estos estándares no son legalmente vinculantes, pero buscan influir en las normas internacionales y funcionar como base de las distintas legislaciones.
Los principios de la OCDE para la Inteligencia Artificial se basan en las recomendaciones desarrolladas por un grupo de trabajo integrado por 50 miembros expertos en IA, entre los que hay representantes de gobiernos y líderes de las comunidades empresariales, así como de la sociedad civil, académica y científica. Estas recomendaciones fueron adoptadas el 22 de mayo de 2019 por los países miembros de la OCDE.
Dichas recomendaciones identifican cinco principios complementarios basados en valores para la administración responsable de la Inteligencia Artificial:
- La IA debe beneficiar a las personas y al planeta impulsando el crecimiento inclusivo, el desarrollo sostenible y el bienestar.
- Los sistemas de IA deben diseñarse respetando el estado de derecho, los derechos humanos, los valores democráticos y la diversidad, y deben incluir los mecanismos apropiados - como por ejemplo, permitir la intervención humana cuando sea necesario- para garantizar una sociedad justa y equitativa.
- Debe existir una transparencia y divulgación responsable en torno a los sistemas de IA, para garantizar que las personas entiendan sus resultados y puedan desafiarlos.
- Los sistemas de IA deben funcionar de manera sólida y segura a lo largo de su ciclo de vida y los riesgos potenciales deben evaluarse y gestionarse continuamente.
- Las organizaciones e individuos que desarrollan, despliegan u operan sistemas de IA deben ser responsables de su correcto funcionamiento, en base a los principios anteriormente descritos.
Tomando como referencia estos principios, la OCDE también proporciona cinco recomendaciones a los gobiernos:
- Facilitar la inversión pública y privada en investigación y desarrollo, con el objetivo de estimular la innovación en Inteligencia Artificial de manera segura y fiable.
- Fomentar los ecosistemas de IA accesibles con infraestructura y tecnologías digitales, y mecanismos para compartir datos y conocimientos.
- Asegurar un marco de políticas que abra el camino para el despliegue de sistemas de IA fiable.
- Capacitar a las personas con habilidades necesarias para la IA y apoyar a los trabajadores para una transición justa.
- Cooperar a través de las fronteras y los sectores para avanzar en la administración responsable de IA fiable.
Estas recomendaciones son un primer paso para la consecución de una Inteligencia Artificial responsable. Entre sus próximos pasos, la OCDE contempla el desarrollo del Observatorio de Políticas de IA, que se encargará de proporcionar orientación sobre las métricas, políticas y buenas prácticas con el objetivo de ayudar a implementar los principios anteriormente indicados, algo fundamental si queremos pasar del ámbito teórico a la práctica.
Los gobiernos pueden tomar como base estas recomendaciones y elaborar sus propias políticas, lo que facilitará la homogeneidad de los sistemas de Inteligencia Artificial y garantizará que su comportamiento respecte los principios básicos de convivencia.