En el ecosistema del sector público, las subvenciones representan uno de los mecanismos más importantes para impulsar proyectos, empresas y actividades de interés general. Sin embargo, entender cómo se distribuyen estos fondos, qué organismos convocan ayudas más voluminosas o cómo varía el presupuesto según la región o los beneficiarios no es trivial cuando se trabaja con cientos de miles de registros.
En esta línea, presentamos un nuevo ejercicio práctico de la serie “Ejercicios de datos paso a paso”, en el que aprenderemos a explorar y modelar datos abiertos utilizando Apache Spark, una de las plataformas más extendidas para el procesamiento distribuido y el machine learning a gran escala.
En este laboratorio trabajaremos con datos reales del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas (BDNS) y construiremos un modelo capaz de predecir el rango de presupuesto de nuevas convocatorias en función de sus características principales.
Todo el código utilizado está disponible en el correspondiente repositorio de GitHub para que puedas ejecutarlo, entenderlo y adaptarlo a tus propios proyectos.
Accede al repositorio del laboratorio de datos en GitHub
Ejecuta el código de pre-procesamiento de datos sobre Google Colab
Contexto: ¿por qué analizar las subvenciones públicas?
La BDNS recoge información detallada sobre cientos de miles de convocatorias publicadas por distintas administraciones españolas: desde ministerios y consejerías autonómicas hasta diputaciones y ayuntamientos. Este conjunto de datos es una fuente extraordinariamente valiosa para:
-
analizar la evolución del gasto público,
-
entender qué organismos son más activos en ciertas áreas,
-
identificar patrones en los tipos de beneficiarios,
-
y estudiar la distribución presupuestaria según sector o territorio.
En nuestro caso, utilizaremos el dataset para abordar una pregunta muy concreta, pero de gran interés práctico:
¿Podemos predecir el rango de presupuesto de una convocatoria a partir de sus características administrativas?
Esta capacidad facilitaría tareas de clasificación inicial, apoyo a la toma de decisiones o análisis comparativos dentro de una administración pública.
Objetivo del ejercicio
El objetivo del laboratorio es doble:
- Aprender a manejar Spark de forma práctica:
- Cargar un dataset real de gran volumen
- Realizar transformaciones y limpieza
- Manipular columnas categóricas y numéricas
- Estructurar un pipeline de machine learning
2. Construir un modelo predictivo
Entrenaremos un clasificador capaz de estimar si una convocatoria pertenece a uno de estos rangos de presupuesto bajo (hasta 20 k€), medio (entre 20 y 150k€) o alto (superior a 150k€), basándonos para ello en variables como:
- Organismo concedente
- Comunidad Autónoma
- Tipo de beneficiario
- Año de publicación
- Descripciones administrativas
Recursos utilizados
Para completar este ejercicio empleamos:
Herramientas analíticas
- Python, lenguaje principal del proyecto
- Google Colab, para ejecutar Spark y crear Notebooks de forma sencilla
- PySpark, para el procesamiento de datos en las etapas de limpieza y modelado
- Pandas, para pequeñas operaciones auxiliares
- Plotly, para algunas visualizaciones interactivas
Datos
Dataset oficial del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones (BDNS), descargado desde el portal de subvenciones del Ministerio de Hacienda.
Los datos utilizados en este ejercicio fueron descargados el 28 de agosto de 2025. La reutilización de los datos del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas está sujeta a las condiciones legales recogidas en https://www.infosubvenciones.es/bdnstrans/GE/es/avisolegal.
Desarrollo del ejercicio
El proyecto se divide en varias fases, siguiendo el flujo natural de un caso real de data science.
5.1. Volcado y transformación de datos
En este primer apartado vamos a descargar automáticamente el dataset de subvenciones desde la API del portal del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones (BDNS). Posteriormente transformaremos los datos a un formato optimizado como Parquet (formato de datos columnar) para facilitar su exploración y análisis.
En este proceso utilizaremos algunos conceptos complejos, como:
-
Funciones asíncronas: permite procesar en paralelo dos o más operaciones independientes, lo que facilita hacer más eficiente el proceso.
-
Escritor rotativo: cuando se supera un límite de cantidad de información el fichero que se está procesando se cierra y se abre uno nuevo con un índice autoincremental (a continuación del anterior). Esto evita procesar ficheros demasiado grandes y mejora la eficiencia.

Figura 1. Captura de la API del Sistema Nacional de Publicidad de Subvenciones y Ayudas Públicas
5.2. Análisis exploratorio
El objetivo de esta fase es obtener una primera idea de las características de los datos y de su calidad.
Analizaremos entre otros, aspectos como:
- Qué tipos de subvenciones tienen mayor número de convocatorias.

Figura 2. Tipos de subvenciones con mayor número de convocatorias.
- Cuál es la distribución de las subvenciones en función de su finalidad (i.e. Cultura, Educación, Fomento del empleo…).

Figura 3. Distribución de las subvenciones en función de su finalidad.
- Qué finalidades agregan un mayor volumen presupuestario.

Figura 4. Finalidades con mayor volumen presupuestario.
5.3. Modelado: construcción del clasificador de presupuesto
Llegados a este punto, entramos en la parte más analítica del ejercicio: enseñar a una máquina a predecir si una nueva convocatoria tendrá un presupuesto bajo, medio o alto a partir de sus características administrativas. Para conseguirlo, diseñamos un pipeline completo de machine learning en Spark que nos permite transformar los datos, entrenar el modelo y evaluarlo de forma uniforme y reproducible.
Primero preparamos todas las variables —muchas de ellas categóricas, como el órgano convocante— para que el modelo pueda interpretarlas. Después combinamos toda esa información en un único vector que sirve como punto de partida para la fase de aprendizaje.
Con esa base construida, entrenamos un modelo de clasificación que aprende a distinguir patrones sutiles en los datos: qué organismos tienden a publicar convocatorias más voluminosas o cómo influyen elementos administrativos específicos en el tamaño de una ayuda.
Una vez entrenado, analizamos su rendimiento desde distintos ángulos. Evaluamos su capacidad para clasificar correctamente los tres rangos de presupuesto y analizamos su comportamiento mediante métricas como la accuracy o la matriz de confusión.

Figura 5. Métricas accuracy.
Pero no nos quedamos ahí: también estudiamos qué variables han tenido mayor peso en las decisiones del modelo, lo que nos permite entender qué factores parecen más determinantes a la hora de anticipar el presupuesto de una convocatoria.

Figura 6. Variables que han tenido mayor peso en las decisiones del modelo.
Conclusiones del ejercicio
Este laboratorio nos permitirá comprobar cómo Spark simplifica el procesamiento y modelado de datos de gran volumen, especialmente útiles en entornos donde las administraciones generan miles de registros al año, y conocer mejor el sistema de subvenciones tras analizar algunos aspectos clave de la organización de estas convocatorias.
¿Quieres realizar el ejercicio?
Si te interesa profundizar en el uso de Spark y en el análisis avanzado de datos públicos, puedes acceder al repositorio y ejecutar el Notebook completo paso a paso.
Contenido elaborado por Juan Benavente, ingeniero superior industrial y experto en Tecnologías ligadas a la economía del dato. Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
Vivimos en una época en la que cada vez más fenómenos del mundo físico pueden observarse, medirse y analizarse en tiempo real. La temperatura de un cultivo, la calidad del aire de una ciudad, el estado de una presa, el flujo del tráfico o el consumo energético de un edificio ya no son datos que se revisan ocasionalmente: son flujos continuos de información que se generan segundo a segundo.
Esta revolución no sería posible sin los sistemas ciberfísicos (CPS), una tecnología que integra sensores, algoritmos y actuadores para conectar el mundo físico con el digital. Pero los CPS no sólo generan datos: también pueden alimentarse de datos abiertos, multiplicando su utilidad y permitiendo decisiones basadas en evidencia.
En este artículo exploraremos qué son los CPS, cómo generan datos masivos en tiempo real, qué retos plantea convertir esos datos en información pública útil, qué principios son esenciales para asegurar su calidad y trazabilidad, y qué ejemplos reales demuestran el potencial de su reutilización. Cerraremos con una reflexión sobre el impacto de esta combinación en la innovación, la ciencia ciudadana y el diseño de políticas públicas más inteligentes.
¿Qué son los sistemas ciberfísicos?
Un sistema ciberfísico es una integración estrecha entre componentes digitales —como software, algoritmos, comunicación y almacenamiento— y componentes físicos —sensores, actuadores, dispositivos IoT o máquinas industriales—. Su función principal es observar el entorno, procesar la información y actuar sobre él.
A diferencia de los sistemas tradicionales de monitorización, un CPS no se limita a medir: cierra un ciclo completo entre percepción, decisión y acción. Este ciclo se puede entender a través de tres elementos principales:

Figura 1. Ciclo de los sistemas ciberfísicos. Fuente: elaboración propia
Un ejemplo cotidiano que ilustra muy bien este ciclo completo de percepción, decisión y acción es el riego inteligente, cada vez más presente en la agricultura de precisión y en los sistemas domésticos de jardinería. En este caso, los sensores distribuidos por el terreno miden continuamente la humedad del suelo, la temperatura ambiente e incluso la radiación solar. Toda esa información fluye hacia la unidad de computación, que analiza los datos, los compara con umbrales previamente definidos o con modelos más complejos —por ejemplo, los que estiman la evaporación del agua o las necesidades hídricas de cada tipo de planta— y determina si realmente es necesario regar.
Cuando el sistema concluye que el suelo ha alcanzado un nivel de sequedad crítico, entra en juego el tercer elemento del CPS: los actuadores. Son ellos quienes abren las válvulas, activan la bomba de agua o regulan el caudal, y lo hacen durante el tiempo exacto necesario para devolver la humedad a niveles óptimos. Si las condiciones cambian —si empieza a llover, si la temperatura baja o si el suelo recupera humedad más rápido de lo esperado—, el propio sistema ajusta su comportamiento en consecuencia.
Todo este proceso ocurre sin intervención humana, de forma autónoma. El resultado es un uso más sostenible del agua, plantas mejor cuidadas y una capacidad de adaptación en tiempo real que solo es posible gracias a la integración de sensores, algoritmos y actuadores característica de los sistemas ciberfísicos.
Los CPS como fábricas de datos en tiempo real
Una de las características más relevantes de los sistemas ciberfísicos es su capacidad para generar datos de forma continua, masiva y con una resolución temporal muy alta. Esta producción constante puede apreciarse en múltiples situaciones del día a día:
- Una estación hidrológica puede registrar nivel y caudal cada minuto.
- Un sensor de movilidad urbana puede generar cientos de lecturas por segundo.
- Un contador inteligente registra el consumo eléctrico cada pocos minutos.
- Un sensor agrícola mide humedad, salinidad y radiación solar varias veces al día.
- Un dron cartográfico captura posiciones GPS decimétricas en tiempo real.
Más allá de estos ejemplos concretos, lo importante es comprender qué significa esta capacidad para el conjunto del sistema: los CPS se convierten en auténticas fábricas de datos, y en muchos casos llegan a funcionar como gemelos digitales del entorno físico que monitorizan. Esa equivalencia casi instantánea entre el estado real de un río, un cultivo, una carretera o una máquina industrial y su representación digital permite disponer de un retrato extremadamente preciso y actualizado del mundo físico, prácticamente al mismo tiempo que los fenómenos ocurren.
Esta riqueza de datos abre un enorme campo de oportunidades cuando se publica como información abierta. Los datos procedentes de CPS pueden impulsar servicios innovadores desarrollados por empresas, alimentar investigaciones científicas de alto impacto, potenciar iniciativas de ciencia ciudadana que complementen los datos institucionales, y reforzar la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión de recursos públicos.
Sin embargo, para que todo ese valor llegue realmente a la ciudadanía y a la comunidad reutilizadora, es necesario superar una serie de retos técnicos, organizativos y de calidad que determinan la utilidad final del dato abierto. A continuación, analizamos cuáles son esos desafíos y por qué son tan importantes en un ecosistema cada vez más dependiente de información generada en tiempo real.
El reto: de datos en bruto a información pública útil
Que un CPS genere datos no significa que estos puedan publicarse directamente como datos abiertos. Antes de llegar a la ciudadanía y a las empresas reutilizadoras, la información necesita un trabajo previo de preparación, validación, filtrado y documentación. Las administraciones deben asegurarse de que esos datos son comprensibles, interoperables y fiables. Y en ese camino aparecen varios desafíos.
Uno de los primeros es la estandarización. Cada fabricante, cada sensor y cada sistema puede utilizar formatos distintos, diferentes frecuencias de muestreo o estructuras propias. Si no se armonizan esas diferencias, lo que obtenemos es un mosaico difícilmente integrable. Para que los datos sean interoperables se necesitan modelos comunes, unidades homogéneas, estructuras coherentes y estándares compartidos. Normativas como INSPIRE o los estándares de OGC (Open Geospatial Consortium) e IoT-TS son clave para que un dato generado en una ciudad pueda entenderse, sin transformación adicional, en otra administración o por cualquier reutilizador.
El siguiente gran reto es la calidad. Los sensores pueden fallar, quedarse congelados reportando siempre el mismo valor, generar lecturas físicamente imposibles, sufrir interferencias electromagnéticas o estar mal calibrados durante semanas sin que nadie lo note. Si esa información se publica tal cual, sin un proceso previo de revisión y limpieza, el dato abierto pierde valor e incluso puede inducir a errores. La validación —con controles automáticos y revisión periódica— es, por tanto, indispensable.
Otro punto crítico es la contextualización. Un dato aislado carece de significado. Un “12,5” no dice nada si no sabemos si son grados, litros o decibelios. Una medida de “125 ppm” no tiene utilidad si no conocemos qué sustancia se está midiendo. Incluso algo tan aparentemente objetivo como unas coordenadas necesita un sistema de referencia concreto. Y cualquier dato ambiental o físico solo puede interpretarse adecuadamente si se acompaña de la fecha, la hora, la ubicación exacta y las condiciones de captura. Todo esto forma parte de los metadatos, que son esenciales para que terceros puedan reutilizar la información sin ambigüedades.
También es fundamental abordar la privacidad y la seguridad. Algunos CPS pueden captar información que, directa o indirectamente, podría vincularse a personas, propiedades o infraestructuras sensibles. Antes de publicar los datos, es necesario aplicar procesos de anonimización, técnicas de agregación, controles de seguridad y evaluaciones de impacto que garanticen que el dato abierto no compromete derechos ni expone información crítica.
Por último, existen retos operativos como la frecuencia de actualización y la robustez del flujo de datos. Aunque los CPS generan información en tiempo real, no siempre es adecuado publicarla con la misma granularidad: en ocasiones es necesario agregarla, validar la coherencia temporal o corregir valores antes de compartirla. De igual modo, para que los datos sean útiles en análisis técnicos o en servicios públicos, deben llegar sin interrupciones prolongadas ni duplicados, lo que exige una infraestructura estable y mecanismos de supervisión.
Principios de calidad y trazabilidad necesarios para datos abiertos fiables
Superados estos retos, la publicación de datos procedentes de sistemas ciberfísicos debe apoyarse en una serie de principios de calidad y trazabilidad. Sin ellos, la información pierde valor y, sobre todo, pierde confianza.
El primero es la exactitud. El dato debe representar fielmente el fenómeno que mide. Esto requiere sensores correctamente calibrados, revisiones periódicas, eliminación de valores claramente erróneos y comprobación de que las lecturas se encuentran dentro de rangos físicamente posibles. Un sensor que marca 200 °C en una estación meteorológica o un contador que registra el mismo consumo durante 48 horas son señales de un problema que debe detectarse antes de la publicación.
El segundo principio es la completitud. Un conjunto de datos debe indicar cuándo hay valores perdidos, lagunas temporales o periodos en los que un sensor ha estado desconectado. Ocultar estos huecos puede llevar a conclusiones equivocadas, especialmente en análisis científicos o en modelos predictivos que dependen de la continuidad de la serie temporal.
El tercer elemento clave es la trazabilidad, es decir, la capacidad de reconstruir la historia del dato. Saber qué sensor lo generó, dónde está instalado, qué transformaciones ha sufrido, cuándo se capturó o si pasó por algún proceso de limpieza permite evaluar su calidad y fiabilidad. Sin trazabilidad, la confianza se erosiona y el dato pierde valor como evidencia.
La actualización adecuada es otro principio fundamental. La frecuencia con la que se publica la información debe adaptarse al fenómeno medido. Los niveles de contaminación atmosférica pueden necesitar actualizaciones cada pocos minutos; el tráfico urbano, cada segundo; la hidrología, cada minuto o cada hora según el tipo de estación; y los datos meteorológicos, con frecuencias variables. Publicar demasiado rápido puede generar ruido; demasiado lento, puede inutilizar el dato para ciertos usos.
El último principio es el de los metadatos enriquecidos. Los metadatos explican el dato: qué mide, cómo se mide, con qué unidad, qué precisión tiene el sensor, cuál es su rango operativo, dónde está ubicado, qué limitaciones tiene la medición y para qué se genera esa información. No son una nota al pie, sino la pieza que permite a cualquier reutilizador comprender el contexto y la fiabilidad del conjunto de datos. Con una buena documentación, la reutilización no solo es posible: se dispara.
Ejemplos: CPS que reutilizan datos públicos para ser más inteligentes
Además de generar datos, muchos sistemas ciberfísicos también consumen datos públicos para mejorar su desempeño. Esta retroalimentación convierte a los datos abiertos en un recurso central para el funcionamiento de los territorios inteligentes. Cuando un CPS integra información procedente de sensores propios con fuentes abiertas externas, su capacidad de anticipación, eficiencia y precisión aumenta de forma notable.
Agricultura de precisión: En el ámbito agrícola, los sensores instalados en el terreno permiten medir variables como la humedad del suelo, la temperatura o la radiación solar. Sin embargo, los sistemas de riego inteligente no dependen únicamente de esa información local: también incorporan predicciones meteorológicas de AEMET, mapas abiertos del IGN sobre pendiente o tipos de suelo y modelos climáticos publicados como datos públicos. Al combinar sus propias mediciones con estas fuentes externas, los CPS agrícolas pueden determinar con mucha mayor exactitud qué zonas del terreno necesitan agua, cuándo conviene sembrar y cuánta humedad debe mantenerse en cada cultivo. Esta gestión fina permite ahorros de agua y fertilizantes que, en algunos casos, superan el 30 %.
Gestión hídrica: Algo similar ocurre en la gestión del agua. Un sistema ciberfísico que controla una presa o un canal de riego necesita saber no solo qué está pasando en ese instante, sino qué puede ocurrir en las próximas horas o días. Por ello integra sus propios sensores de nivel con datos abiertos de aforos fluviales, predicciones de lluvia y nieve, e incluso información pública sobre caudales ecológicos. Con esta visión ampliada, el CPS puede anticipar inundaciones, optimizar el desembalse, responder mejor a fenómenos extremos o planificar el riego de forma sostenible. En la práctica, la combinación de datos propios y abiertos se traduce en una gestión más segura y eficiente del agua.
Impacto: innovación, ciencia ciudadana y decisiones basadas en datos
La unión entre sistemas ciberfísicos y datos abiertos genera un efecto multiplicador que se manifiesta en distintos ámbitos.
- Innovación empresarial: las empresas disponen de un terreno fértil para desarrollar soluciones basadas en información fiable y en tiempo real. A partir de datos abiertos y mediciones de CPS, pueden surgir aplicaciones de movilidad más inteligentes, plataformas de gestión hídrica, herramientas de análisis energético o sistemas predictivos para agricultura. El acceso a datos públicos reduce barreras de entrada y permite crear servicios sin necesidad de costosos datasets privados, acelerando la innovación y la aparición de nuevos modelos de negocio.
- Ciencia ciudadana: la combinación de CPS y datos abiertos también fortalece la participación social. Comunidades de vecinos, asociaciones o colectivos ambientales pueden desplegar sensores de bajo coste para complementar los datos públicos y entender mejor lo que ocurre en su entorno. Esto da lugar a iniciativas que miden el ruido en zonas escolares, monitorizan niveles de contaminación en barrios concretos, siguen la evolución de la biodiversidad o construyen mapas colaborativos que enriquecen la información oficial.
- Mejor toma de decisiones públicas: finalmente, los gestores públicos se benefician de este ecosistema de datos reforzado. La disponibilidad de mediciones fiables y actualizadas permite diseñar zonas de bajas emisiones, planificar de forma más efectiva el transporte urbano, optimizar redes de riego, gestionar situaciones de sequía o inundaciones o regular políticas energéticas basadas en indicadores reales. Sin datos abiertos que complementen y contextualicen la información generada por los CPS, estas decisiones serían menos transparentes y, sobre todo, menos defendibles ante la ciudadanía.
En resumen, los sistemas ciberfísicos se han convertido en una pieza esencial para entender y gestionar el mundo que nos rodea. Gracias a ellos podemos medir fenómenos en tiempo real, anticipar cambios y actuar de forma precisa y automatizada. Pero su verdadero potencial se despliega cuando sus datos se integran en un ecosistema de datos abiertos de calidad, capaz de aportar contexto, enriquecer decisiones y multiplicar usos.
La combinación de CPS y datos abiertos permite avanzar hacia territorios más inteligentes, servicios públicos más eficientes y una participación ciudadana más informada. Aporta valor económico, impulsa la innovación, facilita la investigación y mejora la toma de decisiones en ámbitos tan diversos como la movilidad, el agua, la energía o la agricultura.
Para que todo esto sea posible, es imprescindible garantizar la calidad, trazabilidad y estandarización de los datos publicados, así como proteger la privacidad y asegurar la robustez de los flujos de información. Cuando estas bases están bien asentadas, los CPS no solo miden el mundo: lo ayudan a mejorar, convirtiéndose en un puente sólido entre la realidad física y el conocimiento compartido.
Contenido elaborado por Dr. Fernando Gualo, Profesor en UCLM y Consultor de Gobierno y Calidad de datos. El contenido y el punto de vista reflejado en esta publicación es responsabilidad exclusiva de su autor.
La computación cuántica promete resolver en horas problemas que tomarían milenios a los superordenadores más potentes del mundo. Desde el diseño de nuevos fármacos hasta la optimización de redes de energía más sostenibles, esta tecnología transformará radicalmente nuestra capacidad para abordar los desafíos más complejos de la humanidad. Sin embargo, su verdadero potencial democratizador solo se materializará mediante la convergencia con los datos abiertos, permitiendo que investigadores, empresas y gobiernos de todo el mundo accedan tanto a la capacidad de cómputo cuántico en la nube como a los datasets públicos necesarios para entrenar y validar algoritmos cuánticos.
Tratar de explicar la teoría cuántica siempre ha supuesto un desafío, incluso para las mentes más brillantes que la humanidad ha dado en los últimos 2 siglos. El célebre físico Richard Feynman (1918-1988) lo expresó con su característico humor:
"Hubo un tiempo en que los periódicos decían que sólo doce hombres entendían la teoría de la relatividad. No creo que nunca fuera así [...] Por otro lado, creo que puedo decir con seguridad que nadie entiende la mecánica cuántica" Wikiquote.
Y eso lo dijo uno de los físicos más brillantes del siglo XX, premio Nobel y uno de los padres de la electrodinámica cuántica. Tan grande es la rareza del comportamiento cuántico a ojos de un humano que, hasta el mismísimo Albert Einstein en su ya mítica frase, le decía a Max Born, en una carta escrita al físico alemán en 1926 "Dios no juega a los dados con el universo" en referencia a su incredulidad sobre las propiedades probabilísticas y no deterministas que se le atribuyen al comportamiento cuántico. A lo que Niels Bohr - otro titán de la física del siglo XX - le respondió: "Einstein, deja de decirle a Dios qué hacer".
Computación clásica
Si queremos entender por qué la mecánica cuántica propone una revolución en la ciencia de la computación tenemos que entender sus diferencias fundamentales con la mecánica - y, por ende - computación clásica. Casi todos hemos oído hablar en algún momento de nuestra vida de los bits de información. Los humanos hemos desarrollado una forma de realizar cálculos matemáticos complejos reduciendo toda la información a bits - las unidades fundamentales de información con las que sabe trabajar una máquina -, que son los famosos ceros y unos (0 y 1). Con dos simples valores, hemos sido capaces de modelar todo nuestro mundo matemático. ¿Y esto por qué? se preguntará alguno. ¿Por qué en base 2 y no 5 o 7? Pues bien, en nuestro mundo físico clásico (en el que vivimos día a día) diferenciar entre 0 y 1 es relativamente sencillo; encendido y apagado, como en el caso de un interruptor eléctrico, o imanación norte o sur, en el caso de un disco duro magnético. Para un mundo binario, hemos desarrollado todo un lenguaje de codificación en base a dos estados: 0 y 1.
Computación cuántica
En computación cuántica en vez de bits, utilizamos los cúbits o qubits. Los qubits utilizan varias propiedades “extrañas” de la mecánica cuántica que les permite representar infinitos estados a la vez entre el cero y uno de los clásicos bits. Para entenderlo, es cómo si un bit solo pudiera representar un estado encendido o apagado en una bombilla, mientras que un qubit puede representar todas las intensidades de iluminación de la bombilla. Esta propiedad es conocida como “superposición cuántica” y permite que un ordenador cuántico explore millones de soluciones posibles al mismo tiempo. Pero esto no es todo en la computación cuántica. Si te parece extraña la superposición cuántica espera a ver el entrelazamiento cuántico (quantum entanglement). Gracias a esta propiedad, dos partículas (o dos qubits) “entrelazadas” están conectadas “a distancia” de forma que el estado de una determina el estado de la otra. Así que, con estas dos propiedades tenemos qubits de información, que pueden representar infinitos estados y están conectados entre ellos. Este sistema tiene potencialmente una capacidad de computación exponencialmente mayor que nuestros ordenadores basados en computación clásica.
Dos casos de aplicación de la computación cuántica
1. Descubrimiento de fármacos y medicina personalizada. Los ordenadores cuánticos pueden simular interacciones moleculares complejas que son imposibles de calcular con la computación clásica. Por ejemplo, el plegamiento de proteínas - fundamental para entender enfermedades como el Alzheimer - requiere analizar trillones de configuraciones posibles. Un ordenador cuántico podría reducir años de investigación a semanas, acelerando el desarrollo de nuevos medicamentos y tratamientos personalizados basados en el perfil genético de cada paciente.
2. Optimización logística y cambio climático. Empresas como Volkswagen ya utilizan computación cuántica para optimizar rutas de tráfico en tiempo real. A mayor escala, estos sistemas podrían revolucionar la gestión energética de ciudades enteras, optimizando redes eléctricas inteligentes que integren renovables de forma eficiente, o diseñar nuevos materiales para captura de CO2 que ayuden a combatir el cambio climático.
Una buena lectura recomendada para hacer un repaso completo por la computación cuántica aquí.
El papel de los datos (y los recursos de computación) abiertos
La democratización del acceso a la computación cuántica dependerá crucialmente de dos pilares: recursos de computación abiertos y datasets públicos de calidad. Esta combinación está creando un ecosistema donde la innovación cuántica ya no requiere millones de dólares en infraestructura. A continuación, vemos algunas opciones disponibles para cada uno de estos pilares.
- Acceso gratuito a hardware cuántico real:
- IBM Quantum Platform: ofrece acceso gratuito mensual a sistemas cuánticos de más de 100 qubits para cualquier persona en el mundo. Con más de 400.000 usuarios registrados que han generado más de 2.800 publicaciones científicas, demuestra cómo el acceso abierto acelera la investigación. Cualquier investigador puede registrarse en la plataforma y comenzar a experimentar en minutos.
- Open Quantum Institute (OQI): lanzado en CERN (la Organización Europea para la Investigación Nuclear) en 2024, va más allá, proporcionando no solo acceso a computación cuántica sino también mentorización y recursos educativos para regiones desatendidas. Su programa de hackathons en 2025 incluye eventos en Líbano, Emiratos Árabes Unidos y otros países, específicamente diseñados para mitigar la brecha digital cuántica.
- Datasets públicos para el desarrollo de algoritmos cuánticos:
- QDataSet: ofrece 52 conjuntos de datos públicos con simulaciones de sistemas cuánticos de uno y dos qubits, disponibles libremente para entrenar algoritmos de machine learning (ML) cuántico. Investigadores sin recursos para generar sus propios datos de simulación pueden acceder a su repositorio en GitHub y comenzar a desarrollar algoritmos inmediatamente.
- ClimSim: se trata de un dataset público de modelado relacionado con el clima que ya está siendo usado para demostrar los primeros algoritmos de ML cuántico aplicados al cambio climático. Permite a cualquier equipo, independientemente de su presupuesto, trabajar en problemas climáticos reales usando computación cuántica.
- PennyLane Datasets: es una colección abierta de moléculas, circuitos cuánticos y sistemas físicos que permite a las startups farmacéuticas sin recursos realizar simulaciones costosas y experimentar con el descubrimiento de fármacos asistido por computación cuántica.
Casos reales de innovación inclusiva
Las posibilidades que ofrece el uso de datos abiertos a la computación cuántica ha quedado patente en diversos casos de uso, fruto de investigaciones concretas y convocatorias de ayudas, como, por ejemplo:
- El Gobierno de Canadá lanzó en 2022 "Quantum Computing for Climate", una convocatoria específica para que PYMEs y startups desarrollen aplicaciones cuánticas usando datos climáticos públicos, demostrando cómo los gobiernos pueden catalizar innovación proporcionando tanto datos como financiación para su uso.
- UK Quantum Catalyst Fund (15 millones de libras) financia proyectos que combinan computación cuántica con datos públicos del sistema nacional de salud de Reino Unido (NHS) para problemas como la optimización de redes energéticas y diagnósticos médicos, creando soluciones de interés público verificables por la comunidad científica.
- El informe 2024 del Open Quantum Institute (OQI) detalla 10 casos de uso para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU desarrollados colaborativamente por expertos de 22 países, donde los resultados y metodologías son públicamente accesibles, permitiendo que cualquier institución replique o mejore estos trabajos).
- Red.es ha abierto una manifestación de interés dirigida a agentes del ecosistema de tecnologías cuánticas para recopilar ideas, propuestas y necesidades que contribuyan al diseño de las futuras líneas de actuación de la Estrategia Nacional de Tecnologías Cuánticas 2025–2030, financiada con 40 millones de euros provenientes de los Fondos FEDER.
Estado actual de la computación cuántica
Estamos en la era NISQ (Noisy Intermediate-Scale Quantum), término acuñado por el físico John Preskill en 2018, que describe ordenadores cuánticos con 50-100 qubits físicos. Estos sistemas son suficientemente potentes para realizar ciertos cálculos más allá de las capacidades clásicas, pero sufren de decoherencia, errores frecuentes que los hacen poco viables en aplicaciones de mercado.
IBM, Google, y startups como IonQ ofrecen acceso cloud a sus sistemas cuánticos, con IBM proporcionando acceso público a través de IBM Quantum Platform desde 2016, siendo uno de los primeros procesadores cuánticos accesibles públicamente conectados a la nube.
En 2019, Google alcanzó la "supremacía cuántica" con su procesador Sycamore de 53 qubits, que realizó un cálculo en aproximadamente 200 segundos que tomaría aproximadamente 10.000 años a un superordenador clásico de última generación.
Los últimos análisis independientes sugieren que las aplicaciones cuánticas prácticas pueden emerger alrededor de 2035-2040, asumiendo un crecimiento exponencial continuo en las capacidades del hardware cuántico. IBM se ha comprometido a entregar un ordenador cuántico tolerante a fallos a gran escala, IBM Quantum Starling, para 2029, con el objetivo de ejecutar circuitos cuánticos que comprenden 100 millones de compuertas cuánticas en 200 qubits lógicos.
Para finalizar la sección, una fantástica entrevista corta a Ignacio Cirac, uno de los “padres españoles” de la computación cuántica.
La carrera global por el liderazgo cuántico
La competencia internacional por dominar las tecnologías cuánticas ha desencadenado una ola de inversiones sin precedentes. Según McKinsey, hasta 2022 el nivel reconocido oficialmente de inversión pública de China (15.300 millones de dólares) supera el de la Unión Europea (7.200 millones de dólares), Estados Unidos 1.900 millones de dólares) y Japón (1.800 millones de dólares) juntos.
A nivel doméstico, el Reino Unido ha comprometido 2.500 millones de libras durante diez años con su Estrategia Nacional Cuántica para hacer del país un hub global de innovación en esta tecnología, y Alemania ha realizado una de las inversiones estratégicas más grandes en computación cuántica, destinando 3.000 millones de euros bajo su plan de estímulo económico.
La inversión en el primer trimestre de 2025 muestra un crecimiento explosivo: las empresas de computación cuántica recaudaron más de 1.250 mil millones de dólares, más del doble que el año anterior, un aumento del 128%, reflejando una creciente confianza en que esta tecnología está acercándose a la relevancia comercial.
Iniciativa Quantum Spain
En el caso de España se han invertido 60 millones de euros en Quantum Spain, coordinado por el Barcelona Supercomputing Center. El proyecto incluye:
- Instalación del primer ordenador cuántico del sur de Europa.
- Red de 25 nodos de investigación distribuidos por todo el país.
- Formación de talento cuántico en universidades españolas.
- Colaboración con el sector empresarial para casos de uso reales.
Esta iniciativa posiciona a España como hub cuántico del sur de Europa, crucial para no depender tecnológicamente de otras potencias.
Además, muy recientemente se ha presentado la Estrategia de Tecnologías Cuánticas de España con una inversión de 800 millones de euros. Esta estrategia se estructura en 4 objetivos estratégicos y 7 acciones prioritarias.
Objetivos estratégicos:
- Reforzar la I+D+I para favorecer la transferencia de conocimiento y facilitar que la investigación llegue al mercado.
- Crear un mercado español cuántico, fomentando el crecimiento y aparición de empresas cuánticas y su capacidad de acceder a capital y de satisfacer la demanda.
- Preparar a la sociedad para un cambio disruptivo, fomentando la seguridad y la reflexión sobre un nuevo derecho digital, la privacidad postcuántica.
- Consolidar el ecosistema cuántico de manera que traccione una visión de país.
Acciones prioritarias:
- Prioridad 1: Potenciar las empresas españolas en tecnologías cuánticas.
- Prioridad 2: Desarrollar la algoritmia y convergencia tecnológica entre IA y Cuántica.
- Prioridad 3: Posicionar a España cómo un referente en comunicaciones cuánticas.
- Prioridad 4: Demostrar el impacto de la sensórica y metrología cuántica.
- Prioridad 5: Garantizar la privacidad y confidencialidad de la información en el mundo post cuántico.
- Prioridad 6: Reforzar las capacidades: infraestructuras, investigación y talento.
- Prioridad 7: Desarrollar un ecosistema español cuántico sólido, coordinado y líder en la UE.

Figura 1. Estrategia de tecnologías cuánticas de España. Fuente: elaboración propia
En definitiva, la computación cuántica y los datos abiertos representan una gran evolución tecnológica que afecta a la forma en que generamos y aplicamos el conocimiento. Si somos capaces de construir un ecosistema verdaderamente inclusivo —donde el acceso a hardware cuántico, datasets públicos y formación especializada esté al alcance de cualquiera— abriremos la puerta a una nueva era de innovación colaborativa con un gran impacto global.
Contenido elaborado por Alejandro Alija, experto en Transformación Digital e Innovación. Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor
La convergencia entre datos abiertos, inteligencia artificial y sostenibilidad medioambiental plantea uno de los principales desafíos para el modelo de transformación digital que se está impulsando a nivel europeo. Esta interacción se concreta principalmente en tres manifestaciones destacadas:
-
La apertura de datos de alto valor directamente relacionados con la sostenibilidad, que pueden ayudar al desarrollo de soluciones de inteligencia artificial orientadas a la mitigación del cambio climático y la eficiencia de recursos.
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El impulso de los denominados algoritmos verdes en la reducción del impacto ambiental de la IA, que se ha de concretar tanto en el uso eficiente de la infraestructura digital como en la toma de decisiones sostenibles.
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La apuesta por espacios de datos medioambientales, generando ecosistemas digitales donde se comparten datos que provienen de fuentes diversas para facilitar el desarrollo de proyectos y soluciones interoperables con impacto relevante desde la perspectiva medioambiental.
A continuación, profundizaremos en cada uno de estos puntos.
Datos de alto valor para la sostenibilidad
La Directiva (UE) 2019/1024 sobre datos abiertos y reutilización de la información del sector público introdujo por primera vez el concepto de conjuntos de datos de alto valor, definidos como aquellos con un potencial excepcional para generar beneficios sociales, económicos y medioambientales. Estos conjuntos deben publicarse de forma gratuita, en formatos legibles por máquina, mediante interfaces de programación de aplicaciones (API) y, cuando proceda, se han de poder descargar de forma masiva. A tal efecto se han identificado una serie de categorías prioritarias, entre los que se encuentran los datos medioambientales y relativos a la observación de la Tierra.
Se trata de una categoría especialmente relevante, ya que abarca tanto datos sobre clima, ecosistemas o calidad ambiental, así como los vinculados a la Directiva INSPIRE, que hacen referencia a áreas ciertamente diversas como hidrografía, lugares protegidos, recursos energéticos, uso del suelo, recursos minerales o, entre otros, los relativos a zonas de riesgos naturales, incluyendo también ortoimágenes.
Estos datos tienen una singular relevancia a la hora de monitorizar las variables relacionadas con el cambio climático, como puede ser el uso del suelo, la gestión de la biodiversidad teniendo en cuenta la distribución de especies, hábitats y lugares protegidos, el seguimiento de las especies invasoras o la evaluación de los riesgos naturales. Los datos sobre calidad del aire y contaminación son cruciales para la salud pública y ambiental, de manera que el acceso a los mismos permite llevar a cabo análisis exhaustivos sin duda relevantes para la adopción de políticas públicas orientadas a su mejora. La gestión de recursos hídricos también se puede optimizar mediante datos de hidrografía y monitoreo ambiental, de manera que su tratamiento masivo y automatizado constituye una premisa inexcusable para hacer frente al reto de la digitalización de la gestión del ciclo del agua.
La combinación con otros datos medioambientales de calidad facilita el desarrollo de soluciones de IA orientadas a desafíos climáticos específicos. En concreto, permiten entrenar modelos predictivos para anticipar fenómenos extremos (olas de calor, sequías, inundaciones), optimizar la gestión de recursos naturales o monitorizar en tiempo real indicadores ambientales críticos. También permite impulsar proyectos económicos de gran impacto, como puede ser el caso de la utilización de algoritmos de IA para implementar soluciones tecnológicas en el ámbito de la agricultura de precisión, posibilitando el ajuste inteligente de los sistemas de riego, la detección temprana de plagas o la optimización del uso de fertilizantes.
Algoritmos verdes y responsabilidad digital: hacia una IA sostenible
El entrenamiento y despliegue de sistemas de inteligencia artificial, particularmente de modelos de propósito general y grandes modelos de lenguaje, conlleva un consumo energético significativo. Según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía, los centros de datos representaron alrededor del 1,5 % del consumo mundial de electricidad en 2024. Esta cifra supone un crecimiento de alrededor de un 12 % anual desde 2017, más de cuatro veces más rápido que la tasa de consumo eléctrico total. Está previsto que el consumo eléctrico de los centros de datos se duplique hasta alcanzar unos 945 TWh en 2030.
Ante este panorama, los algoritmos verdes constituyen una alternativa que necesariamente ha de tenerse en cuenta a la hora de minimizar el impacto ambiental que plantea la implantación de la tecnología digital y, en concreto, la IA. De hecho, tanto la Estrategia Europea de Datos como el Pacto Verde Europeo integran explícitamente la sostenibilidad digital como pilar estratégico. Por su parte, España ha puesto en marcha un Programa Nacional de Algoritmos Verdes, enmarcado en la Agenda Digital 2026 y con una medida específica en la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial.
Uno de los principales objetivos del Programa consiste en fomentar el desarrollo de algoritmos que minimicen su impacto ambiental desde la concepción —enfoque green by design—, por lo que la exigencia de una documentación exhaustiva de los conjuntos de datos utilizados para entrenar modelos de IA —incluyendo origen, procesamiento, condiciones de uso y huella ambiental— resulta fundamental para dar cumplimiento a esta aspiración. A este respecto, la Comisión ha publicado una plantilla para ayudar a los proveedores de inteligencia artificial de propósito general a resumir los datos utilizados para el entrenamiento de sus modelos, de manera que se pueda exigir mayor transparencia que, por lo que ahora interesa, también facilitaría la trazabilidad y gobernanza responsable desde la perspectiva ambiental, así como la realización de ecoauditorías.
El Espacio de Datos del Pacto Verde Europeo (Green Deal)
Se trata de uno de los espacios de datos comunes europeos contemplados en la Estrategia Europea de Datos que se encuentra en un estado más avanzado, tal y como demuestran las numerosas iniciativas y eventos de divulgación que se han impulsado en torno al mismo. Tradicionalmente el acceso a la información ambiental ha sido uno de los ámbitos con una regulación más favorable, de manera que con el impulso de los datos de alto valor y la decida apuesta que supone la creación de un espacio europeo en esta materia se ha producido un avance cualitativo muy destacable que refuerza una tendencia ya consolidada en este ámbito.
En concreto, el modelo de los espacios de datos facilita la interoperabilidad entre datos abiertos públicos y privados, reduciendo barreras de entrada para startups y pymes en sectores como la gestión forestal inteligente, la agricultura de precisión o, entre otros muchos ejemplos, la optimización energética. Al mismo tiempo, refuerza la calidad de los datos disponibles para que las Administraciones Públicas lleven a cabo sus políticas públicas, ya que sus propias fuentes pueden contrastarse y compararse con otros conjuntos de datos. Finalmente, el acceso compartido a datos y herramientas de IA puede fomentar iniciativas y proyectos de innovación colaborativa, acelerando el desarrollo de soluciones interoperables y escalables.
Ahora bien, el ecosistema jurídico propio de los espacios de datos conlleva una complejidad inherente a su propia configuración institucional, ya que en el mismo confluyen varios sujetos y, por tanto, diversos intereses y regímenes jurídicos aplicables:
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Por una parte, las entidades públicas, a las que en este ámbito les corresponde un papel de liderazgo especialmente reforzado.
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Por otra las entidades privadas y la ciudanía, que no sólo pueden aportar sus propios conjuntos de datos, sino asimismo ofrecer desarrollos y herramientas digitales que pongan en valor los datos a través de servicios innovadores.
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Y, finalmente, los proveedores de la infraestructura necesaria para la interacción en el seno del espacio.
En consecuencia, son imprescindibles modelos de gobernanza avanzados que hagan frente a esta complejidad reforzada por la innovación tecnológica y de manera especial la IA, ya que los planteamientos tradicionales propios de la legislación que regula el acceso a la información ambiental son ciertamente limitados para esta finalidad.
Hacia una convergencia estratégica
La convergencia de datos abiertos de alto valor, algoritmos verdes responsables y espacios de datos medioambientales está configurando un nuevo paradigma digital imprescindible para afrontar los retos climáticos y ecológicos en Europa que requiere un enfoque jurídico robusto y, al mismo tiempo flexible. Este singular ecosistema no solo permite impulsar la innovación y eficiencia en sectores clave como la agricultura de precisión o la gestión energética, sino que también refuerza la transparencia y la calidad de la información ambiental disponible para la formulación de políticas públicas más efectivas.
Más allá del marco normativo vigente resulta imprescindible diseñar modelos de gobernanza que ayuden a interpretar y aplicar de manera coherente regímenes legales diversos, que protejan la soberanía de los datos y, en definitiva, garanticen la transparencia y la responsabilidad en el acceso y reutilización de la información medioambiental. Desde la perspectiva de la contratación pública sostenible, es esencial promover procesos de adquisición por parte de las entidades públicas que prioricen soluciones tecnológicas y servicios interoperables basados en datos abiertos y algoritmos verdes, fomentando la elección de proveedores comprometidos con la responsabilidad ambiental y la transparencia en las huellas de carbono de sus productos y servicios digitales.
Solo partiendo de este enfoque se puede aspirar a que la innovación digital sea tecnológicamente avanzada y ambientalmente sostenible, alineando así los objetivos del Pacto Verde, la Estrategia Europea de Datos y el enfoque europeo en materia de IA
Contenido elaborado por Julián Valero, catedrático de la Universidad de Murcia y Coordinador del Grupo de Investigación “Innovación, Derecho y Tecnología” (iDerTec). Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
El pasado mes de octubre España acogió la Cumbre Global OGP 2025, un evento de referencia internacional sobre el gobierno abierto. Más de 2.000 representantes de gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y expertos/as de políticas públicas de todo el mundo se reunieron en Vitoria-Gasteiz para conversar sobre la importancia de mantener gobiernos abiertos, participativos y transparentes como pilares de la sociedad.
La ubicación elegida para este encuentro no fue casualidad: España lleva más de una década construyendo un modelo de gobierno abierto que la ha posicionado como referente internacional. En este artículo vamos a repasar algunos de los proyectos que se han puesto en marcha en nuestro país para transformar su Administración pública y acercarla a la ciudadanía.
El marco estratégico: planes de acción y compromisos internacionales
El gobierno abierto es una cultura de gobernanza que promueve los principios de transparencia, integridad, rendición de cuentas y participación de las partes interesadas en apoyo de la democracia y el crecimiento inclusivo.
La apuesta española por el gobierno abierto tiene un recorrido consolidado. Desde que España se unió a la Alianza para el Gobierno Abierto en 2011, el país ha desarrollado cinco planes de acción consecutivos que han ido ampliando y profundizando en las iniciativas de apertura gubernamental. Cada plan ha supuesto un avance respecto al anterior, incorporando nuevos compromisos y respondiendo a los desafíos emergentes de la sociedad digital.
El V Plan de Gobierno Abierto (2024-2028) representa la evolución de esta estrategia. Su proceso de elaboración incorporó una metodología de cocreación que involucró a múltiples actores de la sociedad civil, Administraciones públicas de todos los niveles y expertos en la materia. Este enfoque participativo facilitó que el plan respondiera a necesidades reales y contara con el respaldo de todos los sectores implicados.
Justicia 2030: la mayor transformación del sistema judicial en décadas
Bajo el lema “La mayor transformación de la Justicia en décadas”, el programa Justicia 2030 se plantea como una hoja de ruta para modernizar el sistema judicial español. Su objetivo es construir una justicia más accesible, eficiente, sostenible y centrada en las personas, mediante un modelo de cogobernanza que involucra a Administraciones públicas, operadores jurídicos y ciudadanía.
El plan se articula en torno a tres ejes estratégicos:
1. Accesibilidad y justicia centrada en las personas
Este eje busca garantizar que la justicia llegue a toda la ciudadanía, reduciendo brechas territoriales, sociales y digitales. Entre las principales medidas destacan:
- Accesos y atención presencial y digital: impulso de sedes judiciales más accesibles, tanto física como tecnológicamente, con servicios adaptados a colectivos vulnerables.
- Educación legal básica: iniciativas de alfabetización jurídica para la población general, favoreciendo la comprensión del sistema judicial.
- Justicia inclusiva: programas de mediación y justicia restaurativa, con especial atención a víctimas y grupos en situación de vulnerabilidad.
- Nuevas realidades sociales: adaptación del sistema judicial a los retos contemporáneos (violencia digital, delitos medioambientales, derechos digitales, etc.).
2. Eficiencia del servicio público de justicia
El programa defiende que la transformación tecnológica y organizativa es clave para una justicia más ágil y eficiente. Este segundo eje incorpora avances orientados a la gestión moderna y la digitalización:
- Oficinas de justicia en los municipios: creación de puntos de acceso a la justicia en localidades pequeñas, acercando los servicios judiciales al territorio.
- Reforma procesal y organizativa: actualización de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y del marco procesal para mejorar la coordinación entre juzgados.
- Expediente judicial electrónico: consolidación del expediente digital y de las herramientas interoperables entre instituciones.
- Inteligencia artificial y datos judiciales: uso responsable de tecnologías avanzadas para mejorar la gestión de expedientes y la predicción de cargas de trabajo.
3. Justicia sostenible y cohesionada territorialmente
El tercer eje busca que la modernización judicial contribuya a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y a la cohesión territorial.
Las líneas principales son:
- Justicia ambiental y climática: promoción de mecanismos legales que favorezcan la protección medioambiental y la lucha contra el cambio climático.
- Cohesión territorial: coordinación con comunidades autónomas para garantizar igualdad de acceso a la justicia en todo el país.
- Colaboración institucional: fortalecimiento de la cooperación entre poderes públicos, entidades locales y sociedad civil.
El Portal de la Transparencia: el corazón del derecho a saber
Si Justicia 2030 representa la transformación del acceso a la justicia, el Portal de la Transparencia está pensado para garantizar el derecho ciudadano a la información pública. Esta plataforma digital, operativa desde 2014, centraliza la información sobre las organizaciones administrativas y permite a la ciudadanía ejercer su derecho de acceso a la información pública de manera sencilla y directa. Sus principales funciones son:
- Publicación proactiva de información sobre las actividades gubernamentales, presupuestos, contrataciones, subvenciones, convenios y decisiones administrativas, sin necesidad de que los ciudadanos lo soliciten.
- Sistema de solicitud de información para acceder a documentación no disponible públicamente, con plazos legalmente establecidos para la respuesta administrativa.
- Procesos participativos que permiten a los ciudadanos intervenir activamente en el diseño y evaluación de políticas públicas.
- Indicadores de transparencia que miden objetivamente el cumplimiento de las obligaciones de las diferentes administraciones, permitiendo comparaciones y fomentando la mejora continua.
Este portal se vertebra en tres derechos fundamentales:
- Derecho a saber: todo ciudadano puede acceder a información pública, ya sea a través de la consulta directa en el portal o ejerciendo formalmente su derecho de acceso cuando la información no esté disponible.
- Derecho a entender: la información debe presentarse de forma clara, comprensible y adaptada a diferentes públicos, evitando tecnicismos innecesarios y facilitando la interpretación.
- Derecho a participar: los ciudadanos pueden intervenir en la gestión de asuntos públicos mediante los mecanismos de participación ciudadana habilitados en la plataforma.
La plataforma cumple con la Ley 19/2013, de 9 de diciembre, de transparencia, acceso a la información pública y buen gobierno, una norma que supuso un cambio de paradigma, reconociendo el acceso a la información como un derecho fundamental del ciudadano y no como una concesión graciosa de la administración.
Consenso por una Administración Abierta: estrategia nacional de gobierno abierto
Otro proyecto que aboga por el gobierno abierto es el "Consenso por una Administración Abierta". Según este documento de referencia, no se trata únicamente de abrir datos o crear portales de transparencia, sino de transformar radicalmente la forma en que se diseñan e implementan las políticas públicas. Este consenso sustituye el modelo tradicional vertical, donde las administraciones deciden unilateralmente, por un diálogo permanente entre administraciones, operadores jurídicos y ciudadanía. El documento se estructura en cuatro ejes estratégicos:
1. Administración Abierta a las capacidades del sector público
- Desarrollo de un empleo público proactivo, innovador e inclusivo.
- Implementación responsable de sistemas de inteligencia artificial.
- Creación de espacios seguros y éticos de datos compartidos.
2. Administración Abierta a políticas públicas informadas por evidencias y a la participación:
- Desarrollo de mapas interactivos de políticas públicas.
- Evaluación sistemática basada en datos y evidencias.
- Incorporación de la voz ciudadana en todas las fases del ciclo de políticas públicas.
3. Administración Abierta a la ciudadanía:
- Evolución de "Mi Carpeta Ciudadana" hacia servicios más personalizados.
- Implementación de herramientas digitales como SomosGob.
- Simplificación radical de trámites y procedimientos administrativos.
4. Administración Abierta a la Transparencia, la Participación y la Rendición de Cuentas:
- Renovación completa del Portal de Transparencia.
- Mejora de los mecanismos de transparencia de la Administración General del Estado.
- Fortalecimiento de los sistemas de rendición de cuentas.

Figura 1: Consenso por una Administración abierta a. Fuente: elaboración propia
El Foro de Gobierno Abierto: espacio de diálogo permanente
Todos estos proyectos y compromisos necesitan un espacio institucional donde puedan discutirse, evaluarse y ajustarse continuamente. Esa es precisamente la función del Foro de Gobierno Abierto que funciona como un órgano de participación y diálogo integrado por representantes de la administración central, autonómica y local. Y lo conforman 32 miembros de la sociedad civil cuidadosamente seleccionados para garantizar la diversidad de perspectivas.
Esta composición equilibrada garantiza que todas las voces sean escuchadas en el diseño e implementación de las políticas de gobierno abierto. El Foro se reúne de manera periódica para evaluar el avance de los compromisos, identificar obstáculos y proponer nuevas iniciativas que respondan a los desafíos emergentes.
Su funcionamiento transparente y participativo, con actas públicas y procesos de consulta abiertos, lo convierte en un referente internacional de buenas prácticas en gobernanza colaborativa. El Foro no es simplemente un órgano consultivo, sino un espacio de codecisión donde se construyen consensos que posteriormente se traducen en políticas públicas concretas.
Hazlab: laboratorio de innovación para la participación ciudadana
Promovido por la Dirección General de Gobernanza Pública del Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública, HazLab forma parte del Plan de Mejora de la Participación Ciudadana en los Asuntos Públicos, incluido en el Compromiso 3 del IV Plan de Gobierno Abierto de España (2020-2024).
HazLab es un espacio virtual diseñado para fomentar la colaboración entre la Administración, la ciudadanía, la academia, los profesionales y los colectivos sociales. Su propósito es impulsar una nueva forma de construir políticas públicas desde la innovación, el diálogo y la cooperación. En concreto hay tres áreas de trabajo:
- Espacios virtuales de colaboración, que facilitan el trabajo conjunto entre administraciones, expertos y ciudadanía.
- Proyectos de diseño y prototipado de servicios públicos, basados en metodologías participativas e innovadoras.
- Biblioteca de recursos, un repositorio con materiales audiovisuales, artículos, informes y guías sobre gobierno abierto, participación, integridad y transparencia.
El registro en HazLab es gratuito y permite participar en proyectos, eventos y comunidades de práctica. Además, la plataforma ofrece un manual de uso y un código de conducta para facilitar la participación responsable.
En conclusión, los proyectos de gobierno abierto que España está impulsando representan mucho más que iniciativas aisladas de modernización administrativa o actualizaciones tecnológicas. Constituyen un cambio cultural profundo en la concepción misma del servicio público, donde la ciudadanía deja de ser un mero receptor pasivo de servicios para convertirse en co-creadora activa de políticas públicas.
Vivimos rodeados de resúmenes generados por inteligencia artificial (IA). Tenemos la opción de generarlos desde hace meses, pero ahora se imponen en las plataformas digitales como el primer contenido que ven nuestros ojos al usar un buscador o abrir un hilo de emails. En plataformas como Microsoft Teams o Google Meet las reuniones por videollamada se transcriben y se resumen en actas automáticas para quien no ha podido estar presente, pero también para quien ha estado. Sin embargo, aquello que un modelo de lenguaje ha considerado importante, ¿es realmente lo importante para quien recibe el resumen?
En este nuevo contexto, la clave es aprender a recuperar el sentido detrás de tanta información resumida. Estas tres estrategias te ayudarán a transformar el contenido automático en una herramienta de comprensión y toma de decisiones.
1. Haz preguntas expansivas
Solemos resumir para reducir un contenido que no somos capaces de abarcar, pero corremos el riesgo de asociar breve con significativo, una equivalencia que no siempre se cumple. Por tanto, no deberíamos enfocarnos desde el inicio en resumir, sino en extraer información relevante para nosotros, nuestro contexto, nuestra visión de la situación y nuestra manera de pensar. Más allá del prompt básico “hazme un resumen”, esta nueva manera de enfocar un contenido que se nos escapa consiste en cruzar datos, conectar puntos y sugerir hipótesis, lo que llaman sensemaking o “construcción de sentido”. Y pasa, en primer lugar, por tener claro qué queremos saber.
Situación práctica:
Imaginemos una reunión larga a la que no hemos podido acudir. Esa tarde, recibimos en nuestro correo electrónico un resumen de los temas tratados. No siempre es posible, pero una buena práctica en este punto, si nuestra organización lo permite, es no quedarnos solo con el resumen: si está permitido, y siempre respetando las directrices de confidencialidad, sube la transcripción completa a un sistema conversacional como Copilot o Gemini y haz preguntas específicas:
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¿Qué tema se repitió más o recibió más atención durante la reunión?
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En una reunión anterior, la persona X usó este argumento. ¿Se usó de nuevo? ¿Lo discutió alguien? ¿Se dio por válido?
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¿Qué premisas, suposiciones o creencias están detrás de esta decisión que se ha tomado?
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Al final de la reunión, ¿qué elementos parecen más críticos para el éxito del proyecto?
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¿Qué señales anticipan posibles retrasos o bloqueos? ¿Cuáles tienen que ver o podrían afectar a mi equipo?
Cuidado con:
Ante todo, revisa y confirma las atribuciones. Los modelos generativos son cada vez más precisos, pero tienen una gran capacidad para mezclar información real con información falsa o generada. Por ejemplo, pueden atribuir una frase a alguien que no la dijo, relacionar como causa-efecto ideas que en realidad no tenían conexión, y seguramente lo más importante: asignar tareas o responsabilidades de próximos pasos a alguien a quien no le corresponden.
2. Pide contenido estructurado
Los buenos resúmenes no son más cortos, sino más organizados, y el texto redactado no es el único formato al que podemos recurrir. Busca la eficacia y pide a los sistemas conversacionales que te devuelvan tablas, categorías, listas de decisiones o mapas de relaciones. La forma condiciona el pensamiento: si estructuras bien la información, la entenderás mejor y también la transmitirás mejor a otros, y por tanto irás más lejos con ella.
Situación práctica:
En este caso, imaginemos que recibimos un informe largo sobre el avance de varios proyectos internos de nuestra empresa. El documento tiene muchas páginas con párrafos descriptivos de estado, feedback, fechas, imprevistos, riesgos y presupuestos. Leerlo todo línea por línea sería imposible y no retendríamos la información. La buena práctica aquí es pedir una transformación del documento que nos sea útil de verdad. Si es posible, sube el informe al sistema conversacional y solicita contenido estructurado de manera exigente y sin escatimar en detalles:
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Organiza el informe en una tabla con las siguientes columnas: proyecto, responsable, fecha de entrega, estado, y una columna final que indique si ha ocurrido algún imprevisto o se ha materializado algún riesgo. Si todo va bien, imprime en esa columna “CORRECTO”.
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Genera un calendario visual con los entregables, sus fechas de entrega y los responsables, que empiece el 1 de octubre de 2025 y termine el 31 de enero de 2026, en forma de diagrama de Gantt.
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Quiero una lista en la que aparezcan exclusivamente el nombre de los proyectos, su fecha de inicio y su fecha de entrega. Ordena por la fecha de entrega, las más cercanas primero.
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Del apartado de feedback de los clientes que encontrarás en cada proyecto, crea una tabla con los comentarios más repetidos y a qué áreas o equipos suelen hacer referencia. Colócalos en orden, de los que más se repiten a los que menos.
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Dame la facturación de los proyectos que están en riesgo de no cumplir plazos, indica el precio de cada uno y el total.
Cuidado con:
La ilusión de veracidad y exhaustividad que nos va a proporcionar un texto limpio, ordenado, automático y con fuentes es enorme. Un formato claro, como una tabla, una lista o un mapa, puede dar una falsa sensación de precisión. Si los datos de origen son incompletos o erróneos, la estructura solo maquilla el error y tendremos más dificultades para verlo. Las producciones de la IA suelen ser casi perfectas. Como mínimo, y si el documento es muy extenso, haz comprobaciones aleatorias ignorando la forma y centrándote en el contenido.
3. Conecta los puntos
El sentido estratégico rara vez está en un texto aislado, y mucho menos en un resumen. El nivel avanzado en este caso consiste en pedir al chat multimodal que cruce fuentes, compare versiones o detecte patrones entre varios materiales o formatos, como por ejemplo la transcripción de una reunión, un informe interno y un artículo científico. Lo que interesa realmente ver son claves comparativas como los cambios evolutivos, las ausencias o las inconsistencias.
Situación práctica:
Imaginemos que estamos preparando una propuesta para un nuevo proyecto. Tenemos varios materiales: la transcripción de una reunión del equipo directivo, el informe interno del año anterior y un artículo reciente sobre tendencias del sector. En lugar de resumirlos por separado, puedes subirlos al mismo hilo de conversación o a un chat que hayas personalizado sobre el tema, y pedirle acciones más ambiciosas.
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Compara estos tres documentos y dime qué prioridades coinciden en todos, aunque se expresen de maneras distintas.
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¿Qué temas del informe interno no se han mencionado en la reunión? Genera una hipótesis para cada uno sobre por qué no se han tratado.
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¿Qué ideas del artículo podrían reforzar o cuestionar las nuestras? Dame ideas fuerza de la investigación que no estén reflejadas en nuestro informe interno.
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Busca artículos en prensa de los últimos seis meses que avalen las ideas fuerza del informe interno.
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Encuentra fuentes externas que complementen la información ausente en estos tres documentos sobre el tema X y genera un informe panorámico con referencias.
Cuidado con:
Es muy habitual que los sistemas de IA simplifiquen de forma engañosa debates complejos, no porque tengan un objetivo oculto sino porque en el entrenamiento se les ha premiado siempre la sencillez y la claridad. Además, la generación automática introduce un riesgo de autoridad: como el texto se presenta con apariencia de precisión y neutralidad, asumimos que es válido y útil. Y, por si fuera poco, los resúmenes estructurados se copian y comparten rápido. Antes de reenviar, asegúrate de que el contenido está validado, sobre todo si contiene decisiones, nombres o datos sensibles.
Conclusión
Los modelos basados en IA pueden ayudarte a visualizar convergencias, lagunas o contradicciones y, a partir de ahí, formular hipótesis o líneas de acción. Se trata de encontrar con mayor agilidad eso tan valioso que llamamos insights. Ese es el paso del resumen al análisis: lo más importante no es comprimir la información, sino seleccionarla bien, relacionarla y conectarla con el contexto. Intensificar la exigencia desde el prompt es la manera más adecuada de trabajar con los sistemas IA, pero también nos exige un esfuerzo personal previo de análisis y aterrizaje.
Contenido elaborado por Carmen Torrijos, experta en IA aplicada al lenguaje y la comunicación. Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
La visualización de datos es una práctica fundamental para democratizar el acceso a la información pública. Sin embargo, crear gráficos efectivos va mucho más allá de elegir colores atractivos o utilizar las últimas herramientas tecnológicas. Como señala Alberto Cairo, experto en visualización de datos y docente de la academia del portal europeo de datos abiertos (data.europa.eu), “cada decisión de diseño debe ser deliberada: inevitablemente subjetiva, pero nunca arbitraria”. A través de una serie de tres webinar que puedes volver a ver aquí, el experto ofreció consejos innovadores para estar a la vanguardia de la visualización de datos.
Cuando trabajamos con visualización de datos, especialmente en el contexto de la información pública, es crucial desmontar algunos mitos arraigados en nuestra cultura profesional. Frases como "los datos hablan por sí mismos", "una imagen vale más que mil palabras" o "muestra, no cuentes" suenan bien, pero esconden una verdad incómoda: los gráficos no siempre comunican automáticamente.
La realidad es más compleja. Un/a profesional del diseño puede querer comunicar algo específico, pero los lectores pueden interpretar algo completamente diferente. ¿Cómo se puede superar la brecha entre intención y percepción en visualización de datos? En este post, ofrecemos algunas claves de la serie formativa.
Un marco estructurado para diseñar con propósito
En lugar de seguir "reglas" rígidas o aplicar plantillas predefinidas, en el curso se propone un marco de pensamiento basado en cinco componentes interrelacionados:
- Contenido: la naturaleza, origen y limitaciones de los datos
- Personas: la audiencia a la que nos dirigimos
- Intención: los propósitos que definimos
- Restricciones: las limitaciones que enfrentamos
- Resultados: cómo es recibido el gráfico
Este enfoque holístico nos obliga a preguntarnos constantemente: ¿qué necesitan realmente saber nuestros lectores? Por ejemplo, cuando comunicamos información sobre riesgos de huracanes o emergencias sanitarias, ¿es más importante mostrar trayectorias exactas o comunicar impactos potenciales? La respuesta correcta depende del contexto y, sobre todo, de las necesidades informativas de la ciudadanía.
El peligro de la agregación excesiva
Aún sin perder de vista el propósito es importante no caer en añadir demasiada información o presentar solo promedios. Imaginemos, por ejemplo, un conjunto de datos sobre seguridad ciudadana a nivel nacional: un promedio puede esconder que la mayoría de las localidades son muy seguras, mientras unas pocas con tasas extremadamente altas distorsionan el indicador nacional.
Como explica Claus O. Wilke en su libro "Fundamentals of Data Visualization", esta práctica puede ocultar patrones cruciales, valores atípicos y paradojas que son precisamente los más relevantes para la toma de decisiones. Para evitar este riesgo, en la formación se propone visualizar una gráfica como un sistema de capas que debemos construir cuidadosamente desde la base:
1. Codificación (Encoding)
- Es la base de todo: cómo traducimos datos en atributos visuales. Las investigaciones en percepción visual nos muestran que no todos los "canales visuales" son igual de efectivos. La jerarquía sería:
- Más efectivos: posición, longitud y altura
- Medianamente efectivos: ángulo, área y pendiente
- Menos efectivos: color, saturación y forma
¿Cómo ponemos esto en práctica? Pues, por ejemplo, para realizar comparaciones precisas, un gráfico de barras será casi siempre mejor opción que un gráfico circular. Sin embargo, como se matiza en los materiales formativos, "efectivo" no siempre significa "apropiado". Un gráfico circular puede ser perfecto cuando queremos expresar la idea de un "todo y sus partes", aunque las comparaciones precisas sean más difíciles.
2. Disposición (Arrangement)
El posicionamiento, orden y agrupación de los elementos afecta profundamente a la percepción. ¿Queremos que el lector compare entre categorías dentro de un grupo, o entre grupos? La respuesta determinará si organizamos nuestra visualización con barras agrupadas o apiladas, con paneles múltiples o en una única vista integrada.
3. Andamiaje (Scaffolding)
Los títulos, introducciones, anotaciones, escalas y leyendas son fundamentales. En datos.gob.es hemos visto cómo las visualizaciones interactivas pueden condensar información compleja, pero sin un andamiaje adecuado, la interactividad puede confundir más que aclarar.
El valor de una correcta escala
Uno de los aspectos técnicos más delicados —y a menudo más manipulables— de una visualización es la elección de la escala. Una simple modificación en el eje Y puede cambiar por completo la interpretación del lector: una tendencia suave puede parecer una crisis repentina, o un crecimiento sostenido puede pasar desapercibido.
Como se menciona en el segundo webinar de la serie, las escalas no son un detalle menor: son un componente narrativo. Decidir dónde empieza un eje, qué intervalos se usan o cómo se representan los periodos de tiempo implica hacer elecciones que afectan directamente la percepción de la realidad. Por ejemplo, si una gráfica de empleo comienza el eje Y en 90 % en lugar de 0 %, el descenso puede parecer dramático, aunque, en realidad, sea mínimo.
Por eso, las escalas deben ser honestas con los datos. Ser “honesto” no significa renunciar a decisiones de diseño, sino mostrar claramente qué decisiones se tomaron y por qué. Si existe una razón válida para empezar el eje Y en un valor distinto de cero, debe explicarse explícitamente en la gráfica o en su pie de texto. La transparencia debe prevalecer sobre el dramatismo.
La integridad visual no solo protege al lector de interpretaciones engañosas, sino que refuerza la credibilidad de quien comunica. En el ámbito de los datos públicos, esa honestidad no es opcional: es un compromiso ético con la verdad y con la confianza ciudadana.
Accesibilidad: visualizar para todos
Por otro lado, uno de los aspectos frecuentemente olvidado es la accesibilidad. Aproximadamente el 8 % de los hombres y el 0,5 % de las mujeres tienen algún tipo de daltonismo. Herramientas como Color Oracle permiten simular cómo se ven nuestras visualizaciones para personas con diferentes tipos de deficiencias en la percepción del color.
Además, en el webinar se mencionó el proyecto Chartability, una metodología para evaluar la accesibilidad de las visualizaciones de datos. En el sector público español, donde la accesibilidad web es un requisito legal, esto no es opcional: es una obligación democrática. Bajo esta premisa publicó la Federación Española de Municipios y Provincias publicó una Guía de Visualización de Datos para Entidades Locales.
Narrativa visual: cuando los datos cuentan historias
Una vez resueltas las cuestiones técnicas, podemos abordar el aspecto narrativo que cada día es más importante para comunicar correctamente. En este sentido, el curso plantea un método sencillo pero poderoso:
- Escribe una frase larga que resuma los puntos que quieres comunicar.
- Divide esa frase en componentes, aprovechando las pausas naturales.
- Transforma esos componentes en secciones de tu infografía.
Este enfoque narrativo es especialmente efectivo para proyectos como los que encontramos en data.europa.eu, donde se combinan visualizaciones con explicaciones contextuales para comunicar el valor de los conjuntos de datos de alto valor o en los ejercicios de visualización y ciencia de datos de datos de datos.gob.es.
El futuro de la visualización de datos también incluye aproximaciones más creativas y centradas en el usuario. Proyectos que incorporan elementos personalizados, que permiten a los lectores situarse en el centro de la información, o que utilizan técnicas narrativas para generar empatía, están redefiniendo lo que entendemos por "comunicación de datos".
Incluso emergen formas alternativas de "sensificación de datos": la fisicalización (crear objetos tridimensionales con datos) y la sonificación (traducir datos a sonido) abren nuevas posibilidades para hacer la información más tangible y accesible. La empresa española Tangible Data, de la que nos hacemos eco en datos.gob.es porque reutiliza conjuntos de datos abiertos, es prueba de ello.

Figura 1. Ejemplos de sensificación de datos. Fuente: https://data.europa.eu/sites/default/files/course/webinar-data-visualisation-episode-3-slides.pdf
A modo de conclusión, podemos resaltar que la integridad en el diseño no es un lujo: es un requisito ético. Cada gráfico que publicamos en plataformas oficiales influye en cómo los ciudadanos perciben la realidad y toman decisiones. Por eso, dominar herramientas técnicas como las bibliotecas y API de visualización, que se analizan en otros artículos del portal, es tan relevante.
La próxima vez que crees una visualización con datos abiertos, no te preguntes solo "¿qué herramienta uso?" o "¿qué gráfico se ve mejor?". Pregúntate: ¿qué necesita realmente saber mi audiencia? ¿Esta visualización respeta la integridad de los datos? ¿Es accesible para todos? Las respuestas a estas preguntas son las que transforman un gráfico bonito en una herramienta de comunicación verdaderamente efectiva.
La Inteligencia Artificial (IA) está convirtiéndose en uno de los principales motores del aumento de la productividad y la innovación tanto en el sector público como en el privado, siendo cada vez más relevante en tareas que van desde la creación de contenido en cualquier formato (texto, audio, video) hasta la optimización de procesos complejos a través de agentes de Inteligencia Artificial.
Sin embargo, los modelos avanzados de IA, y en particular los grandes modelos de lenguaje, exigen cantidades ingentes de datos para su entrenamiento, optimización y evaluación. Esta dependencia genera una paradoja: a la vez que la IA demanda más datos y de mayor calidad, la creciente preocupación por la privacidad y la confidencialidad (Reglamento General de Protección de Datos o RGPD), las nuevas reglas de acceso y uso de datos (Data Act), y los requisitos de calidad y gobernanza para sistemas de alto riesgo (Reglamento de IA), así como la inherente escasez de datos en dominios sensibles limitan el acceso a los datos reales.
En este contexto, los datos sintéticos pueden ser un mecanismo habilitador para conseguir nuevos avances, conciliando innovación y protección de la privacidad. Por una parte, permiten alimentar el progreso de la IA sin exponer información sensible, y cuando se combinan con datos abiertos de calidad amplían el acceso a dominios donde los datos reales son escasos o están fuertemente regulados.
¿Qué son los datos sintéticos y cómo se generan?
De forma sencilla, los datos sintéticos se pueden definir como información fabricada artificialmente que imita las características y distribuciones de los datos reales. La función principal de esta tecnología es reproducir las características estadísticas, la estructura y los patrones del dato real subyacente. En el dominio de las estadísticas oficiales existen casos como el del Censo de Estados Unidos que publica productos parcial o totalmente sintéticos como OnTheMap (movilidad de los trabajadores entre lugar de residencia y lugar trabajo) o el SIPP Synthetic Beta (microdatos socioeconómicos vinculados a impuestos y seguridad social).
La generación de datos sintéticos es actualmente un campo aún en desarrollo que se apoya en diversas metodologías. Los enfoques pueden ir desde métodos basados en reglas o modelado estadístico (simulaciones, bayesianos, redes causales), que imitan distribuciones y relaciones predefinidas, hasta técnicas avanzadas de aprendizaje profundo. Entre las arquitecturas más destacadas encontramos:
- Redes Generativas Adversarias (GAN): un modelo generativo, entrenado con datos reales, aprende a imitar sus características, mientras que un discriminador intenta distinguir entre datos reales y sintéticos. A través de este proceso iterativo, el generador mejora su capacidad para producir datos artificiales que son estadísticamente indistinguibles de los originales. Una vez entrenado, el algoritmo puede crear nuevos registros artificiales que son estadísticamente similares a la muestra original, pero completamente nuevos y seguros.
- Autoencoders Variacionales (VAE): Estos modelos se basan en redes neuronales que aprenden una distribución probabilística en un espacio latente de los datos de entrada. Una vez entrenado, el modelo utiliza esta distribución, para obtener nuevas observaciones sintéticas mediante el muestreo y decodificación de los vectores latentes. Los VAE son frecuentemente considerados una opción más estable y sencilla de entrenar en comparación con las GAN para la generación de datos tabulares.
- Modelos autorregresivos/jerárquicos y simuladores de dominio: utilizados, por ejemplo, en datos de historia clínica electrónica, que capturan dependencias temporales y jerárquicas. Los modelos jerárquicos estructuran el problema por niveles, primero muestrean variables de nivel superior y, después las de niveles inferiores condicionadas a las anteriores. Los simuladores de dominio codifican reglas del proceso y se calibran con datos reales, aportando control e interpretabilidad y garantizando el cumplimiento de reglas de negocio.
Puedes conocer más sobre los datos sintéticos y cómo se crean en esta infografía:
Figura 1. Infografía sobre datos sintéticos. Fuente: elaboración propia - datos.gob.es.
Si bien la generación sintética reduce inherentemente el riesgo de divulgación de datos personales, no lo elimina por completo. Sintético no significa automáticamente anónimo ya que, si los generadores se entrenan de forma inadecuada, pueden filtrarse trazas del conjunto real y ser vulnerables a ataques de inferencia de pertenencia (membership inference). De ahí que sea necesario utilizar Tecnologías de Mejora de la Privacidad (PET) como la privacidad diferencial y realizar evaluaciones de riesgo específicas. También el Supervisor Europeo de Protección de Datos (EDPS) ha subrayado la necesidad de realizar una evaluación de garantía de privacidad antes de que los datos sintéticos puedan ser compartidos, garantizando que el resultado no permita obtener datos personales reidentificables.
La Privacidad Diferencial (DP) es una de las tecnologías principales en este dominio. Su mecanismo consiste en añadir ruido controlado al proceso de entrenamiento o a los datos mismos, asegurando matemáticamente que la presencia o ausencia de cualquier individuo en el conjunto de datos original no altere significativamente el resultado final de la generación. El uso de métodos seguros, como el descenso de gradiente estocástico con privacidad diferencial (DP-SGD), garantiza que las muestras generadas no comprometan la privacidad de los usuarios que contribuyeron con sus datos al conjunto sensible.
¿Cuál es el papel de los datos abiertos?
Como es obvio, los datos sintéticos no aparecen de la nada, necesitan datos reales de alta calidad como semilla y, además, requieren buenas prácticas de validación. Por ello, los datos abiertos o los datos que no pueden abrirse por cuestiones relacionadas con la privacidad son, por una parte, una excelente materia prima para aprender patrones del mundo real y, por otra, una referencia independiente para verificar que lo sintético se parece a la realidad sin exponer a personas o empresas.
Como semilla de aprendizaje los datos abiertos de calidad, como los conjuntos de datos de alto valor, con metadatos completos, definiciones claras y esquemas estandarizados, aportan cobertura, granularidad y actualidad. Cuando ciertos conjuntos no pueden hacerse públicos por motivos de privacidad, pueden emplearse internamente con las adecuadas salvaguardas para producir datos sintéticos que sí podrían liberarse. En salud, por ejemplo, existen generadores abiertos como Synthea, que producen historias clínicas ficticias sin las restricciones de uso propias de los datos reales.
Por otra parte, frente a un conjunto sintético, los datos abiertos permiten actuar como patrón de verificación, para contrastar distribuciones, correlaciones y reglas de negocio, así como evaluar la utilidad en tareas reales (predicción, clasificación) sin recurrir a información sensible. En este sentido ya existen trabajos, como el del Gobierno de Gales con datos de salud, que han experimentado con distintos indicadores,. Entre ellos destacan la distancia de variación total (TVD), el índice de propensión (propensity score) y el desempeño en tareas de aprendizaje automático.
¿Cómo se evalúan los datos sintéticos?
La evaluación de los conjuntos de datos sintéticos se articula a través de tres dimensiones que, por su naturaleza, implican un compromiso:
- Fidelidad (Fidelity): mide lo cerca que está el dato sintético de replicar las propiedades estadísticas, correlaciones y la estructura de los datos originales.
- Utilidad (Utility): mide el rendimiento del conjunto de datos sintéticos en tareas posteriores de aprendizaje automático, como la predicción o la clasificación.
- Privacidad (Privacy): mide la efectividad con la que el dato sintético oculta la información sensible y el riesgo de que los sujetos de los datos originales puedan ser reidentificados.

Figura 2. Tres dimensiones para evaluar datos sintéticos. Fuente: elaboración propia - datos.gob.es.
El reto de gobernanza reside en que no es posible optimizar las tres dimensiones simultáneamente. Por ejemplo, aumentar el nivel de privacidad (inyectando más ruido mediante privacidad diferencial) inevitablemente puede reducir la fidelidad estadística y, en consecuencia, la utilidad para ciertas tareas. La elección de qué dimensión priorizar (máxima utilidad para investigación estadística o máxima privacidad) se convierte en una decisión estratégica que debe ser transparente y específica para cada caso de uso.
¿Datos abiertos sintéticos?
La combinación de datos abiertos y datos sintéticos ya puede considerarse algo más que una idea, ya que existen casos reales que demuestran su utilidad para acelerar la innovación y, al mismo tiempo, proteger la privacidad. Además de los ya citados OnTheMap o SIPP Synthetic Beta en Estados Unidos, también encontramos ejemplos en Europa y el resto del mundo. Por ejemplo, el Centro Común de Investigación (JRC) de la Comisión Europea ha analizado el papel de los datos sintéticos generados con IA en la formulación de políticas “AI Generated Synthetic Data in Policy Applications”, destacando su capacidad para acortar el ciclo de vida de las políticas públicas al reducir la carga de acceso a datos sensibles y habilitar fases de exploración y prueba más ágiles. También ha documentado aplicaciones de poblaciones sintéticas multipropósito para análisis de movilidad, energía o salud, reforzando la idea de que los datos sintéticos actúan como habilitador transversal.
En Reino Unido, el Office for National Statistics (ONS) llevó a cabo un Synthetic Data Pilot para entender la demanda de datos sintéticos. En el piloto se exploró la producción de herramientas de generación de microdatos sintéticos de alta calidad para requisitos específicos de los usuarios.
También en salud se observan avances que ilustran el valor de datos abiertos sintéticos para innovación responsable. El Departamento de Salud de la región de Australia Occidental ha impulsado un Synthetic Data Innovation Project y hackatones sectoriales donde se liberan conjuntos sintéticos realistas que permiten a equipos internos y externos probar algoritmos y servicios sin acceso a información clínica identificable, fomentando la colaboración y acelerando la transición de prototipos a casos de uso reales.
En definitiva, los datos sintéticos ofrecen una vía prometedora, aunque no suficientemente explorada, para el desarrollo de las aplicaciones de inteligencia artificial, ya que contribuyen al equilibrio entre el fomento de la innovación y la protección de la privacidad.
Los datos sintéticos no sustituyen a los datos abiertos, sino que se potencian mutuamente. En particular, representan una oportunidad para que las Administraciones públicas pueden ampliar su oferta de datos abiertos con versiones sintéticas de conjuntos sensibles para educación o investigación, y para facilitar que las empresas y desarrolladores independientes experimenten cumpliendo la regulación y puedan generar un mayor valor económico y social.
Contenido elaborado por Jose Luis Marín, Senior Consultant in Data, Strategy, Innovation & Digitalization. Los contenidos y los puntos de vista reflejados en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor.
La educación tiene el poder de transformar vidas. Reconocida como un derecho fundamental por la comunidad internacional, constituye un pilar clave para el desarrollo humano y social. Sin embargo, según datos de la UNESCO, 272 millones de niños y jóvenes siguen sin acceso a la escuela, el 70% de los países destina menos del 4% de su PIB a la educación y aún son necesarios 69 millones de docentes más para lograr la educación primaria y secundaria universal en 2030. Ante este desafío global, los recursos educativos abiertos y las iniciativas de acceso libre se presentan como herramientas decisivas para fortalecer los sistemas de enseñanza, reducir desigualdades y avanzar hacia una educación inclusiva, equitativa y de calidad.
Los recursos educativos abiertos (REA) ofrecen tres beneficios principales: aprovechan las posibilidades de las tecnologías digitales para solucionar retos educativos comunes; actúan como catalizadores de innovación pedagógica y social al transformar la relación entre docentes, estudiantes y conocimiento; y contribuyen a mejorar el acceso equitativo a materiales educativos de alta calidad.
Qué son los recursos educativos abiertos (REA)
Según la UNESCO, los recursos educativos abiertos son "materiales de aprendizaje, enseñanza e investigación en cualquier formato y soporte que existen en el dominio público o están bajo derechos de autor y fueron liberados bajo una licencia abierta". El concepto, acuñado en el foro celebrado en París en el año 2002, tiene como característica fundamental que estos recursos permiten "su acceso sin coste, su reutilización, reorientación, adaptación y redistribución por parte de terceros".
Los REA abarcan una amplia variedad de formatos, desde cursos completos, libros de texto y programas curriculares hasta mapas, vídeos, pódcasts, aplicaciones multimedia, herramientas de evaluación, aplicaciones móviles, bases de datos e incluso simulaciones.
Los recursos educativos abiertos están constituidos por tres elementos que funcionan de manera inseparable:
- Contenidos educativos: incluyen todo tipo de material utilizable en el proceso de enseñanza-aprendizaje, desde objetos formales hasta recursos externos y sociales. Es aquí donde entrarían los datos abiertos, los cuales se pueden aprovechar para generar este tipo de recursos.
- Herramientas tecnológicas: software que permite desarrollar, utilizar, modificar y distribuir el contenido, incluyendo aplicaciones para la creación de contenidos y plataformas para comunidades de aprendizaje.
- Licencias abiertas: elemento diferenciador que respeta la propiedad intelectual mientras proporciona permisos para el uso, adaptación y redistribución de los materiales.
Por tanto, los REA se caracterizan principalmente por su accesibilidad universal, eliminando barreras económicas y geográficas que tradicionalmente limitan el acceso a la educación de calidad.
Innovación educativa y transformación pedagógica
La transformación pedagógica constituye uno de los principales impactos de los recursos educativos abiertos en el panorama educativo actual. Los REA no son simples contenidos digitales gratuitos, sino catalizadores de innovación que están redefiniendo los procesos de enseñanza-aprendizaje a nivel global.
Combinados con metodologías pedagógicas adecuadas y objetivos de aprendizaje bien diseñados, los REA ofrecen nuevas opciones de enseñanza innovadoras para lograr que tanto los docentes como los estudiantes asuman un papel más activo en el proceso educativo e incluso en la creación de contenidos. Fomentan competencias esenciales como el pensamiento crítico, la autonomía y la capacidad de “aprender a aprender”, superando los modelos tradicionales basados en la memorización.
La innovación educativa impulsada por los REA se materializa a través de herramientas tecnológicas abiertas que facilitan su creación, adaptación y distribución. Programas como eXeLearning permiten desarrollar contenidos educativos digitales de manera sencilla, mientras que LibreOffice e Inkscape ofrecen alternativas libres para la producción de materiales.
La interoperabilidad lograda mediante estándares abiertos, como IMS Global o SCORM, garantiza que estos recursos puedan integrarse en diferentes plataformas y, por tanto, la accesibilidad para todos los usuarios, incluidas personas con discapacidades.
Otra innovación prometedora para el futuro de los REA es la combinación de tecnologías descentralizadas como Nostr con herramientas de autoría como LiaScript. Este enfoque resuelve la dependencia de servidores centrales, permitiendo crear un curso completo y distribuirlo a través de una red abierta y resistente a la censura. El resultado es un único y permanente enlace (URI de Nostr) que encapsula todo el material, otorgando al creador la soberanía total sobre su contenido y garantizando su perdurabilidad. En la práctica, esto supone una revolución para el acceso universal al conocimiento. Los educadores comparten su trabajo con la seguridad de que el enlace será siempre válido, mientras que los estudiantes acceden al material de forma directa, sin necesidad de plataformas o intermediarios. Esta sinergia tecnológica es un paso fundamental para materializar la promesa de un ecosistema educativo verdaderamente abierto, resiliente y global, donde el conocimiento fluye sin barreras.
El potencial de los Recursos Educativos Abiertos se concreta gracias a las comunidades y proyectos que los desarrollan y difunden. Iniciativas institucionales, repositorios colaborativos y programas promovidos por organismos públicos y docentes aseguran que los REA sean accesibles, reutilizables y sostenibles.
Colaboración y comunidades de aprendizaje abiertas
La dimensión colaborativa representa uno de los pilares fundamentales que sostienen el movimiento de recursos educativos abiertos. Este enfoque trasciende fronteras y conecta a profesionales de la educación a nivel global.
Las comunidades educativas alrededor de los REA han generado espacios donde docentes comparten experiencias, acuerdan aspectos metodológicos y resuelven dudas sobre la aplicación práctica de estos recursos. La coordinación entre profesionales suele producirse en redes sociales o a través de canales digitales como Telegram, en los que participan tanto usuarios como creadores de contenidos. Este "claustro virtual" facilita la implementación efectiva de metodologías activas en el aula.
Más allá de los espacios surgidos por iniciativa de los propios docentes, distintos organismos e instituciones han promovido proyectos colaborativos y plataformas que facilitan la creación, el acceso y el intercambio de Recursos Educativos Abiertos, ampliando así su alcance e impacto en la comunidad educativa.
Proyectos y repositorios de REA en España
En el caso de España, los Recursos Educativos Abiertos cuentan con un ecosistema consolidado de iniciativas que reflejan la colaboración entre administraciones públicas, centros educativos, comunidades docentes y entidades culturales. Plataformas como Procomún, proyectos de creación de contenidos como EDIA (Educativo, Digital, Innovador y Abierto) o CREA (Creación de Recursos Educativos Abiertos), y repositorios digitales como Hispana muestran la diversidad de enfoques adoptados para poner a disposición de la ciudadanía recursos educativos y culturales en abierto. A continuación, te contamos un poco más sobre ellos:
- El Proyecto EDIA (Educativo, Digital, Innovador y Abierto), desarrollado por el Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios (CEDEC), se centra en la creación de recursos educativos abiertos diseñados para integrarse en entornos que fomentan las competencias digitales y que se adaptan a metodologías activas. Los recursos se crean con eXeLearning, que facilita la edición, e incluyen plantillas, guías, rúbricas y todos los documentos necesarios para llevar al aula la propuesta didáctica.
- La red Procomún nació fruto del Plan de Cultura Digital en la Escuela puesto en marcha en 2012 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Actualmente este repositorio cuenta con más de 74.000 recursos y 300 itinerarios de aprendizaje, junto a un banco multimedia de 100.000 activos digitales bajo la licencia Creative Commons y que, por tanto, se pueden reutilizar para crear nuevos materiales. Dispone, además, de una aplicación móvil. Procomún también utiliza eXeLearning y el estándar LOM-ES, lo que asegura una descripción homogénea de los recursos y facilita su búsqueda y clasificación. Además, es una web semántica, lo que supone que puede conectarse con comunidades existentes a través de la Linked Open Data Cloud.
Desde las comunidades autónomas también se ha promovido la creación de recursos educativos abiertos. Un ejemplo es CREA, un programa de la Junta de Extremadura orientado a la producción colaborativa de recursos educativos abiertos. Su plataforma permite al profesorado crear, adaptar y compartir materiales didácticos estructurados, integrando contenidos curriculares con metodologías activas. Los recursos se generan en formatos interoperables y se acompañan de metadatos que facilitan su búsqueda, reutilización e integración en distintas plataformas.
Existen iniciativas similares, como el proyecto REA-DUA en Andalucía, que aglutina más de 250 recursos educativos para primaria, secundaria y bachillerato, con atención a la diversidad. Por su parte, Galicia puso en marcha el curso 2022-23 cREAgal cuyo portal cuenta en la actualidad con más de 100 recursos de educación primaria y secundaria. Este proyecto incide en la inclusión y promueve la autonomía personal del alumnado. Además, desde algunas consejerías de educación se ponen a disposición recursos educativos abiertos, como es el caso de Canarias.
Hispana, el portal de acceso al patrimonio cultural español
Además de estas iniciativas orientadas a la creación de recursos educativos, han surgido otras que promueven la recopilación de contenidos que no fueron creados con un fin educativo pero que pueden ser utilizados en el aula. Es el caso de Hispana, un portal de agregación de fondos digitales de bibliotecas, archivos y museos españoles.
Para proporcionar acceso al patrimonio cultural y científico español, Hispana recolecta y hace accesibles los metadatos de los objetos digitales, permitiendo visualizar dichos objetos a través de enlaces que dirigen a las páginas de las instituciones propietarias. Además de actuar como recolector, Hispana también agrega el contenido de las instituciones que lo deseen a Europeana, la biblioteca digital europea, lo que permite aumentar la visibilidad y reutilización de los recursos.
Hispana es un repositorio OAI-PMH, lo que significa que utiliza el protocolo Open Archives Initiative – Protocol for Metadata Harvesting, un estándar internacional para la recolección e intercambio de metadatos entre repositorios digitales. Así, Hispana recolecta los metadatos de los archivos, museos y bibliotecas españoles que exponen sus fondos con este protocolo y los envía a Europeana.
Iniciativas internacionales y cooperación global
A nivel global es importante destacar el papel de la Unesco a través de la Coalición Dinámica sobre los REA, que busca coordinar esfuerzos para aumentar la disponibilidad, calidad y sostenibilidad de estos activos.
En Europa, ENCORE+ (European Network for Catalysing Open Resources in Education) busca fortalecer el ecosistema europeo de REA. Entre sus objetivos se encuentra crear una red que conecte universidades, empresas y organismos públicos para impulsar la adopción, reutilización y calidad de los REA en Europa. ENCORE+ promueve, además, la interoperabilidad entre plataformas, la estandarización de metadatos y la cooperación para garantizar la calidad de los recursos.
En Europa se han desarrollado otras iniciativas interesantes como EPALE (Electronic Platform for Adult Learning in Europe), una iniciativa de la Comisión Europea dirigida a los especialistas en educación para personas adultas. La plataforma contiene estudios, informes y materiales formativos, muchos de ellos bajo licencias abiertas, lo que contribuye a la difusión y uso de los REA.
Además, existen numerosos proyectos que generan y ponen a disposición recursos educativos abiertos en todo el mundo. En Estados Unidos, OER Commons funciona como un repositorio global de materiales educativos de diferentes niveles y materias. Este proyecto utiliza Open Author, un editor en línea que facilita que docentes sin conocimientos técnicos avanzados creen y personalicen recursos educativos digitales directamente en la plataforma.
Otro proyecto destacado es el Plan Ceibal, un programa público en Uruguay que representa un modelo de inclusión tecnológica para la igualdad de oportunidades. Además de proveer acceso a tecnología, genera y distribuye REA en formatos interoperables, compatibles con estándares como SCORM y metadatos estructurados que facilitan su búsqueda, integración en plataformas de aprendizaje y reutilización por parte del profesorado.
Junto a iniciativas como estas, existen otras que, aunque no producen recursos educativos abiertos de manera directa, sí fomentan su creación y uso mediante la colaboración entre docentes y estudiantes de diferentes países. Es el caso de proyectos como eTwinning y Global Classroom.
La fortaleza de los REA radica en su contribución a la democratización del conocimiento, su naturaleza colaborativa y su capacidad para impulsar metodologías innovadoras. Al derribar barreras geográficas, económicas y sociales, los recursos educativos abiertos hacen que el derecho a la educación esté un poco más cerca de convertirse en una realidad universal.
Los datos abiertos de fuentes públicas han evolucionado a lo largo de estos años, pasando de ser simples repositorios de información a constituir ecosistemas dinámicos que pueden transformar la gobernanza pública. En este contexto, la inteligencia artificial (IA) emerge como una tecnología catalizadora que se beneficia del valor de los datos abiertos y potencia exponencialmente su utilidad. En este post veremos cómo es la relación simbiótica de mutuo beneficio entre la IA y los datos abiertos.
Tradicionalmente, el debate sobre datos abiertos se ha centrado en los portales: las plataformas en las que gobiernos publican información para que la ciudadanía, las empresas y las organizaciones puedan acceder a ella. Pero la llamada “Tercera Ola de Datos Abiertos”, término acuñado por el GovLab de la Universidad de Nueva York, enfatiza que ya no basta con publicar datasets a demanda o por defecto. Lo importante es pensar en el ecosistema completo: el ciclo de vida de los datos, su explotación, mantenimiento y, sobre todo, el valor que generan en la sociedad.
¿Qué función pueden tener los datos abiertos aplicados a la IA?
En este contexto, la IA aparece como un catalizador capaz de automatizar tareas, enriquecer los datos abiertos gubernamentales (OGD), facilitar su comprensión y estimular la colaboración entre actores.
Una investigación reciente, desarrollada por universidades europeas, mapea cómo está sucediendo esta revolución silenciosa. El estudio propone una clasificación de los usos según en dos dimensiones:
- Perspectiva, que a su vez se divide en dos posibles vías:
- Inward-looking (portal): el foco está en las funciones internas de los portales de datos.
- Outward-looking (ecosistema): el foco se amplía a las interacciones con actores externos (ciudadanos, empresas, organizaciones).
- Fases del ciclo de vida del dato, las cuales podemos dividir en pre-procesamiento, exploración, transformación y mantenimiento.
En resumen, el informe identifica estos ocho tipos de uso de la IA en los datos abiertos gubernamentales, que se producen al cruzar las perspectivas y las fases en el ciclo de vida del dato.

Figura 1. Ocho uso de la IA para mejorar los datos abiertos gubernamentales. Fuente: presentación "Data for AI or AI for data: artificial intelligence as a catalyser for open government ecosystems", basada en el informe del mismo nombre, de los EU Open Data Days 2025.
A continuación, se detalla cada uno de estos usos:
1. IA como depuradora (portal curator)
Esta aplicación se centra en el pre-procesamiento de datos dentro del portal. La IA ayuda a organizar, limpiar, anonimizar y etiquetar datasets antes de su publicación. Algunos ejemplos de tareas son:
- Automatización y mejora de las tareas de publicación de datos.
- Realización de funciones de etiquetado automático y categorización.
- Anonimización de datos para proteger la privacidad.
- Limpieza y filtrado automático de conjuntos de datos.
- Extracción de características y manejo de datos faltantes.
2. IA como recolectora de datos del ecosistema (ecosystem data retriever)
También en la fase de pre-procesamiento, pero con un enfoque externo, la IA amplía la cobertura de los portales al identificar y recopilar información de fuentes diversas. Algunas tareas son:
- Recuperar datos estructurados desde textos legales o normativos.
- Minería de noticias para enriquecer datasets con información contextual.
- Integración de datos urbanos procedentes de sensores o registros digitales.
- Descubrimiento y enlace de fuentes heterogéneas.
- Conversión de documentos complejos en información estructurada.
3. IA como exploradora del portal (portal explorer)
En la fase de exploración, los sistemas de IA también pueden facilitar la búsqueda e interacción con los datos publicados, con un enfoque más interno. Algunos casos de uso:
- Desarrollar buscadores semánticos para localizar conjuntos de datos.
- Implementar chatbots que guíen a los usuarios en la exploración de datos.
- Proporcionar interfaces de lenguaje natural para consultas directas.
- Optimizar los motores de búsqueda internos del portal.
- Utilizar modelos de lenguaje para mejorar la recuperación de información.
4. IA como recolectora de información en la web (ecosystem connector)
Operando también en la fase de exploración, la IA actúa como un puente entre actores y recursos del ecosistema. Algunos ejemplos son:
- Recomendar datasets relevantes a investigadores o empresas.
- Identificar socios potenciales a partir de intereses comunes.
- Extraer temas emergentes para apoyar la formulación de políticas.
- Visualizar datos de múltiples fuentes en paneles interactivos.
- Personalizar sugerencias de datos basadas en actividades en redes sociales.
5. IA que referencia el portal (portal linker)
Esta funcionalidad se enfoca en la transformación de datos dentro del portal. Su función es facilitar la combinación y presentación de información para distintos públicos. Algunas tareas son:
- Convertir datos en grafos de conocimiento (estructuras que conectan información relacionada, conocidas como Linked Open Data).
- Resumir y simplificar datos con técnicas de PLN (Procesamiento del Lenguaje Natural).
- Aplicar razonamiento automático para generar información derivada.
- Potenciar la visualización multivariante de datasets complejos.
- Integrar datos diversos en productos de información accesibles.
6. IA como desarrolladora de valor en el ecosistema (ecosystem value developer)
En la fase de transformación y con mirada externa, la IA genera productos y servicios basados en datos abiertos que aportan valor añadido. Algunas tareas son:
- Sugerir técnicas analíticas adecuadas según el tipo de conjunto de datos.
- Asistir en la codificación y procesamiento de información.
- Crear paneles de control basados en análisis predictivo.
- Garantizar la corrección y coherencia de los datos transformados.
- Apoyar el desarrollo de servicios digitales innovadores.
7. IA como supervisora del portal (portal monitor)
Se centra en el mantenimiento del portal, con un enfoque interno. Su papel es garantizar la calidad, consistencia y cumplimiento de estándares. Algunas tareas son:
- Detectar anomalías y valores atípicos en conjuntos de datos publicados.
- Evaluar la consistencia de metadatos y esquemas.
- Automatizar procesos de actualización y depuración de datos.
- Identificar incidencias en tiempo real para su corrección.
- Reducir costes de mantenimiento mediante monitorización inteligente.
8. IA como dinamizadora del ecosistema (ecosystem engager)
Y, por último, esta función opera en la fase de mantenimiento, pero hacia afuera. Busca promover la participación ciudadana y la interacción continua. Algunas tareas son:
- Predecir patrones de uso y anticipar necesidades de los usuarios.
- Proporcionar retroalimentación personalizada sobre datasets.
- Facilitar la auditoría ciudadana de la calidad de los datos.
- Incentivar la participación en comunidades de datos abiertos.
- Identificar perfiles de usuarios para diseñar experiencias más inclusivas.
¿Qué nos dice la evidencia?
El estudio se basa en una revisión de más de 70 artículos académicos que examinan la intersección entre IA y los datos abiertos gubernamentales (open government data u OGD). A partir de estos casos, los autores observan que:
- Algunos de los perfiles definidos, como portal curator, portal explorer y portal monitor, están relativamente maduros y cuentan con múltiples ejemplos en la literatura.
- Otros, como ecosystem value developer y ecosystem engager, están menos explorados, aunque son los que más potencial tienen para generar impacto social y económico.
- La mayoría de las aplicaciones actuales se centran en automatizar tareas concretas, pero hay un gran margen para diseñar arquitecturas más integrales, que combinen varios tipos de IA en un mismo portal o en todo el ciclo de vida del dato.
Desde un punto de vista académico, esta tipología aporta un lenguaje común y una estructura conceptual para estudiar la relación entre IA y datos abiertos. Permite identificar vacíos en la investigación y orientar futuros trabajos hacia un enfoque más sistémico.
En la práctica, el marco es útil para:
- Gestores de portales de datos: les ayuda a identificar qué tipos de IA pueden implementar según sus necesidades, desde mejorar la calidad de los datasets hasta facilitar la interacción con los usuarios.
- Responsables políticos: les orienta sobre cómo diseñar estrategias de adopción de IA en iniciativas de datos abiertos, equilibrando eficiencia, transparencia y participación.
- Investigadores y desarrolladores: les ofrece un mapa de oportunidades para crear herramientas innovadoras que atiendan necesidades específicas del ecosistema.
Limitaciones y próximos pasos de la sinergia entre IA y open data
Además de las ventajas, el estudio reconoce algunas asignaturas pendientes que, en cierta manera, sirven como hoja de ruta para el futuro. Para empezar, varias de las aplicaciones que se han identificado están todavía en fases tempranas o son conceptuales. Y, quizá lo más relevante, aún no se ha abordado en profundidad el debate sobre los riesgos y dilemas éticos del uso de IA en datos abiertos: sesgos, privacidad, sostenibilidad tecnológica.
En definitiva, la combinación de IA y datos abiertos es todavía un terreno en construcción, pero con un enorme potencial. La clave estará en pasar de experimentos aislados a estrategias integrales, capaces de generar valor social, económico y democrático. La IA, en este sentido, no funciona de manera independiente a los datos abiertos: los multiplica y los hace más relevantes para gobiernos, ciudadanía y sociedad en general.

