En muchos ámbitos existe la falsa creencia de que el sector primario es un sector atrasado tecnológicamente y ajeno a la digitalización. Quizá porque a lo largo de la historia, y a medida que los indicadores de desarrollo económico progresaban, su peso en el PIB y en la cantidad de empleo generado ha ido decreciendo en favor de otros sectores.
Sin embargo, el sector agrícola vuelve a cobrar protagonismo, ya que actualmente afronta un conjunto de retos que están muy relacionados con el futuro de la humanidad. El cambio climático, la seguridad alimentaria y el crecimiento de la población son sólo algunos de los más desafiantes. La propia Comisión Europea, a través del programa Horizonte 2020, está destinando importantes recursos de investigación al reto social de la seguridad alimentaria, la agricultura sostenible, la investigación marina y marítima, y la bioeconomía.
Al igual que en otras industrias, la transformación digital está ayudando a cambiar las bases de funcionamiento del sector agrícola, dando lugar a lo que ya se conoce como agricultura inteligente o agricultura de precisión, que también es una parte muy importante de la solución a los retos mencionados.
El sector agrícola está combinando cada vez más tecnologías como la geolocalización, la monitorización del suelo y las condiciones ambientales, la inteligencia artificial, la computación en la nube y el internet de las cosas (IoT), para medir con precisión las variaciones de multitud de variables en los campos de cultivo y así mejorar la cantidad y la calidad de los productos agrícolas.
Al igual que en muchas otras industrias, en la base de esta transformación digital se encuentran los datos: abiertos, privados o más bien enriquecidos unos con otros, con la ciencia de datos como protagonista. La ciencia de datos contribuye a que los agricultores puedan ver y comprender lo que está sucediendo en sus campos con una precisión sin precedentes, lo cual les permite tomar decisiones mucho más sostenibles con el medio ambiente y eficientes en la producción.
Desde la genética de las semillas hasta las condiciones ambientales - y no sólo meteorológicas, cualquier cuestión que afecte a la producción agrícola- puede ser medida y analizada con el fin de tomar decisiones sostenibles.
Dado que sabemos que pequeñas variaciones en las cantidades de los insumos empleados de forma selectiva en momentos y lugares determinados pueden conducir a grandes diferencias en el resultado de las cosechas, los agricultores pueden utilizar la ciencia de los datos para decidir con precisión la cantidad correcta de semillas que deben plantarse en un campo o la cantidad de agua, fertilizantes o pesticidas que se necesitan para maximizar el rendimiento de las semillas y minimizar los daños en el entorno.
Para que estas aplicaciones sean posibles es necesario combinar los datos abiertos con los datos procedentes de la sensorización de los campos de cultivo o de las imágenes aéreas procedentes de drones o satélites.
Dada la importancia del tema, el propio Open Data Charter, a través de la iniciativa Global de Datos Abiertos para la Agricultura y Nutrición, GODAN, y como parte del Agriculture Open Data Package (AgPack) ha clasificado en 14 categorías los conjuntos de datos clave que manejan las administraciones públicas y cuya apertura tendría un impacto importante para el sector agrícola, los cuales se explican en la siguiente tabla.
En la tabla encontramos desde conjuntos de datos muy evidentes, como los que contienen datos meteorológicos, hidrológicos o geográficos sobre el terreno, hasta otros que son de utilidad para multiples sectores además del agrícola, como los referentes a importaciones, exportaciones, precios, o estándares de calidad de los productos agrícolas. Y por supuesto, datos sobre los pesticidas permitidos, inspecciones y sanciones a productores, o los propios textos legislativos de uno de los sectores más regulados de nuestra economía. GODAN ha producido importante material divulgativo como este o este webinar sobre el Agpack.
| Grupo Principal | Categoría | Descripción | Ejemplos |
|---|---|---|---|
| Datos de administración y legislación | Gobierno, ley agrícola y regulaciones | Políticas y textos legislativos relevantes para el sector agrícola | Esquemas de subsidios; regulaciones de salud y bienestar animal; regulaciones de importaciones y exportaciones; regulaciones ambientales; regulaciones de fitosanitarios. |
| Registros oficiales | Listas de organizaciones, personas o productos oficialmente registrados, permitidos o rechazados como resultado de la legislación | Pesticidas permitidos; aranceles de importación y exportación; resultados de la inspección de seguridad; permisos aprobados; organizaciones con licencia (corporaciones, negocios, ONG, etc.); registro de la propiedad. | |
| Datos financieros de gobierno | Datos sobre la gestión financiera del gobierno, presupuestos y gastos | Sanciones a los actores agrícolas; ingresos fiscales relacionados con la agricultura; gasto en subsidios agrícolas. | |
| Datos de proyectos de desarrollo rural | Datos que describen proyectos de desarrollo rural financiados por un gobierno local o un gobierno contribuyente (mediante ayudas y subvenciones) | Documentos e información general de proyectos de desarrollo rural; datos de referencia y encuesta del proyecto; resultados e impacto. | |
| Datos socioeconómicos | Datos de uso del suelo y productividad | Datos que describen el uso de la tierra, los tipos de cultivos y la producción de un área o región | Biomasa; rendimiento de los cultivos; campos cultivados y ganado; datos relativos al uso de la tierra. |
| Datos de la cadena de valor | Datos que describen la cadena de valor y sus actividades | Datos de productos (alimentos); perfiles de empresas u organizaciones de la cadena de valor; resultados de las inspecciones (seguridad alimentaria). | |
| Datos de infraestructura | Datos que describen las redes nacionales de carreteras, agua y TIC, incluida su condición y mantenimiento | Cobertura de internet; canales de agua; horarios de gestión de carreteras; cobertura de telefonía móvil; red de carreteras. | |
| Datos del mercado | Datos sobre la ubicación, los precios y las normas del mercado | Volumen de importaciones y exportaciones; listas de mercados y subastas; precios de mercado; precios mundiales de los alimentos; ubicación de los mercados; estándares, grados, etiquetado; gestión del mercado y reglas. | |
| Datos de recursos naturales, del planeta tierra y de medio ambiente | Datos meteorológicos | Datos cuantitativos sobre el clima | Predicciones de cambio climático; zonas climáticas; archivos de observaciones; observaciones en tiempo real; pronóstico del tiempo a corto plazo. |
| Datos de altitud | Datos que describen la elevación del terreno y sus derivados | Modelo de elevación digital; puntos de altura; datos de pendiente y de orientación. | |
| Datos hidrológicos | Datos que describen el estado y la dinámica del agua subterránea y superficial | Administración del Agua; tablas de agua; calidad del agua; niveles de agua en tiempo real; registros históricos sobre inundaciones; zonas de inundación; balance de agua; ubicación de las fuentes de agua. | |
| Datos del suelo | Datos que describen las propiedades del suelo | Clases de suelo; muestras de terreno; mapas de suelos. | |
| Datos agronómicos, agrícolas |
Asesoramiento para la producción | Datos relacionados con la selección de cultivos y la gestión de terrenos | Recomendaciones sobre fertilizantes; cultivos intercalados, cultivos de rotaciones; recomendaciones sobre prácticas agronómicas; calendarios de cosecha; datos sobre variedades de cultivos, incluidos nuevos lanzamientos. |
| Datos de gestión de plagas y enfermedades |
Datos sobre la distribución y tratamiento de plagas y enfermedades | Incidentes y distribución de enfermedades; tratamiento de enfermedades; pesticidas recomendados. |
A la hora de interpretar esta tabla para diseñar políticas apropiadas, es necesario tener en cuenta que nos encontramos ante conjuntos de datos muy diversos. En algunos países, estos conjuntos de datos son gestionados por las administraciones públicas, mientras que en otros pueden están en manos de iniciativas privadas, ya que los datos agrícolas no son exclusivos de organismos públicos o privados.
Al igual que las grandes compañías que operan en diferentes partes de la cadena de valor del sector, como John Dere o Monsanto (ahora Bayer), que llevan años trabajando para crear herramientas que ayuden a recopilar y analizar datos sobre tierras de cultivo y recursos, las administraciones públicas también disponen de una posible hoja de ruta para planificar sus políticas de apertura de datos en el sector agrícola.
Sin duda, la combinación de los esfuerzos públicos y privados para avanzar en la recolección, apertura y enriquecimiento de datos con impacto en las actividades del sector agrícola contribuirá a que se desarrollen un mayor número de aplicaciones que puedan ser utilizadas para mejorar la productividad del sector, la seguridad alimentaria y la sostenibilidad del medio ambiente.
Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Head of corporate Technology Strategy en MADISON MK y CEO de Euroalert.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
La industria forestal, según la definición de la FAO, debe incluir todas las actividades económicas que dependen principalmente de la producción de bienes y servicios a partir de los bosques. Se trata de una industria que en muchos casos ha sido vista como destructiva para el medio ambiente por su relación con la tala de árboles. Sin embargo en casi todos los países del mundo que tienen recursos forestales importantes, desempeña una función esencial para el desarrollo socioeconómico.
De acuerdo con el “Diagnóstico del sector Forestal Español” que publicó el entonces Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en 2014, España, con un 55% de superficie, es el segundo país de la UE en superficie forestal, sólo por detrás de Suecia. Sin embargo la industria forestal en España tiene un peso modesto en el PIB (0,63% en 2009), cifra que está más de medio punto por debajo de la media europea y muy por debajo de países con recursos forestales equivalentes. Existen interesantes estudios como la “Caracterización de la industria forestal” publicado por la Fundación BBVA en 2008 que tratan de profundizar en el análisis de las causas por las que la industria forestal no ha tenido un mayor desarrollo en España a pesar del tamaño de los ecosistemas forestales.
Como todos sabemos, vivimos una etapa de transformación digital en la que la tecnología está revolucionando de nuevo las industrias en todo el mundo, desde la logística, a la fabricación, la salud o el sector financiero. Incluso la agricultura está experimentando una gran transformación debido a la aplicación de una combinación de tecnologías entre las que tienen una gran importancia la inteligencia artificial y el enriquecimiento de datos privados y ultralocales con datos abiertos. Sin embargo, la industria forestal parece que se ha quedado rezagada con respecto a la mayoría de las otras industrias en esta transformación.
Inspirados por los éxitos en la agricultura, algunos operadores forestales han comenzado a ser pioneros en el uso de tecnologías avanzadas para mejorar los resultados de la gestión forestal. Este enfoque comienza a conocerse como industria forestal de precisión, en clara relación a la más evolucionada agricultura de precisión o agricultura inteligente.
La industria forestal de precisión comienza a beneficiarse de la aplicación de una serie de tecnologías emergentes, como son el escáner láser (LIDAR) o los vehículos aéreos no tripulados (UAV) o drones. Vamos a revisar algunas de las tecnologías que, según algunos estudios, ya están comenzando a producir mejoras de productividad entre el 5 y el 25% anual.
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Los LIDAR, por ejemplo, se utilizan cada vez más para producir modelos digitales del terreno que permiten, a través de técnicas de ciencia datos, realizar estimaciones del inventario de madera disponible (árboles por hectárea, altura de los árboles o diámetros de los troncos). Un conocimiento más preciso del terreno, los flujos de agua o el inventario forestal contribuye no sólo a una mejor gestión del inventario de madera sino a planificar mejor una cosecha. Por ejemplo, analizando datos muy precisos para tomar mejores decisiones sobre el tipo de maquinaria necesaria y su colocación óptima para cosechar una unidad de bosque. Los datos abiertos publicados por las administraciones públicas, por ejemplo sobre la cartografía del terreno o la localización de los recursos hídricos, son fundamentales para enriquecer los datos capturados mediante estas técnicas. Por ejemplo, en España el Instituto Geográfico Nacional ha liberado datos LiDAR de todo el territorio y algunas regiones como Castilla y León o Cataluña también proporcionan datos en este formato. Del mismo modo existen ambiciosos proyectos para agregar datos en formato LIDAR de todo el mundo como Open Topography y Lidar on-line aunque su cobertura es aún limitadas.
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Los vehículos aéreos no tripulados se usan cada vez más en la industria forestal para realizar tareas de vigilancia y mapeo del terreno cuando están equipados con los mencionados LIDAR. En otros casos pueden equiparse también con cámaras térmicas u otros dispositivos para realizar tareas de detección de brotes de plagas y enfermedades o dar alertas tempranas en caso de incendio. Incluso existen proyectos experimentales para utilizar drones en operaciones forestales simples, como la plantación de semillas, la fertilización de nuevas plantaciones o la fumigación de malezas en terrenos poco accesibles.
Existen, por supuesto, otras tecnologías muy interesantes, como las que posibilitan la selección y mejora genética de las semillas de árboles para adaptarlas al terreno y al uso que se vaya a dar a la madera, o la robotización de tareas de tala, siembra o fertilización. Sin embargo, todas tienen en común la necesidad de gestionar grandes cantidades de datos y la posibilidad de enriquecerlos con datos abiertos para mejorar las posibilidades analíticas que permiten tomar mejores decisiones tanto en los casos descritos como en los nuevos con los que se está experimentando. Desde los datos meteorológicos publicados por la AEMET o el actual Ministerio de Agricultura, Alimentación y Pesca hasta los cartográficos del IGN pasando por los datos de inventarios forestales de la Dirección General de Desarrollo Rural, Innovación y Política Forestal o sobre los recursos hídricos de las Confederaciones hidrográficas. Todos ellos suponen una importante base para combinar con los datos capturados por medios privados y generar innovaciones para el sector.
Los pioneros de esta revolución están obteniendo ventajas que se materializan en menores costes de los distintos productos forestales pero también en una mayor producción por unidad de superficie de bosque. Esta segunda ventaja es especialmente valiosa en Europa Occidental donde existe muy poca tierra forestal adicional disponible para realizar nuevos cultivos.
La transformación digital que está viviendo la industria forestal puede representar una nueva oportunidad para el desarrollo del sector en España donde existe una interesante combinación de recursos naturales, capacidades para adoptar las tecnologías que habilitan esta transformación y la disponibilidad de los datos abiertos relacionados.
Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Head of corporate Technology Strategy en MADISON MK y CEO de Euroalert.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
El interés de los humanos por la predicción del clima tiene ya varios milenios y se remonta al menos hasta la civilización babilonia, cuando ya se realizaban predicciones meteorológicas basadas en la astrología y en los patrones que formaban las nubes. Sin embargo, no fue hasta principios del siglo XX cuando se produjeron avances decisivos en la comprensión de las leyes físicas que rigen el clima y comenzaron a realizarse predicciones basadas en modelos numéricos. A partir de ese momento, los modelos matemáticos construidos a partir de datos recogidos por las estaciones meteorológicas siguen siendo la base de las actuales formas de predicción del clima.
En la última década se han conseguido avances importantes en la precisión de las predicciones a corto plazo de las condiciones climatológicas en entornos cada vez más locales. Estas mejoras provienen en gran medida de la capacidad para recoger y procesar más y mejores datos en tiempo real con estaciones meteorológicas autónomas, a los importantes avances que se han producido en la capacidad de procesamiento de datos gracias a la computación en la nube y a los avances en la técnicas de ciencia de datos y big data. Y es que, como sabemos, cuando se trata de inteligencia artificial y modelos predictivos, cuanto mejor es la calidad de los datos, mejores son las predicciones.
La apertura de datos climáticos
Desde la segunda mitad del siglo XIX los estados comenzaron a fundar servicios meteorológicos nacionales, con responsabilidades sobre la recopilación, generación, verificación, interpretación y aplicación de datos sobre el clima. El primero fue el de Reino Unido en 1854 (actual Met Office) y la Agencia Estatal de Meteorología del Gobierno de España (AEMET) es heredera del servicio fundado en el año 1887.
Según el Open Data Charter, en la actualidad casi todos los países tienen una red de estaciones meteorológicas para recopilar datos meteorológicos locales pero existen importantes diferencias en sus capacidades. Por ejemplo, en algunos países existe una red de estaciones meteorológicas automatizadas de alta densidad y se dispone de archivos de mediciones con series temporales largas y de modelos meteorológicos locales. En otros, en cambio, está disponible un número limitado de estaciones meteorológicas, a menudo gestionadas manualmente, con datos almacenados de forma irregular.
En cualquier caso, el valor de los datos que recopilan y de los modelos que desarrollan estas agencias es enorme para la toma de decisiones críticas en numerosas industrias. Por ello su consideración como información del sector público y su liberación como datos abiertos ha estado limitada por importantes intereses económicos. La comunidad de datos abiertos está teniendo un papel muy importante para conseguir que los datos se pongan a disposición del público en las condiciones menos restrictivas posibles.
En general, los datos meteorológicos suelen estar disponibles para reutilización bajo licencia, con algunos conjuntos de datos disponibles con acceso gratuito y otros conjuntos de datos solo disponibles para uso comercial. El intercambio de datos meteorológicos depende en gran medida de las políticas locales para el acceso y el intercambio de datos. El Open Data Charter aún reconoce que, dado que en muchos países las observaciones meteorológicas locales se consideran un activo comercial o estratégico, existen dificultades para el intercambio de datos.
En España, el servicio Aemet OpenData permite dos tipos de acceso: el acceso general que consiste en un acceso gráfico destinado al público en global y Aemet OpenData API, pensado para interacciones periódicas o programadas con aplicaciones que requieran los conjuntos de datos disponibles. Ambos posibilitan el acceso al mismo catálogo de datos y la descarga de datos en formatos reutilizables.
La reutilización de datos climáticos
Las predicciones meteorológicas tienen una gran importancia en numerosas industrias pero también resultan útiles para la ciudadanía en general. Por ello, la comunicación de estas predicciones en formatos que no sean solo datos y modelos tiene también una larga tradición. Ya en 1861 se comenzaron a publicar las primeras predicciones meteorológicas diarias en el periódico británico The Times y en 1936 la BBC retransmitió experimentalmente las primeras predicciones meteorológicas televisadas del mundo, incluyendo el uso de mapas meteorológicos. Si bien estas formas de comunicar las predicciones al público en general siguen existiendo hoy día, si hay una aplicación que encontramos en prácticamente todos los teléfonos inteligentes del mundo es la que ofrece al usuario la predicción meteorológica.
Pew Research en su informe “Americans’ Views on Open Government Data” de 2015, ya puso de manifiesto el uso generalizado de apps de información meteorológica, publicando que al menos el 84% de los estadounidenses con un teléfono inteligente lo habían utilizado para consultar la predicción meteorológica en su entorno. Dado que estas aplicaciones utilizan datos del servicio meteorológico nacional del Gobierno de los Estados Unidos, el informe concluye que, aunque no sean conscientes, el 84% de los estadounidenses con un teléfono inteligente utiliza datos públicos abiertos con regularidad.
La importancia de los conjuntos de datos relacionados con el clima elaborados por los servicios de meteorología nacionales se refleja en que suelen ser uno de los conjuntos de datos que los índices internacionales de datos abiertos consideran clave en sus diferentes metodologías de medición. Por ejemplo el Global Open Data Index (GODI) elaborado por la Open Knowledge Foundation considera las predicciones meteorológicas como uno de los 15 conjuntos de datos que incluye en su medición, al mismo nivel que las estadísticas nacionales o los datos del registro mercantil. En la edición de 2016, este conjunto de datos era el noveno con mejor puntuación, un 35% en la métrica de apertura media en los países analizados.

El índice OURData Index elaborado por la OCDE, utiliza 9 conjuntos de datos para analizar la situación de los datos abiertos en los 28 países de la OCDE y uno de ellos es la información meteorológica.
El valor que genera la reutilización de los datos meteorológicos es extraordinario en ámbitos tan diversos como el control del tráfico aéreo, la industria agrícola y forestal de precisión o la navegación marítima. Una de las demostraciones más evidentes la tenemos en la compra de la compañía The Climate Corporation por Monsanto en 2009 que cifró en más 900 millones de dólares el valor creado a partir de datos abiertos principalmente relacionados con geología y meteorología.
Los datos meteorológicos son, además uno de los conjuntos de datos clave en las iniciativas de lucha contra el cambio climático y en el diseño de políticas medioambientales sostenibles. Por ello están presentes como activos fundamentales en iniciativas como la “Guía para utilizar los datos abiertos en la acción contra el cambio climático” del World Resources Institute y el Open Data Charter, el desafío “Datos para la acción contra el cambio climático” de Naciones Unidas o el servicio Copernicus Climate Change Service (C3S) de la Comisión Europea.

Pero, la gran transversalidad de los datos meteorológicos hacen que los usos más sorprendentes estén aún comenzando a desarrollarse, desde la meteorología forense para ayudar a la resolución de delitos, hasta la prevención de ataques de asma o la mejora de acciones de marketing a partir de la relación existente entre el clima y los comportamientos de compra de los consumidores. Para que estos y otros muchas aplicaciones puedan ver la luz resulta fundamental que existan políticas de datos abiertos lo menos restrictivas posibles que pongan los datos meteorológicos en manos de los innovadores e investigadores que pueden hacerlas posibles.
Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Head of corporate Technology Strategy en MADISON MK y CEO de Euroalert.
Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
Copernicus es el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea. A través de 6 servicios temáticos, y las imágenes proporcionadas por sus satélites, Copernicus proporciona datos geoespaciales completos, gratuitos y actualizados que ayudan a la monitorización y gestión del territorio y el planeta tanto a nivel europeo como mundial.
En datos.gob.es hemos entrevistado a Nuria Valcárcel, Subdirectora Adjunta (Observación del Territorio) de la Subdirección General de Geodesia y Cartografía, en la D.G. Instituto Geográfico Nacional (IGN) del Ministerio de Fomento, organismo que representa a España en el Foro de Usuarios de Copernicus, para el seguimiento y evolución del programa, junto con el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).
Los datos de observación de la Tierra, como los ligados al proyecto Copérnico, despiertan siempre gran interés. ¿Cuáles son los motivos?
Los datos geoespaciales de Copernicus son fundamentales como herramienta de toma de decisión en la economía digital y los sistemas de gobierno actuales. Estos datos sirven para analizar y monitorizar fenómenos consecuencia del cambio climático, y ayudarnos a buscar soluciones. Su potencial también es enorme en cuestiones relacionadas con la seguridad, el transporte, la gestión de emergencias, la evaluación de la sostenibilidad…
Son muchos los organismos que, conscientes del contexto actual, han destacado la importancia de esta iniciativa a la hora de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como la Organización de Naciones Unidas o la Comisión Europea. Naciones Unidas, en su documento “Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, indica que las instituciones nacionales deben promover el uso de datos de observación de la Tierra e información geoespacial, para el seguimiento de la Agenda 2030.
Concretamente, ¿qué tipo de datos e información proporciona Copernicus?
Los datos de Copernicus tienen 2 grandes componentes: por un lado, la información obtenida vía satélite, como las constelaciones Sentinel, y por otro el componente in-situ, es decir, cualquier dato no procedente de satélites. Por ejemplo, medición de datos de calidad del aire, datos de calidad del agua en ríos y embalses, información de oleaje y nivel del mar a través de boyas, mareógrafos, ortofotografías y modelos digitales de elevaciones… En el caso de España, estos datos son proporcionados por distintos organismos nacionales como el IGN, MITECO, la AEMET o Puertos del Estado, entre otros.
A través del hub de Copernicus se puede acceder y descargar estos datos. La información obtenida a través de los satélites Sentinel está disponible para que los utilice cualquier ciudadano, pero cuando hablamos del resto de datos in-situ, nos encontramos con diferencias según la política de datos de cada país. En el caso de España, cabe destacar que realmente hemos sido pioneros en políticas open data y mucha de la información que generamos está disponible a través de las propias plataformas de descarga de Copernicus o en las plataformas nacionales.
¿Quiénes son los principales usuarios de este tipo de datos? ¿Podrías poner algún ejemplo?
Las administraciones públicas son las principales usuarias de Copernicus, pero cada vez son más las empresas que se apoyan en estos datos para generar nuevas oportunidades y mejorar su competitividad, así como las universidades y centros de investigación.
Desde el IGN y otras administraciones españolas se está empezando a trabajar con grandes y pequeñas empresas españolas para que colaboren en la generación de datos para Copernicus, pero también tratamos de impulsar cada vez más su reutilización. Por ejemplo, para la gestión del agua, o en la agricultura de precisión, ya que facilitan un seguimiento continuo del estado de los cultivos, permitiendo optimizar los recursos hídricos. Como ejemplo concreto, podemos hablar del Proyecto DIANA, en el que participan la empresa AGRISAT y La Federación Andaluza de Comunidades de Regantes de Andalucía (FERAGUA), que genera una plataforma de servicios comerciales innovadores, basados en datos de Observación de la Tierra de Copernicus y otras fuentes, para la identificación de áreas de riego ilegales y para la estimación de volúmenes de agua extraídos.
La gestión forestal también puede beneficiarse fuertemente de los datos de los satélites Sentinel y de Copernicus en general. Es el caso de la empresa AGRESTA, con su aplicación FORESMAP, que combinando datos de satélite con otros como el Lidar proporcionado por el IGN, es capaz de proporcionar un cálculo de inventario forestal on line. Esta aplicación ha sido premiada en el Copernicus Masters CGI Big Data Business Challenge de 2018.
Otra área donde tienen un gran potencial es en los servicios marinos, para la explotación sostenible de recursos costeros, gestión portuaria, o la optimización y seguridad en las rutas comerciales.Aqui podemos mencionar como ejemplo NOLOGIN, con una aplicación (web y móvil) de tiempo real y predicciones para la toma de decisiones en puertos sistema, a partir de datos Copernicus, con interfaz de gestión de alertas e informes.
Y con respecto a las Administraciones públicas, ¿conocéis experiencias de AA.PP. que están utilizando de forma intensiva los datos del proyecto Copérnico?
Hay muchas experiencias. Por destacar algunos ejemplos, el IGN, proporciona datos de Copernicus directamente a través del Centro de Descargas y hace un amplio uso y difusión de las imágenes de los satélites Sentinel a través del Plan Nacional de Teledetección. Estos datos, además, se utilizan en el IGN para enriquecer el sistema de monitorización de cambios en el terreno, por ejemplo, para evaluar el riesgo volcánico.
Los datos del servicio operacional marino son muy útiles para Puertos del Estado, ya que gracias a ellos se puede conocer cómo evolucionan las corrientes marinas, y mejorar sus modelos predictivos.
Por su parte AEMET participa en la generación de datos y servicios de Copernicus en lo relativo a Atmosfera y Cambio Climático, como miembro del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Plazo Medio, lo que beneficia a instituciones y científicos españoles que participan en numerosos programas de investigación.
También utilizan este tipo de datos el Fondo Español de Garantía Agraria, la Red de parques Nacionales, la Dirección General del Agua, las Comunidades Autónomas, así como un gran número de universidades y centros de estudios.
¿Cuáles son los principales retos y barreras para la reutilización de los datos de observación de la tierra?
Los retos a los que tienen que hacer frente los reutilizadores podrían resumirse en 4 áreas.
En primer lugar, para trabajar con los datos de Copernicus hace falta cierto conocimiento técnico. Aunque en ocasiones nos encontramos con algunos datos o servicios fáciles de usar por usuarios no expertos, en otras son necesarias capacidades avanzadas para poder localizar y entender la información. Desde el Programa Copernicus se está haciendo un esfuerzo en la capacitación de los profesionales, a través de cursos gratuitos, a la vez que se está trabajando en la creación de entornos donde el dato sea fácilmente localizable y sencillo de utilizar.
En segundo lugar, podríamos hablar de la coordinación entre los distintos niveles de administración europea (local, regional, estatal…). Se debe realizar un esfuerzo común por generar mejores datos, evitando duplicidades, y para ello la coordinación es fundamental entre las instituciones europeas y nacionales. Actualmente hay mecanismos de coordinación ya establecidos, pero existen áreas de mejora sobre las que debemos seguir trabajando.
En tercer lugar, es necesario mejorar la interacción con los usuarios, entender mejor sus necesidades y así poder evaluar si desde el programa Copernicus se está dando respuesta a esas necesidades. Unas necesidades, además, que son cambiantes y que exigen una adaptación constante. A través de los Comités y Foro de Usuarios españoles, los coordinadores nacionales de los Servicios, y de las Redes Relay y Academy, estamos haciendo un fuerte esfuerzo para acercarnos al mayor número de usuarios posible, para trabajar conjuntamente en un fin común.
Por último, no podemos olvidarnos de la necesidad de fomentar que los datos sean interoperables, que cumplan unos estándares comunes y estén armonizados. Por ejemplo, la costa mediterránea, y los distintos fenómenos y dinámicas que la afectan, tienen que monitorizar en su conjunto, y para ello necesitamos un dato común paneuropeo, pero que a su vez esté armonizado con los datos nacionales que maneje cada país. De nuevo, la coordinación entre las administraciones es fundamental para lograr este objetivo.
Uno de los retos que has mencionado es el desconocimiento por parte de los usuarios de la disponibilidad de datos de Copernicus. ¿Qué acciones concretas estáis llevando a cabo desde el IGN para dar a conocer los datos de Copernicus?
La Unión Europea organiza distintas actividades para fomentar el uso de los datos de Copernicus en empresas privadas. Es el caso de la competición Copernicus Master, de los hackathones, o de los programas de aceleración (Copernicus Accelerator) o incubación de empresas (Copernicus Incubator). Este tipo de actividades, muchas veces dirigidas a emprendedores y start-ups, buscan apoyar nuevas ideas que supongan la creación de servicios y aplicaciones comerciales relacionadas con Copernicus.
Complementariamente, desde el IGN, junto con el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), en el Foro de Usuarios de Copernicus, y también con los representantes en el Comité de Copernicus (el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y el Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial), trabajamos muy activamente con los distintos grupos de usuarios de España. Formamos parte del Foro de Usuarios de Copernicus, realizamos reuniones y talleres por servicios y temáticas especificas (Territorio, Marino, Agricultura, Ciudades Inteligentes, etc.), impulsamos la participación de las universidades en las actividades y propuestas de Copernicus… En definitiva, se busca generar un ecosistema favorable que facilite el uso de Copernicus.
Para terminar, ¿podría indicarnos cuáles son sus planes de futuro?
El programa Copernicus está abierto a la revisión continua de requisitos. En este sentido, destacaría dos asuntos en la agenda.
En primer lugar, las sinergias entre Copernicus y Galileo, el sistema de navegación de la Unión Europea, cuyo liderazgo en España también recae en el Ministerio de Fomento. La integración de ambos sistemas permite desde el seguimiento en tiempo real de fenómenos atmosféricos hasta determinar cómo se mueven los vehículos en las ciudades. De esta forma, se podría vigilar el impacto constante de las emisiones de gas invernadero de los vehículos. También se podría utilizar en cuestiones de seguridad, vigilancia de riesgos naturales, etc.
Por otro lado, la Comisión Europea está orientando sus políticas hacia la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático. En el nuevo ciclo operativo de Copernicus (2021-2027), algunas de las áreas que se van a impulsar son el seguimiento de los gases de efecto invernadero o la vigilancia de las regiones polares (nivel de nieve y hielo). También se va a ampliar el enfoque de la seguridad civil y se va a tratar de impulsar el uso de los datos de Copernicus no solo en Europa, sino también en otras regiones, como América latina o África.
CampoGest es una aplicación móvil, desarrollada por Hispatec para facilitar la gestión agraria. Dirigida especialmente a técnicos Agrícolas o Ingenieros Agrónomos, requiere que el usuario tenga instalado ERPagro,
El objetivo de la aplicación es reducir los tiempos de registro y aumentar la capacidad de toma de decisiones, gracias a la disponibilidad de información en tiempo real.
Entre sus principales funcionalidades está:
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Identificación y geolocalización de parcelas y sus productores. La aplicación permite dar de alta fincas y cultivos, generando un polígono-parcela desde la cartografía de SIGPAC.
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Introducir nuevos cultivos asociados a un agricultor, cooperativa o comercializadora.
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Registrar las tareas diarias de una explotación agrícola, facilitando la gestión del cuaderno de campo en base a la normativa Legal y los Protocolos de Calidad como Global GAP o BRC.
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Crear recomendaciones de tratamientos, planes de abonado y otras operaciones sobre el cultivo. El usuario puede generar nuevos tratamientos y la app le enviará notificaciones o correos electrónicos cuando sea necesario realizar alguna acción. También recibirá recomendaciones personalizadas en base a factores como la previsión meteorológica.
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Al estar toda la información centralizada, facilita la consulta de históricos de tratamientos o abonados en cultivos, y permite enviar información directamente a productores/responsables de finca.
El pasado 25 de junio tuvo lugar una Jornada Sectorial Aporta dedicada al sector Agro. Bajo el lema, “Los datos abiertos en el proceso de transformación digital del sector agroalimentario, forestal y del medio rural”, expertos en la materia se reunieron para analizar la disponibilidad de datos del sector y difundir nuevas iniciativas tecnológicas que están logrando mejoras en el sector gracias a la reutilización de información pública.
Inauguró la jornada David Cierco, Director General de Red.es, quien destacó la importancia de la reutilización en el ámbito rural para generar actividad económica y atraer población. Tras la presentación, comenzó la primera de las dos mesas redondas en las que se dividiría la jornada.
Mesa 1: Datos para el desarrollo de la innovación en el sector agro
El objetivo de la primera mesa redonda era realizar un balance sobre la disponibilidad de datos en el sector y su alineación con las necesidades de los reutilizadores. La moderación corrió a cargo de Rocío Wojski, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), y junto a ella estuvieron Andrés Montero, de la Universidad Carlos III de Madrid, Antonio J. Sánchez-Padial, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Francisco Javier Zarazaga-Soria, de la Universidad de Zaragoza, y Paloma Abad, del Instituto Geográfico Nacional.

Rocío Wojski abrió el debate hablando sobre dos grandes desafíos para los agricultores: satisfacer de forma sostenible las exigencias alimentarias y reforzar su papel como motor de desarrollo para el mundo rural, dos retos donde los datos abiertos tienen mucho que decir. De todas las categorías de datos, los ponentes quisieron resaltar la importancia de los datos del sector con componente geográfico y los datos de investigación para superar estos retos.
Los datos geográficos son la segunda categoría de datos más reutilizada, y su publicación se está viendo impulsada por la Directiva INSPIRE. “Los Institutos Geográficos ya estaban concienciados, pero ha servido para concienciar a otras administraciones” comentó Paloma Abad, quien también valoró que "En España nos encontramos en un 80% de cumplimento de INSPIRE".
Por su parte, la publicación de datos abiertos de investigación también se está viendo impulsada por la legislación. En este caso, por la nueva directiva Europea PSI. Aunque en España ya contábamos con un panorama positivo en cuanto a publicaciones científicas (gracias en parte a la Ley de Ciencia del año 2011), ahora “los datos de investigaciones financiadas con fondos públicos van a tener que publicarse para su reutilización" indicó Antonio J. Sánchez-Padial. “Además, es necesario impulsar otro tipo de incentivos y fomentar la colaboración, algo que ya están haciendo organismos como INIA o FECYT a través de marcos de colaboración”.
Pero también hay que tener en cuenta que no todos los datos se pueden abrir. “Los datos generados en el ámbito universitario deben ofrecerse, pero habrá excepciones: en ocasiones la información proviene de terceros que no han cedido los derechos de uso" recordó Francisco Javier Zarazaga-Soria.
Otro de los temas que protagonizó la jornada fue la oferta formativa. Todos los asistentes coincidieron en la importancia de contar con profesionales de datos especializados en el sector agro, y que quieran desarrollar su trabajo en el medio rural. “Se necesitan perfiles híbridos a nivel de grado, titulaciones mixtas que crucen el componente de tratamiento de datos con titulaciones más tradicionales como economía, biología...” indicó Francisco Javier Zarazaga-Soria. “Además de formación reglada, también hay que poner énfasis en la formación continua, destinada a profesionales que quieran reciclarse o actualizarse” puntualizó Andrés Montero.
Por último, los ponentes se centraron en la importancia de alinear la oferta de datos con la demanda. En palabras de Paloma Abad, "es necesario conocer muy bien al usuario final para saber qué necesita: inmediatez, detalle, qué formatos son los más adecuados para su trabajo... Así podremos adaptar la información que ponemos a su disposición".
Para conocer estas necesidades son fundamentales las alianzas entre la administración y las empresas, por ejemplo a través de Data innovation hubs, donde tienen presencia los distintos actores, como agricultores, cooperativas, administración, etc. “Hay un desconocimiento por parte del sector de lo que ya existe. Estos entornos facilitan la identificación de datos que pueden ser necesarios y ayudan a alinear estrategias” comentó Andrés Montero. La nueva directiva europea sobre datos abiertos y reutilización de la información del sector público puede ayudar en este sentido al indicar “conjuntos de datos de alto valor” que los organismos publicadores deben compartir en formatos y condiciones que favorezcan su reutilización. "También hay que tener en cuenta que los clientes de los datos van a ser máquinas. Hay que generar datos que permitan trabajar fácilmente a los algoritmos” recordó Francisco Javier Zarazaga-Soria.
Rocio Wojski cerró el debate indicando los conjuntos de datos más visitados del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: el Censo de flota pesquera operativa, el Registro de establecimientos de alimentación animal, la Consulta de productos inscritos en el registro de productos fertilizantes, el Registro general de operadores de agricultura ecológica y el Sigpac. Desde el MAPA, además, están impulsando la recopilación de datos a nivel interno y los proyectos de analítica para ofrecer una mayor información de calidad a los sectores productivos.
Mesa 2: Prácticas innovadoras basadas en datos.
La segunda mesa, que buscaba dar a conocer iniciativas de reutilización de datos públicos que estén impulsando mejoras en el sector agro, estuvo moderada por José Ignacio Sánchez, de Red.es. Junto a él debatieron José Luis Molina, de Hispatec, Mercedes Iborra, de VisualNACert, Carlos Callejero, de SensoWave, Eva Navascués, de Pago de Carraovejas, y Guillermo Renancio de EFOR. Todos ellos contaron su experiencia implementando tecnologías emergentes basadas en información pública abierta para optimizar el sector agro.

En SensoWave se dedican a poner GPS al ganado, mediante tecnología de Internet de las Cosas (IoT) y Blockchain. A través de sensores monitorean desde la localización del animal hasta su temperatura corporal o sus interacciones con el entorno para proporcionar transparencia al consumidor. “Estos datos pueden ser de gran utilidad si se comparten, pero para ello hay que convencer al ganadero y garantizarle que la información va a estar anonimizada” comentó Carlos Callejero.
En la misma línea se posicionó Mercedes Iborra, de VisualNacert, empresa especializada en un plataforma que unifica los datos propios de los agricultores con datos abiertos de distintas fuentes, como por ejemplo del programa Copérnico. Mercedes resaltó “la cultura del cambio en la dirección de las empresas agro y el miedo del agricultor que genera los datos y que no sabe cómo se van a utilizar” como dos de los retos a afrontar para impulsar la digitalización y el uso de los datos en el sector agro.
Pago de Carraovejas, por su parte, aplica nuevas tecnologías al sector vinícola desde hace casi 10 años. En este tiempo han sensorizado las cepas y los distintos elementos del entorno. Gracias a estos datos han desarrollado proyectos de analítica predictiva que les permite desde minimizar el impacto de las enfermedades de la madera de vid hasta predecir la calidad y cantidad de la vendimia. Entre los retos que se han encontrado en este camino, está la financiación. "Una solución es abrir programas de financiación pública de I+D que nos permitan probar cosas nuevas" propuso Eva Navascué “Estos programas pueden ser de baja intensidad pero prolongado en el tiempo, y siempre deben ir de la mano de las empresas privadas” añadió José Luis Molina de Hispatec, empresa de software de gestión agraria con el foco puesto en el análisis de datos.
El reto de la financiación se acentúa si tenemos en cuenta la estructura agraria española, con gran cantidad de parcelas de pequeña extensión. “Es necesario democratizar la tecnología a través de soluciones generales que sean económicas y puedan ser implementadas por muchos pequeños productores” comentó Guillermo Renancio desde eformedia, donde desarrollan soluciones de Internet de las Cosas para ahorrar tiempo en la toma de decisiones. Otras cuestiones clave que los asistentes resaltaron para impulsar la digitalización del sector son la regulación y la incentivación fiscal.
Además se habló de la importancia de contar con una conectividad universal, que permita conectar no solo personas, sino también animales y cultivos, y con estándares que permitan compartir datos. Para ello son necesarias plataformas que integren los datos de las distintas fuentes, asegurando su calidad. También se resaltó que es necesario implementar soluciones maduras y ligadas a nuevas actividades económicas para el mundo rural. “El mundo rural y el agrícola se divorciaron hace tiempo, por ello es necesario apostar también por otras actividades económicas que puedan atraer población al mundo rural” comentó José Luis Molina, de Hispatec, empresa de software de gestión agraria con un gran foco en el análisis de datos.
Otro tema que no faltó fue la sostenibilidad y el respeto del medio ambiente. “Cuando creamos una empresa tecnológica en el sector agro hay que tener en cuenta que tenemos 3 clientes: el consumidor final que busca transparencia, las empresas que buscan rentabilidad y el medio ambiente, un cliente pasivo y silencioso, pero que requiere que seamos muy cuidadosos” comentó también
Terminó la jornada con un llamamiento de todos los participantes a seguir impulsando la digitalización y la reutilización de los datos abiertos en el sector agro, un trabajo para el que tendrán que unir esfuerzos administraciones públicas, empresas privadas y demás actores del ecosistema agrario español.
Puedes ver la jornada completa en los siguientes vídeos:
En SmartRural creen en las ventajas de aplicar tecnología a la agricultura.
Gracias a los últimos avances, hoy en día es posible modernizar el campo. Aplicando las nuevas tecnologías en el mundo rural, se puede conseguir beneficios que desde hace algunos años ya se están experimentando en otros ámbitos más ligados a la ciudad. El objetivo es aumentar el rendimiento de las instalaciones agropecuarias incrementando notablemente su producción y reduciendo costes.
Su herramienta principal es la agricultura de precisión que se basa en conocer, de manera exacta, las necesidades de los cultivos y actuar sobre ellos de forma proporcionada, es decir, sin gastar más recursos de los necesarios ni quedarse cortos.
El sector agroalimentario y forestal es uno de los principales generadores de riqueza del medio rural. La mejora de la eficiencia de este sector, a través de la digitalización, es fundamental para fomentar el emprendimiento y hacer frente a los retos de las áreas rurales, como la baja densidad de población o su envejecimiento.
En este contexto, la Iniciativa Aporta organiza, en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, una jornada de trabajo que busca apoyar la transformación digital del sector agro, con el foco puesto en el papel de los datos abiertos.
¿Cuándo y dónde?
Bajo el título “Los datos abiertos en el proceso de transformación digital del sector agroalimentario, forestal y del medio rural”, la sesión se celebrará el 25 de junio en horario de mañana (de 10:00 a 13:30).
Debido a las restricciones de espacio, el evento solo estará disponible a través de streaming.
¿Qué temáticas se van a abordar?
El evento se estructurará en torno a dos mesas temáticas:
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Mesa 1: Datos para el desarrollo de la innovación en el sector agro. Durante esta mesa se realizará un primer balance sobre la disponibilidad de datos en el sector y su alineación con las necesidades de los reutilizadores. El objetivo es identificar medidas para que la oferta sea cada vez mayor en cantidad y calidad.
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Mesa 2: Prácticas innovadoras basadas en datos. En la mesa 2 se darán a conocer iniciativas de reutilización de datos públicos que estén impulsando mejoras en el sector agroalimentario y forestal, y del medio rural. Además, será una buena oportunidad para descubrir tecnologías emergentes que confluyen con los datos para enriquecer la información pública abierta.
¿Quiénes son los ponentes?
En ambas mesas participarán representantes implicados y comprometidos con la publicación y con la reutilización de datos del sector:
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La mesa 1 estará moderada por Rocio Wojsky, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Junto a ella participarán Andrés Montero, de la Universidad Carlos III de Madrid, Antonio J. Sánchez-Padial, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Francisco Javier Zarazaga-Soria, de la Universidad de Zaragoza, y Paloma Abad, del Instituto Geográfico Nacional.
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En la mesa 2 la moderación correrá a cargo de Jose Ignacio Sánchez, de Red.es. Completan la mesa José Luis Molina, de Hispatec, Mercedes Iborra, de VisualNACert, Carlos Callejero, de SensoWave, Eva Navascués, de Pago de Carraovejas, y Guillermo Renancio de EFOR.
La dinámica de las mesas favorecerá que los expertos invitados puedan compartir opiniones, experiencias y propuestas.
¿Es necesario inscribirse?
No es necesaria inscripción previa para seguir el evento de forma virtual a través del streaming, que se habilitará el mismo día del evento en la página de inicio de datos.gob.es.
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La primera fase del Desafío Aporta 2019 ha llegado a su fin. El 23 de mayo terminó el plazo para que los equipos participantes presentarán sus ideas para mejorar la eficiencia del sector agroalimentario, forestal y rural. Ahora serán valoradas por un jurado integrado por expertos en la materia.
40 ideas originales buscan pasar a la final
Durante 6 semanas – del 9 de abril al 23 de mayo- los participantes han ido presentando sus propuestas para la primera fase del Desafío. En esta primera fase solo era necesario proporcionar una descripción detallada de una idea original, donde se utilizara al menos un conjunto de datos generado por las Administraciones Públicas nacionales o internacionales y publicado bajo licencia abierta.
El resultado han sido 42 propuestas de gran calidad, fruto del trabajo de ciudadanos particulares (45% de las propuestas) y equipos multidisciplinares (55% de las propuestas) que han puesto en marcha su creatividad para buscar soluciones novedosas al reto propuesto. Aunque la mayoría de propuestas provienen de España, también han participado equipos desde Austria o Reino Unido.
Las soluciones presentadas muestran una gran variedad temática. Hay muchas formas de impulsar la eficiencia en el sector agroalimentario, forestal y rural, desde mejorando la gestión de los cultivos, hasta fomentando el poblamiento activo del medio rural. Esto lo saben muy bien los participantes en el Desafío, que han propuesto soluciones para optimizar el riego, reducir del gasto energético, prevenir inundaciones, impulsar el turismo rural o fomentar el emprendimiento en el medio rural, especialmente en las áreas que se enfrentan a un reto demográfico mayor. Además, muchas de las soluciones combinan los datos abiertos con nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, los escáners láser (LIDAR), el uso de drones o blockchain.
Cabe destacar el 38% de las propuestas está presentada por mujeres o por equipos que cuentan con alguna mujer entre sus miembros. Si bien cada vez hay más mujeres involucradas en el mundo de los datos, estos datos ponen de manifiesto que todavía queda trabajo por hacer para alcanzar una igualdad real.
Un jurado de primer nivel para elegir a los finalistas
Todas las propuestas recibidas serán valoradas por un jurado experto, integrado por representantes de diversas asociaciones y organismos:
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Aleida Alcaide, Ministerio de Hacienda y Función Pública.
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Salvador Luis Soriano, Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital.
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Maite Ambrós, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
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José Ignacio Sánchez, Red.es.
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Rosa Gallardo, Universidad de Córdoba.
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Antonio Ibáñez, Junta de Castilla y León.
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José Nuño, Federación Española de Municipios y Provincias.
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José Luis Miguel de Diego, Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos.
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Martín Álvarez, World Wide Web Consortium.
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Paula Sánchez, Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales.
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Olga Quirós, Asociación Multisectorial de la Información.
Cada miembro del jurado asignará un valor de 0 a 10 puntos a cada una de las propuestas recibidas. Los aspectos a valorar serán la relevancia u originalidad de la idea, su calidad y claridad, su viabilidad y su impacto, tanto económico y social, como a la hora de impulsar mejoras en la calidad de vida de las mujeres y/o jóvenes en el medio rural.
10 finalistas lucharán por los 4.000€ del premio
Tras la valoración, 10 propuestas pasarán a la segunda fase, que comenzará durante el mes de julio.
En esta segunda fase los equipos finalistas tendrán que desarrollar un prototipo, que podrá ser una simulación, visualización, vídeo o solución multimedia. El plazo para presentar el prototipo será de 4 meses. El Desafío Aporta culminará en el Encuentro Aporta.
Todos los finalistas tendrán que defender de nuevo su propuesta ante el jurado, que designará a los tres premiados. El ganador recibirá 4.000€, mientras que el segundo y tercer finalista recibirán 3.000€ y 2.000€ respectivamente.
SensaCultivo ofrece a los agricultores un sistema de ayuda en la toma de decisiones para una gestión eficiente de sus cultivos. Este sistema permite a los agricultores, por ejemplo, optimizar el uso del agua regando solo cuando lo necesite la planta, mejorar el abonado del suelo, recibir alertas meteorológicas o por riesgo de heladas, averiguar cuándo ventilar los invernaderos o conocer el riesgo de infección de plagas y enfermedades de los cultivos.